Pese a que existen multitud de testimonios sobre la existencia de grandes antropoides, desconocidos por la ciencia convencional, en casi todo el mundo, este artículo pretende centrarse en un subgrupo más concreto de estos seres, que presenta caracteres comunes y un área geográfica limitada, si bien extensa. Nos referimos al ser llamado yeti, abominable hombre de las nieves, simio de las nieves u hombre salvaje de Mongolia, entre otros muchos nombres.
de esta esquiva especie abarca una región amplia del centro de Asia, aunque la densidad de población de la especie es, debemos suponer, muy baja. Esta región abarca partes de Nepal, Bután y otros reinos del Himalaya, Tíbet, la India, Afganistán, China, el Turkestán Ruso y Mongolia.
Distribución
El área en que se han visto ejemplares
de esta esquiva especie abarca una región amplia del centro de Asia, aunque la densidad de población de la especie es, debemos suponer, muy baja. Esta región abarca partes de Nepal, Bután y otros reinos del Himalaya, Tíbet, la India, Afganistán, China, el Turkestán Ruso y Mongolia. Existen rumores y leyendas sobre ciudades construidas o habitadas por estos seres, posiblemente ruinas de civilizaciones anteriores que han ocupado como morada. La variedad lingüística del área explica, en parte, la multitud de nombres que se le aplican a la criatura, otra razón es el uso de terminología diferente para lo que se perciben como distintas variedades.
Una lista parcial de nombres se incluye a continuación:
Tíbet: mi chem po, mi-go, yeti
Bután: migoi
Nepal: banmanche, nyalmo, teh-lma, meh-teh (entre los sherpas)
Mongolia: almas, albasti, khün görüessü
Turkestán ruso: almast (kazajo), snezhniy chelovek (ruso)
Afganistán: barmanou
India: mande barung, ban manush
China: yeren
Turkestán ruso: almast (kazajo), snezhniy chelovek (ruso)
Afganistán: barmanou
India: mande barung, ban manush
China: yeren
Por otro lado el nombre "Abominable Hombre de las Nieves" se hizo popular (en su versión inglesa "Abominable Snowman") a partir de 1921, cuando fue "inventado" por Henry Newman, del periódico The Statesman de Calcutta.
Características
Debido a las dificultades para estudiar a estos seres, ningún ejemplar (o cuerpo completo) ha sido estudiado de forma científica. Por ello, debemos rastrear los testimonios disponibles para intentar obtener una imagen lo más coherente posible.Aunque su estructura anatómica general es simiesca muchos testimonios llama la atención sobre sus similitudes con nuestra propia especie, principalmente: una forma de andar más erguida (raramente utilizando los nudillos para andar), un prognatismo menos marcado que el de los verdaderos simios y ojos con visible conjuntiva blanca, son los rasgos más llamativos de esta similitud .
El "típico" abominable, si existe tal cosa, es de gran estatura, aunque los testimonios difieren mucho en este aspecto, siendo la cifra más comentada en torno a los dos metros o dos metros veinte, llegando en ocasiones a los dos metros y medio. El rostro es basto, con ojos pequeños y rojizos, una nariz chata pero algo más pronunciada que la del gorila y una boca ancha de la que sobresalen unos grandes colmillos. A menudo se describe una cabeza alta, con forma cónica quizás señalando la presencia de una acusada cresta sagital. El vello que cubre todo su cuerpo, excepto el rostro, las manos y los pies, es más largo y denso que el de otros simios, de color blanco-gris o bien castaño rojizo (quizás se trata de un cambio estacional o ambiental) Tiene brazos largos y grandes manos, que casi llegan a las rodillas cuando está totalmente erguido, acabadas en garras o uñas gruesas oscuras; cuando corre puede apoyar las manos en el suelo para alcanzar mayor velocidad, pudiendo superar fácilmente a un hombre en carrera, pese a sus piernas comparativamente cortas y arqueadas.
Posiblemente omnívoro, no son desconocidos los casos en que se han descrito hábitos antropófagos, pero por las circunstancias de dichos casos puede tratarse de un rasgo aprendido y no natural de la especie. Al parecer, pese a que su inteligencia podría ser mayor que la de las especies de simios conocidas, no utilizan instrumentos (más que ocasionalmente mazas simples) y tampoco parecen conocer el fuego. Algunas teorías relacionan a estos abominables con ruinas prehumanas presentes en la región, lo que podría indicar un descenso de inteligencia o una decadencia cultural de los mismos hasta su actual estado causi-bestial.
Son principalmente nocturnos y su vista se ha adaptado maravillosamente a la penumbra, descansando durante el día en cavernas y otros lugares oscuros. En general parecen evitar a los humanos, excepto como ocasional presa. Normalmente sólo se han registrado avistamientos de abominables individuales o pequeños grupos familiares, muy raramente se habla de concentraciones mayores, pero aún estas nunca superan un par de decenas de individuos.
Leyendas y mitos
En las conocidas Crónicas Nemedias se habla de una especie de Simios Grises, que comparten muchos de los rasgos descritos aquí para referirnos a los abominables. Según dicho texto, recopilado en fecha desconocida en Irlanda (posiblemente en torno al siglo XIII), estos simios habitaban regiones bañadas por el "mar de Viyalet", también que algunos habrían sido domados y adiestrados por los sacerdotes de la lejana Kithai y en ciertas festividades bailaban en los templos. La coincidencia, incluso en detalles, con la descripción proporcionada por varios testimonios contemporáneos, me lleva a creer que puede tratarse de la misma especie.Otros, rebuscando igualmente en tomos de difícil comprobación prefieren utilizar como fuente el libro de Eibon y señalan el parecido de estos abominables con los voormis descritos como los habitantes prehumanos del país. Hay que tener en cuenta que, según este libro, estos seres, creados por la brujería de los hombres serpiente, poseyeron en algún momento su propia civilización y cultura, antes de ser reducidos a su condición bestial. Se dice que adoraban a Tsatthogua e Ithaqua. Incluso se hace referencia a un documento, hoy desaparecido, llamado las Tablillas de los Voormis en que se contendría parte del conocimiento de esa antiquísima civilización.
En una leyenda tibetana sobre el origen de la población del país, se afirma que los los seis clanes o tribus tradicionales del Tibet (llamados respectivamente Se, Mu, Dong, Tong, Dru, y Ra) descienden de la unión entre un simio, llamado Pha Trelgen Changchup Sempa, y la ogresa de las rocas, Ma Drag Sinmo. Pero algunos de sus descendientes, en vez de convertirse en humanos completos, mantendrían sus características monstruosas y simiescas, dando lugar a los hombres salvajes, mi-go o yetis.
En los cuentos y relatos populares a menudo estos adquieren una posición intermedia, liminal, entre los humanos y los animales (dos reinos o categorías separados en la concepción budista del universo). Aparecen, de forma secundaria, en varios relatos de vidas de santos budistas, como protectores ( practicantes de la disciplina budista) y, solo ocasionalmente, como enemigos. En general la visión tradicional de estos seres difiere de la imagen occidental de bestias sedientas de sangre y, a menudo, los muestra como habitantes pacíficos de las montañas o siendo beneficiosos para los humanos, al alejar y ahuyentar a los malos espíritus. Otras veces, incluso, se asocian con los yul lha (dioses o espíritus de la tierra en la religión popular del Tibet) de ciertas montañas, y especialmente del Everest, siendo sus servidores y emisarios.
Teorías modernas
En 1935, el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald descubrió, etiquetado como diente de dragón en un apotecario chino, un diente fósil de lo que identificó como un simio de tamaño gigantesco, hasta entonces desconocido, al que bautizó como gigantopiteco. Se trataría, en su opinión, aunque la evidencia fósil es muy limitada, de una especie que alcanzaría los 3 metros de altura, con un peso de más de 500 kg., estrechamente emparentados con el hombre y de alimentación principalmente herbívora. Desde entonces el gigantopiteco ha sido utilizado para explicar la presencia de estos curiosos antropoides pese a los problemas claros, principalmente el tamaño del simio y sus costumbres alimenticias, que se contradicen con los datos extraídos del estudio de los abominables.Algunos estudiosos del caso han intentado vincularlos más estrechamente a nuestra propia especie, incluyéndolos teóricamente en el género homo (utilizando nombres diversos como homo pongoides o homo troglodytes) , si bien no se ponen de acuerdo sobre en qué punto ambas ramas, el hombre moderno y el abominable, se habrían escindido. En 1907, el doctor Alexander Sexton publicó sus hallazgos de lo que califico como un homínido fósil desconocido descubierto en Manchuria el año anterior, al que otros han postulado como verdadero antepasado de los abominables. Sin embargo, la destrucción de ese supuesto cuerpo ese mismo año, hace prácticamente imposible aseverar nada con convicción absoluta. Algunos testimonios tradicionales, apuntan que los abominables pueden cruzarse con humanos y que los hijos nacidos de esta unión, normalmente forzada, suelen convertirse en chamanes, visionarios o brujos.
Diversos indicios, por otra parte, parecen apuntar en contra de esta clasificación dentro de nuestro propio género, ni su dentición, ni su estructura ósea y muscular nos permiten afirmarlo. Es posible sin embargo que la presencia de grupos aislados de neanderthaloides (especialmente en el Turquestán, ya que la descripción de los llamados almas en ocasiones presenta rasgos mucho más humanos) haya contribuido a la confusión en torno a los abominables y su filiación.
No podemos dejar de nombrar la excéntrica teoría denominada zermatismo por su creador, el polifacético artista polaco Stanislaw Szukalski. Según él toda la cultura, arte y lingüística humana procede de una fuente primordial, a la que llama protong. Leyendo, a través de los rastros dejados en culturas posteriores, esta fuente Szukalski afirma que la humanidad se encuentra enfrascada en una lucha constante entre los verdaderos humanos y los Yetinsyny, o híbridos nacidos del cruce de los yetis con humanos. Estos serían seres crueles y tiránicos pero también grandes artistas si se conduce en esa dirección sus impulsos.
Exploradores, montañeros (y espías)
Durante los 20 y, sobre todo, los 30 hay una verdadera fiebre por la exploración y el montañismo en los Himalayas, que multiplica la presencia de expediciones (británicas, germanas, rusas, americanas...).
En estos años, por poner algunos ejemplos, se coronaron por primera vez montañas como el pico Jongsong (3 de junio de 1930), el monte Kamet (21 de junio de 1931), el Nanda Devi (29 Agosto de 1936), o el Dunagiri (5 de julio de 1939), por poner unos cuantos ejemplos ejemplos (pero, recordemos, el Everest no es coronado hasta 1953). También se produjeron desastres que se llevaron por delante la vida de varios expedicionarios, siendo el más grave el desastre acontecido en el intento de ascensión alemana del Nanga Parbat (en julio de 1934).
Como se puede ver, las expediciones se realizaban entre la primavera y el verano, cuando el clima de las montañas se volvía más previsible y soportable (pero aún así dado a cambios inesperados y temperaturas extremas) y antes de la llegada de las grandes nievas asociadas a los monzones.
No hay que pensar en los extremos de masificación turística que nos encontramos hoy, estas expediciones eran aún proyectos que requerían una gran financiación y preparación. Financiados a veces por mecenas privados, pero normalmente respaldados por universidades, sociedades científicas, Club deportivos (como el Alpine Club o el Himalayan Club) o museos. A menudo eran seguidos en todo el mundo por la prensa convencional (y la especializada como el Alpine Journal, en el Reino Unido, desde 1930) y sus líderes, celebridades menores, que a menudo ganaban dinero a la vuelta, escribiendo libros sus experiencias o dando giras de conferencias, a menudo acompañadas de diapositivas y, en ocasiones, películas documentales tomadas durante las expediciones.
Además de las ascensiones también hay un esfuerzo creciente de mapear la región. Bajo los motivos científicos en muchos casos había motivaciones mucho más oscuras, como el espionaje. La búsqueda de rutas desconocidas a través de los Himalayas hacia la India interesaba, especialmente, a los británicos, como defensa de su imperio, pero también para los alemanes que, algunos, soñaban con una conquista de Asia Central.
Los ocultistas nazis, además, imaginaban una conexión entre las montañas y los supervivientes de Mu y Lemuria, así como las ciudades perdidas de Agartha y Shambala. No es aquí el momento para extendernos demasiado en las teorías que afirmar que efectivamente consiguieron establecer contacto con estas civilizaciones perdidas.
Pero también innegablemente este aumento de actividad significó un aumento de los encuentros con abominables o, mucho más a menudo, con sus huellas. Así tenemos el testimonio del Coronel Howard-Bury (1921 Everest Reconnaissance Expedition) afirmó haber visto huellas, que los nativos identificaron como de Yeti, el fotógrafo griego Nikólaos Tompázis (que participaba en la expedición Geológica Británica de 1925) afirmó haber visto una figura "alta y desnuda" a 4500 metros de altitud en Nepal, y en los treinta podemos mencionar entre otros los testimonios de R. Kaulback (1934), F. S. Smythe, H.W. Tilman (1937 y 1938) y Lord John Hunt (1937), todos los cuales afirmaron haber encontrado huellas misteriosas señaladas por los nativos como pertenecientes a un yeti. Otros testimonios son más extrañas, en 1938 un tal Capitán Verner D'Averoigne afirmó haber sido rescatado por un Yeti, tras quedar cegado por una tormenta de nieve.
Capacidades paranormales
En muchas leyendas estas criaturas están vinculados a la magia sencilla de la tierra, particularmente a antiguas religiones animistas, principalmente la religión bon en el Tíbet y, en menor medida, al tengerismo en áreas de cultura turca.
Por esta condición los restos de los abominables muertos en dicha región a menudo son convertidos en reliquias, guardados en monasterios y, en ocasiones sacados en procesión o usados en festivales y bailes.
Un puñado de testimonios vinculan, al menos, a una parte de los yetis del Himalaya con el valle secreto de Shangri-La e incluso los convierten en sus guardianes, dotados por ello de poderes psíquicos y mayor inteligencia que sus otros congéneres.
Es posible que realmente un clan de estas criaturas se estableciera en las cercanías de dicho lugar en un periodo indeterminado, llegando a cierta forma de relación simbiótica con los habitantes humanos, viéndose afectados por el peculiar aura o energía que el lugar desprende, aumentando ciertamente su inteligencia y dotándolos de ciertas capacidades mentales.
Entre las capacidades psíquicas mencionadas está las de comunicarse sin necesidad de palabras, curación acelerada de otros y de si mismos, volverse invisibles y provocar un aura de miedo irracional a su alrededor (aunque esta última creo que podría explicarse sin necesidad de argumentar poderes mentales)
La carta a continuación intenta reflejar la criatura según aparece en las leyendas, pero sobre todo en la literatura pulp, principalmente utilizando a Robert E. Howard como guía (que enfrenta a varios de sus personajes con diversas variedades). Utilizando las reglas de daño para personajes en vez de la de secuaces fácilmente pueden representar un mayor peligro para los personajes jugadores (esto es especialmente adecuado para cuando aparece un único yeti).
Abominables para SotC
El yeti o alguna de sus variantes es una presencia común en muchos reglamentos de rol, incluso en varios mundos de fantasía yetis, o versiones apenas disfrazadas, pueblan diversas regiones heladas y/o montañosas.La carta a continuación intenta reflejar la criatura según aparece en las leyendas, pero sobre todo en la literatura pulp, principalmente utilizando a Robert E. Howard como guía (que enfrenta a varios de sus personajes con diversas variedades). Utilizando las reglas de daño para personajes en vez de la de secuaces fácilmente pueden representar un mayor peligro para los personajes jugadores (esto es especialmente adecuado para cuando aparece un único yeti).
Un yeti con su "magia" más desarrollada, vinculado posiblemente a Shangri-La, Agartha y/o Shambala, es posible, mejorando la habilidad Ocultismo (Mysteries) a Buena y añadiendo stunts como Psychic o Words on the Wind (u otros, si existen en la campaña stunts "mágicos") y añadiendo algún aspecto para indicar dicha alteración.




Hmmm Esto me recuerda un capitulo de la serie de animacion de Johnny Quest (la original, creo recordar). Transcurre en el Tibet, todo gira en torno a un brazo momifcado de un Yeti.
ResponderEliminarY al final es el brazo del lama que dirigia el monasterio que sale, que era un yeti él mismo!
Se me olvidaba... ¿existen suplementos para SotC cpon material o aventuras?
ResponderEliminarYo recuerdo algún episodio de Johnny Quest con yetis pero muy vagamente la verdad. Es que si nos ponemos a hacer una lista de apariciones del Yeti y amigos en la ficción no acabamos (si ir más lejos hay un serial del Doctor titulado the Abominable Snowmen, aunque no lo he visto)
ResponderEliminarY no, del SotC no existen suplementos de ninguna clase, el libro básico es todo lo que hay aunque para reglas siempre esta bien mirar la wiki de evil hat que tiene versiones más actualizadas de algunas reglas http://evilhat.wikidot.com/spirit-of-the-century
Si, si. Conozco ess serial. y Web of Fear, donde vuelven. y de hecho hay posibilidades de que los yetis whovianos regresen estas navidades.
ResponderEliminarUna desviación muy interesante sobre el tema del AHN (Abominable Hombre de las Nieves) es la interpretación de Lovecraft, que consideraba que el Mi-Go era una especie de crustáceo procedente de Plutón (Yuggoth). La verdad es que la imagen tradicional del AHN (simiesca) poco tiene que ver con la visión lovecraftiana.
ResponderEliminarA todo esto, el señor Alan Moore, en el primer volumen de su The League of Extraordinary Gentlemen, proponía que el Mi-Go y los Morlocks de "La Máquina del Tiempo" de Wells pertenecían a la misma especie...
En fin, que estoy es un lío.
Por mi parte, creo que en el Himalaya (y en otros lugares del mundo) han convivido los Hongos de Yuggoth junto con los primates de pelo albino... De hecho, tengo la sensación de que los bichos del espacio son probablemente responsables de la práctica extinción de esa especie proto-humana.
Aunque vaya usted a saber...
Un momento. Igual me equivoco, ¿pero los Mi-Go no eran hongos?
ResponderEliminarLos testimonios me llevan a pensar que ambas especies conviven en el caso del Himalaya. Las descripciones contemporaneas que hablan de animales simiescos "albinos" son demasiado abundantes para desecharlas completamente y pensar que en todos los casos se trata de los mi-go de yuggoth. La versión lovecraftiana es tan conocida entre los círculos roleros (Lovecraft es casi el estandar del terror en los juegos de rol desde hace años) que se me paso comentarlo en el artículo, gracias por sacarlo a colación en los comentarios.
ResponderEliminarLos de yuggoth son indistintamente descritos como crustaceos y como fungoides, supongo que ambos términos usados más como metafora que de forma literal.
Ahora que veo tanto comentario aquí sobre los Mi-Go...
ResponderEliminarYo casi agradezco que los haya usted pasado por alto, porque, efectivamente, sería como volver a lo de siempre (por desgracia). En cualquier caso sí me ha sorprendido que no se haya mojado con alguna teoría propia o al menos una más definida...
Yo lo único que hecho en falta es alguna referencia a los estudios realizados por el doctor John Rollason después de la Segunda Guerra Mundial. Las relaciones de los lamas de Rong-ruk con al menos una tribu de Abominables me parecen muy interesantes.
ResponderEliminarsi no he hablado del doctor Rollason es por una mera cuestión temporal, aunque sus obras sin duda son interesantes (especialmente en el campo de la cripto-botánica) su producción es sobre todo de la posguerra mundial, y por ello preferí no citar sus testimonios (que sin embargo considero posible tengan conexión directa con los yeti que residen en los picos que rodean shangri-La o alguna de sus entradas)
ResponderEliminarBueno,Jose. Parece que vuelve a haber una ligera coincidencia de temas. Ya sabes que estoy recopilando material sobre el gigantopitheco como base para los hombres-dragón de mi novela, aunque yo les doy una orientación distinta y los describo con un aspecto más reptiliano (mejor dicho "draconiano", ya que tienen cuernecillos y otras protuberancias)
ResponderEliminarAún no les he dedicado una entrada exclusiva en el blog, aunque está al caer.