En la novela hard-boiled, asociado especialmente a la revista pulp Black Mask, siempre existen un puñado de nombres que se repiten como fundadores y máximos representantes del género: el pionero Carroll John Daly, Dashiel Hammet, James M. Cain, quizás mencionen también al más tardío Mickey Spillane o a Chester Himes y, por supuesto, Raymond Chandler. El personaje por antonomasia de

El Sueño Eterno (en inglés The Big Sleep) es la primera novela de Marlowe, publicada en 1939 tras varios años escribiendo relatos en Black Mask. Como curiosidad para el aficionado lovecraftiano (en su acepción más amplia) cabe mencionar que uno de esos relatos, la historia de 1938 The King in Yellow hacía una referencia a la obra de Chambers. En ella el detective (que originalmente no era Marlowe) observa el cadaver, vestido con un pijama amarillo, del trompetista King Leopardi y eso le recuerda a un libro que leyó una vez, titulado, evidentemente, el Rey de amarillo.
El detective Philip Marlowe es, junto con el agente de la continental de Hammet, el patrón y modelo de todos los detectives privados que han poblado las pantallas y las páginas impresas, inteligente pero sobre todo astuto, envuelto en una constante ironía que oculta quizás al único personaje honrado en un universo corrupto.
La novela está escrita, como gran parte del género, desde el punto de vista del detective, que nos cuenta el caso en primera persona, pero la narración ofrece poca profundidad psicológica y aún menos una perspectiva mental de la investigación, nunca va más allá de los acontecimientos; Marlowe pocas veces comparte sus sospechas o sus deducciones con los lectores, manteniéndose uno, o varios, pasos por delante de nosotros hasta la resolución final. Sabemos más sobre el físico, la mente y la historia de cualquiera de los personajes que cruzan sus camino con Marlowe que de la vida interior y el pasado del detective.
La novela se abre con una de las introducciones de personajes más memorables que se pueden realizar (tanto que ha sido imitada hasta convertirse en un tópico), cuando Marlowe conoce a su cliente, el anciano General Sternwood que desea contratarle para descubrir quién está detrás de un intento de chantaje contra una de sus díscolas hijas, Carmen. Marlowe no tardará en cruzarse con Carmen y con su hermana mayor, Vivian, que cree que su padre en realidad le ha contratado para localizar a su desaparecido marido, Rusty Regan.
En la trama se van mezclando diversos personajes, pornografos, asesinos y proxenetas, pero también agentes de la ley y algún político, mezclados en una trama en que pronto se multiplican los muertos y se mezclan lo más diversos delitos. Marlowe continúa investigando y no dejándose llevar por las tentaciones que surgen en su camino, enfrentandose con igual habilidad a las escenas de interrogatorio y a los ocasionales estallidos de acción.

Resulta curioso comparar la novela con la mítica adaptación cinematográfica de 1946, protagonizada por el Marlowe icónico de la pantalla, el gran Humprey Bogart, y dirigida por Howard Hawks. Algunos de los cambios, dar mayor importancia al papel de Vivian (maravillosa Lauren Bacall), cambiar el final para dar una mayor sensación de cierre, simplificar o eliminar tramas secundarias,.. derivan de necesidades narrativas pero lo más llamativo, para mi, son los elementos que no pudieron pasar el filtro de la censura. Las referencias a pornografía, a la homosexualidad o incluso a la desnudez desaparecen o se vuelven tan oblicuas que casi pasan desapercibidas.
Descubrí a Chandler hace unos años, después de ver la película de Bogart, y la verdad es que me sorprendió. El libro es —como casi siempre— más rico en matices, y la trama se revela de las más enrevesadas que haya existido nunca. Tal es así que los propios guionistas del film enviaron un telegrama al autor para preguntarle sobre una muerte, y Chandler les dijo que él tampoco sabía lo que le preguntaban, así de extraña resulta la sucesión de acontecimientos. Dicho esto, considero al autor un maestro en el arte de atrapar al lector en una historia con truculentos matices para la época en la que había sido escrita. Marlowe es un detective creíble, honesto y con sus propias reglas, que pueden chocar con la legalidad. Aun así, la historia se lee con facilidad, ansiando que cada acontecimiento nos lleve al siguiente, hasta llegar al final, en el que no todos los interrogantes son revelados. Un clásico del género. Recomendable. Salu2.
ResponderEliminarMuchas gracias por comentar. No puedo más que unirme a tu comentario, uno de los mayores clásicos del género y un personaje magnífico Marlowe
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