domingo, 14 de septiembre de 2008

Viajando: Psíquicamente a través del tiempo



Si hemos de creer a Ludwig Prinn y su De Vermis Misteriis existe una preparación que permite a quien la consume penetrar psíquicamente en el pasado, que él conoce por su nombre chino como droga Liao (por el nombre de su descubridor, un alquimista chino) o también souwar, y cuyo uso se habría extendido desde allí, siendo conocido por ciertas sectas en amplias regiones de oriente, a través de estos místicos "sarracenos" sería como Prinn conocería la droga y su fórmula. Se desconoce la fecha en que viviría el mencionado Liao pero se asegura que el fundador del taoísmo, Lao Tsé (según la tradición vivió en torno al siglo 6 a.c.) la habría consumido antes de redactar su obra religiosa, el Tao Te Ching. Según las instrucciones dadas por Prinn, la droga se sintentiza a partir del "Loto Negro", un poderoso narcótico que aparece abundantemente mencionado en las Crónicas Nemedias como originario de Kithai (equivalente a China) y otros textos pseudohistóricos. Los botánicos, sin embargo, no han identificado la planta a la que Prinn se refiere, las características de la misma no se corresponden con ninguna especie conocida, y desechan por tanto la existencia real de esta, y por tanto de la droga.

Por otra parte las extrañas memorias de "Lady Ragnall" (publicadas posthumamente, y bajo pseudónimo, en Londres a principios del siglo XX y, por lo demás, llenas de chismorreos sobre personajes históricos)  nos hablan independientemente de otra substancia de parecida naturaleza, aunque no especifican su proceso de fabricación, de la misma manera en que Prinn lo hace, el taduki. Según esta excéntrica aristócrata, afirmaciones confirmadas por un conocido explorador y aventurero supuestamente fallecido,  esta droga sería conocida y utilizada ya en el Antiguo Egipto desde donde se habría extendido hacia el interior de África, región donde ella habría tenido constancia de su existencia y de donde procederían sus reservas. Igualmente ninguna expedición botánica a podido mostrar al mundo la planta de la que se supone se sintetiza esta sustancia.

Es cierto que ambas fuentes difieren al describir la forma de consumir la supuesta droga: mientras que Lady Ragnall afirma que la droga, de apariencia similar a una pastilla de opio, debe ser quemada e inhalada; Prinn dice que la droga Liao es consumida directamente por vía oral, en forma líquida. También como se puede apreciar la cronología presenta una divergencia significativa, de varios cientos de años.


Sin embargo ambos coinciden en los sorprendentes efectos: verse trasladado mentalmente al pasado, teóricamente a revisitar alguna de las pasadas encarnaciones del sujeto, sin poder controlar perfectamente este fenómeno, ni las acciones llevadas a cabo durante esta posesión, y sometido a cierta aleatoriedad sobre el periodo a visitar. Esta coincidencia en sus efectos me hace suponer que el mismo componente activo, aún por determinar, está presente en el producto refinado y que, quizás, la tradición de su fabricación puede remontarse a tiempos aún más antiguos, siendo Liao únicamente un redescubridor o reintroductor de la antigua fórmula en China.

Como ya hemos dicho el efecto principal de la droga, tras unos primeros efectos que parecen meramente alucinógenos, es ofrecer vívidas visiones del pasado, normalmente a través de los ojos de un antepasado del sujeto (o si hemos de creer a las teorías religiosas basadas en la metempsicosis en antiguas encarnaciones). Sin embargo se afirma que con los adecuados rituales, que Prinn describe prolija si bien confusamente,  y una muy alta dosis de la droga, más de la que se considera seguro,  el usuario  puede controlar este viaje y dirigirse a alguna época en concreto. Incluso llegar más allá de la propia existencia humana (aunque esta acción no estaría exento de peligros)

Estas visiones del pasado pueden durar varios días, incluso meses, de tiempo subjetivo pero pasado el trance el sujeto descubre que el tiempo real transcurrido ha sido de unos pocos minutos (en el caso del taduki el tiempo en que la pastilla ha terminado de consumirse). En general los pocos alienistas que se han fijado en estos casos afirman que estas visiones son meras alucinaciones pero en algunos casos se ha comprobado la increíble precisión que estas visiones alcanzan, incluso a épocas no estudiadas ni conocidas por el sujeto.

En otro oscuro tratado, el Testamento de Aforgomon, existen indicaciones además de que en concentraciones aún más altas de droga (cuyos efectos secundarios son por otra parte desconocidos) el sujeto puede llegar a viajar físicamente a través del tiempo y no sólo de forma psíquica. Sin embargo esta afirmación es desechada incluso por los menos escépticos ya que plantearía una larga serie de paradojas. El libro además advierte del peligro que conlleva dicho acto ya que "provocaría la furia de Aforgomon, el Señor del Tiempo, y su terrible venganza".

Todas las fuentes afirman que esta droga sólo permite hacer viajes hacia el pasado, nunca hacia el futuro. Aunque esta imposibilidad pueda parecer completamente lógico desde un punto de vista lineal si el tiempo es, como proclaman los místicos y algunos científicos, sólo una ilusión humana debería ser igual de fácil viajar hacia delante, a las encarnaciones que para nosotros aún no existen pero que en el tejido general del tiempo son tan "reales" como las pasadas. Quizás debido a la naturaleza psíquica del tiempo sea necesario un gran esfuerzo mental para visualizar una época futura.

Los aventureros que quieran probar con esta droga deben tener en cuenta, entre otras cosas, la dificultad para encontrar la materia prima necesaria. Tanto el Loto Negro como la droga sintetizada son secretos guardados celosamente por grupos sectarios, algunos de ellos muy peligrosos, que no están generalmente dispuestos a ceder dichos secretos a desconocidos y aún menos a oponentes de su culto. Es posible, sin embargo que pequeñas cantidades de la planta puedan encontrarse en manos de herbolarios que desconocen su importancia o que aún crezca de forma natural en regiones aisladas. También es necesario advertir que la droga es responsable de una potente adicción, similar a la provocada por el opio.

P.D. Se me hace necesario notar la firme posibilidad de que al menos algunos miembros de la Sociedad Teosófica hayan tenido acceso a esta droga, en cualquiera de sus dos variantes, y la hayan utilizado en sus investigaciones sobre el pasado. Así parece sugerirlo al menos obras como The Story of Atlantis y The Lost Lemuria de W. Scott-Elliot o en La Doctrina Secreta de Madame Blavatsky.
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