jueves, 5 de febrero de 2009

Cosas para leer: Indiana Jones y Los siete velos


Otra novela más, la tercera, de la serie originalmente publicada por Bantam Books en los 90 y que ahora Dolmen editorial nos ofrece en español. Al igual que las dos anteriores el autor es Rob MacGregor y continua con algunos de los personajes introducidos en estas, en concreto la arqueóloga escocesa Deirde Campbell que conocimos en Indiana Jones y La Danza de los Gigantes.

La novela nos presenta a un Indiana que ya ha terminado sus estudios de arqueología y que ha comenzado su carrera profesional en dicho campo, con una excavación en Tikal, eso si junto a su novia Deirde y como miembro de una expedición dirigida por otro, el doctor Bernard. Allí deberá enfrentarse a la codicia de los huaqueros (aunque huaquero sea en realidad un término empleado en la zona andina y no en el Yucatan) y a la cerrazón y mal caracter del director de la excavación.

De vuelta a Nueva York asistirá a una exposición organizada por Marcus Brody en que este expone diversos objetos extraños como prueba de teóricos contactos precolombinos entre el viejo y el nuevo mundo. Esto es algo me ha chirriado de esta novela es la forma en que el autor convierte a Indiana y a Marcus en adalides de teorías pseudo-arqueológicas de lo más peregrinas y al representante de la "historia académica" en un monigote absurdo y malvado, hasta resultar casi ridícula la acumulación de rasgos negativos sobre él (aunque claro podríamos decir que en un mundo donde existe Akator estas teorías no son tan peregrinas) Por mediación de Brody, Indy se ve embarcado en la búsqueda de P. H. Fawcett, desaparecido en la selva brasileña. (aunque en circunstancias distintas que las históricamente registradas)

He de decir que la novela se lee sorprendentemente rápido y que la acción es bastante más interesante que en las dos novelas anteriores, Indy ocupa una posición más central en la misma y realmente se convierte en un elemento proactivo, sus dialogos ocasionalmente consiguen algún destello de gracia irónica que nos recuerde a las películas. El resto de los personajes no consiguen alcanzar mayor profundidad, lo cual me parece especialmente cierto en el caso de Deirde Campbell personaje que aparece en gran parte de la novela sin hacer demasiado y sin conseguir generar un verdadero interés por su destino o explicarse que es concretamente lo que Indiana ve en ella. Tampoco los antagonistas consiguen destacarse a lo largo de una trama en que su papel es más bien secundario.

La naturaleza de la ciudad perdida que aparece como elemento central de la segunda parte de la novela es para mi lo más interesante del libro, no tanto sus antecedentes celtas (que parecen una excusa para establecer un vínculo, que resulta algo forzado, con la anterior novela de la serie) como la idea del velado, o capacidad para volverse invisibles y volver invisible la propia ciudad que poseen sus habitantes, y la forma en que esta capacidad determina la estructura social de la ciudad.
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