domingo, 8 de noviembre de 2015

Cosas para leer: Rising Stars de J. Michael Straczynski


En la reseña de Aberrant comentabamos las similitudes más o menos directas entre el juego y esta serie de 24 números (reeditados luego en 3 tomos), aparecida originalmente entre 1999 y 2005 (de forma casi simultánea al juego, por tanto). La historia de publicación tiene su propio culebrón, con una pelea entre Straczynski y la editorial Top Cow/Image en torno a unos derechos cinematrográficos, que no llegaron a materializarse, y que motivaron un parón entre el número 21 y los últimos tres números de la colección, publicados fuera de la editorial.

La carrera de Straczynski fuera y dentro de los comics es bastante conocida, siendo muy recordado como creador de la space opera Babylon 5 (serie de la que escribió 92 de los 110 episodios), una polémica etapa en Spiderman, su recreación del Escuadrón Supremo para MAX (un sello "para adultos" de Marvel) o Superman: Earth One (para DC). Se trata de una autor curtido en las series de televisión (sus créditos menos conocidos incluyen episodios de Se ha escrito un crimen o de Walker Texas Ranger) y que aporta una narrativa propia, y también un estilo personal que hace sus comics bastante reconocibles. Rising Stars, donde algunas de sus "manias" resultan más moderadas, es para mi su mejor obra en el medio.

El número 1 comienza presentándonos el pequeño pueblo de Penderson (Illinois), donde la caída de un extraño meteorito provoca que un 113 personas, que en aquel momento estaban en el vientre materno, desarrollen excepcionales poderes. Durante la colección se nos van planteando distintas "viñetas" de la niñez de los especiales, protegidos y vigilados por el gobierno, y se nos va presentando también su vida actual, en la que sólo un puñado de ellos calificarían como "villanos" o "héroes". Otros se han convertido en celebridades, en agentes misteriosos o, también un puñado de ellos, en simples fracasados. El número limitado de personajes excepcionales, pero lo bastante alto como para poder introducir más en caso de necesidad, permita al guionista crear relaciones estrechas entre ellos pero demasiado a menudo se centra demasiado en un los mismos quince personajes, dejando la mayoría de los especiales de Penderson en la indefinición, o sirviendo simplemente como carne de cañón.

Aunque crea algunos poderes raramente vistos, y los utiliza inteligentemente, en otros momentos parece falto de a inventiva y la mayoría exhiben poderes muy generales, e imprecisos. Incluso hay dos personajes con exactamente la misma combinación de poderes iniciales. Otros parecen contar con el "paquete" genérico de fuerza, velocidad y vuelto.  Lo que hace plantearse ciertas dudas sobre la naturaleza y la explicación final de dichos poderes.

De forma similar a Watchmen, a la que también recuerda por el uso ocasional de materiales adicionales en forma de diarios o noticias,el detonante de la trama es el asesinato de uno de estos "especiales" y la investigación por parte de uno de ellos, el antisocial John Simon "Poeta" que nos sirve como narrador a lo largo de toda la serie (aunque a vece ese papel parece un poco improbable), desde un futuro aparentemente trágico. La mayoría de los números mezclan en distinta proporción el drama íntimo de la vida de uno, o más, de los especiales, con constante saltos temporales, con elementos que van avanzando la trama general. Números aparentemente intrascendentes terminan teniendo importancia capital en el largo plazo.


La colección se divide en tres actos que giran en torno a distintos elementos capitales. El primero (números 1-8) presenta a los personajes y su mundo y los coloca ante un gran conflicto. Este es resulto fundamentalmente en el segundo acto (9-17), donde cobra más importancia la acción, con grandes peleas entre superhumanos, resultando la parte más floja de la colección. El acto final (18-24) es más tranquilo pero también más profundo, planteando las cuestiones fundamentales sobre el papel y el destino de los personajes. En el lado negativo peca de proponer paradójicamente soluciones demasiado simplistas a problemas complejos.


El mayor problema de la serie es el dibujo, realizado por diversos autores  Keu Cha, Ken Lashey y sobre todo,  Christian Zanier. Se trata de autores con un estilo muy similar, muy propio de los comics de Image de los 90, imitando los peores rasgos de los fundadores de la editorial. En general demuestran ser limitados en cuanto a expresiones y, especialmente, incapaces de diferenciar a los personajes unos de otros, más allá de los rasgos externos; defecto que termina teniendo cierta gracia  teniendo en cuenta posteriores revelaciones. Sólo a partir del número 15, con dibujos de Stuart Immonen (Superman: Identidad Secreta), y sobre todo a partir del 16, cuando el magnifico Brent Anderson (Dios ama el hombre mata, Astro City) toma las riendas gráficas de la colección, podemos llegar a vislumbrar como podría haber sido un Rising Stars con un dibujo a la altura, y más en linea, con los guiones.

Dejando de lado los problemas con el dibujo, y lo flojo del segundo acto, posiblemente se mereciera una nota superior. Toca elementos temáticos y argumentales muy similares a otras obras deudoras de las grandes deconstrucciones del género de los 80 pero aporta algunos puntos de vista novedosos.

Junto con la serie aparecieron tres miniseries paralelas que no he leído, con distintos personajes extraídos de la serie principal y realizadas por diversos autores. Si alguien quiere comentar algo sobre ellas, tiene a su disposición la sección de comentarios para ello. 

Puntuación: 6/10
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