Héroes y villanos: el Vigilante (II)


Y aunque hace mucho que no continúo con las entradas dedicadas a este pequeño universo de superhéroes (desde la introducción a su Edad de Plata) no me he olvidado de ellos.

Como ya he comentado en su momento el primer Vigilante fue uno de los escasos héroes enmascarados de la primera generación que continuó actuando durante los años 50 y llegó hasta principios de los 60 en activo. Aunque con el paso de los años sus prodigiosas capacidades físicas se vieron mermadas, su entrenamiento y sus habilidades detectivescas le hicieron igualmente efectivo contra el crimen. Sin embargo en el año 1962 se produjo el incidente que terminó definitivamente con la carrera como justiciero de Robert Walton: una caída desde lo alto de una nave industrial durante un enfrentamiento con Sangre Azul (I) (características para Icons), que desapareció poco después, le provocó graves lesiones, que limitaron su movilidad el resto de su, larga, vida.

Es difícil saber en que momento Simon Walton  (1943-1984) descubrió el secreto de su padre, quizás fue un descubrimiento paulatino, una serie de indicios que le llevaron a saber la verdad, quizás fue un descubrimiento repentino una noche en que debería haber estado durmiendo; él mismo no recordaba, ya adulto, una época en que no supiera que su familia ocultaba un secreto, algo que convertía a su padre en un misterio, un ídolo más que un ser real y, por ese mismo motivo una figura distante. Simon demostró ser un joven de inteligencia superior a la media y con unas facultades físicas sobresalientes, que afinó practicando diversos deportes estudiantiles durante su adolescencia pero siempre sintió que no era digno de su padre. 
Cuando el Vigilante I se retiró, Simon estaba en la universidad, realizando estudios dispersos y eclécticos sin la presión de un futuro laboral convencional. Nada más conocer la noticia Simon volvió a la mansión familiar para confesar a su padre que sabía, que siempre había sabido, la verdad y que estaba dispuesto a aceptar el manto que el veterano héroe ya no podía portar. No sin resistencia, el primer Vigilante cedió su puesto y tres años después, tres años de entrenamiento constante y exigente, el segundo Vigilante hizo su debut.

Los dos primeros años de su carrera, Simon se ocupaba de la acción en la calle, mientras su padre dirigía sus acciones desde la mansión, pero ese arreglo no podría durar mucho tiempo. Las personalidades de padre e hijo eran demasiado fuertes para ocupar un puesto en segunda fila; sus métodos y actitudes también distintos: Simon no creía que el mejor modo para llevar a cabo su guerra fuera la oscuridad y el miedo. Buscaba una nueva forma de ser el Vigilante, de ser un héroe, y las tensiones entre ambos generaciones se fueron incrementando, hasta que una gran discusión llevó a una reducción del papel de Robert como mentor. También fue la época en que el Vigilante II adoptó su uniforme característico (que podemos ver al principio de la entrada), abandonando el de su antecesor.

Poco tiempo después de este cambio de uniforme, al segundo Vigilante se le unió un ayudante juvenil, el primer Halcón Nocturno, que no era otro que su hermano menor Edward Eddie Walton (1954-1996) que también se había visto implicado en un enfrentamiento contra el Diablillo de plata.


La carrera conjunta del segundo Vigilante y Halcón Nocturno continuó entre 1968 y 1977, pero Edward sentía cada vez más impaciente ante su papel como secundario, consideraba que se le seguía tratando y considerando un niño, a la sombra de su padre y su hermano. Finalmente Edward decidió romper con su familia, y abandonó Nueva York, para iniciar una nueva carrera, bajo la identidad de Peregrine, en Filadelfia.

En el terreno personal Simon mantuvo varias relaciones románticas, en general cortas y, en ocasiones, trágicas; en la mayoría de los casos la necesidad de mantener su secreto (o los peligros de su doble vida) terminaban siendo una losa demasiado pesada sobre estas. Su posición social y la fama de su familia hacían, además, que estos romances a menudo atrajeran la atención excesiva de la prensa. Entre sus parejas más conocidas podemos mencionar a la periodista Therese Terry Russel o la doctora Lena Czakó. Pero fue sin embargo con alguien que conocía, ella misma, lo que era tener una doble vida, con sus propios secretos, con quien tuvo la relación más duradera: la criminal reconvertida en heroína Seda, Emma Sieger (1943-1978) con quien estableció la relación más larga y duradera, aunque llena de altibajos, rupturas y ocasionales peleas.

Finalmente en noviembre de 1978 Emma y Simon contrajeron matrimonio, en una ceremonia privada. A los pocos meses nacería su hija, Regina Walton-Sieger (1979- ). Su felicidad familiar sería breve, sin embargo, en 1984 el avión donde ambos viajaban, propiedad de una de las compañías de los Walton, sufrió un accidente (que más tarde fue relacionado con una acción de la organización criminal Quimera) del que no salieron con vida.

La pequeña Regina quedó al cuidado de su amargado, y ya anciano, abuelo, que selló la base secreta y juró que nadie más de su familia caería en su lucha y por su causa. Sin embargo, más adelante veremos como tanto su segundo hijo ( ahora como el tercer Vigilante) como su nieta (Halcón Nocturno II) continuarán, de formas muy diferentes, el legado familiar.


El Vigilante (II) para ICONS
Destreza Bueno 5
Coordinación Aceptable 4
Fuerza Aceptable 4
Intelecto  Grande 6
Consciencia Aceptable 4
Voluntad Aceptable 4

Equipo
Cinturón de utilidades: Gadgets Aceptable 4.
Equipo: Vigilantemovil 5
- Manejo 8
- Velocidad 5
- Estructura  4
- Armadura  3


Especialidades
Artes marciales (Experto)
Atletismo
Ciencia
Conducir
Investigación (Experto)
Sigilo

Cualidades
Intentando continuar una tradición heroica
Abandonando la oscuridad, avanzando  hacia la luz.
El refugio del Vigilante

Resistencia
8

Determinación
3