lunes, 11 de agosto de 2008

Lugar Misterioso: La Isla de Pascua.



Llamada por sus habitantes, en lengua nativa, Rapa Nui o también Te Pito O Te Henu ("Gran Roca" y "Ombligo del mundo respectivamente") es una pequeña isla de clima subtropical dependiente de Chile pero situada a miles de kilómetros de sus costas, en medio del océano pacífico.

La isla estaba en los años 20 y 30 aún más aislada que en la actualidad: por entonces no había aeropuerto de ningún tipo, ni siquiera una pista improvisada,  y hasta 1938 no se establece una radio-estación que permita contacto diario con el continente, la comunicación se lleva a cabo fundamentalmente por correo marítimo. El número de habitantes se calcula, no hay datos absolutos, que es de tan solo unos 450 nativos (aunque recuperándose desde la cifra de 111 en 1877), en el año 1935 la mayoría habla ya castellano correctamente, y un puñado de extranjeros.

La mayoría de esta población depende para su sustento de la Compañía de Explotación de la Isla de Pascua, una empresa privada que posee la mayor parte de la isla como cesión del gobierno chileno y la dedica a la cría de ganado ovino. No existen contratos y los sueldos son más bien abusivos, siendo la Compañía la única autoridad "real" en el territorio su política incluye la intimidación y la violencia. Hasta los años 50 el turismo no tendrá verdadera importancia para la economía local, aunque grupos de investigadores y antropólogos de América y Europa son una presencia común en la isla en diferentes periodos.

Aparte de su aparente insignificancia física, es una isla más bien pequeña aislada de todas las rutas comerciales importantes y sin recursos naturales de importancia, su peculiar historia, el misterio de las grandes esculturas y del lenguaje rongorongo atraen una cantidad de atención excepcional sobre este trozo minúsculo de tierra.

La Historia de la isla
Poblada en torno al 300 o 400 de la era por población polinesia siendo el punto más oriental de la migración transpacífica, aunque en los 40 el polémico Thor Heyerdahl defendería la teoría de que la población habría llegado desde América (basándose en percibidas similitudes constructivas y en la presencia de determinadas especies vegetales consideradas "américanas")

Según sus propias leyendas los primeros pascuenses llegaron a la isla huyendo del hundimiento de la isla de Hiva (que algunos han situado en las Marquesas) bajo el mando del rey Hotu-Matu'a en el siglo IV, aproximadamente. Esta leyenda, y otras similares, se encuentran en muchos pueblos polinesios, lo que se ha considerado en ocasiones como pervivencia del recuerdo de Lemuria o de otros continentes perdidos aún más antiguos.

La antigua sociedad rapanui estaba muy estratificada: un rey casi divino, llamado Ariki, gobernaba sobre dos confederaciones que a su vez agrupaban a los diez clanes en que se dividían los isleños. La mayoría de la población vivía en el interior de la isla, dedicados al cultivo, mientras que en la costa alzaron los impresionantes moais, al parecer dedicados a los antepasados de cada Clan y vigilantes de las tierras del mismo. También en esa época se crearía el sistema jeroglífico del rongorongo, que no ha sido descifrado por los estudiosos.

Una grave crisis alimenticia y social en los siglo XVI y XVII provocó una guerra civil en la isla y hambrunas que acabaron con el antiguo sistema de parentesco y con muchas de las tradiciones antiguas (como el conocimiento cabal del significado del rongorongo); según lo que cuentan los nativos los Hanau Momoko "orejas cortas" o clase baja se alzaron contra la clase dominante, los Hanu Eepe "orejas largas". También se abandonó la fabricación de Moais, algunos de los cuales continúan a medio tallar, en las canteras de las laderas del volcán Rano Raruku, o derribados por el camino sin haber llegado a su destino.

Estas misteriosas representaciones hieráticas contaban también con "sombreros" de piedra de color rojo extraídos de otra cantera y los ojos decorados con coral, pero durante este periodo de inestabilidad muchas fueron derribadas y los ojos arrancados, como si se temiera el poder mágico de su mirada. Estos maois se alzaban normalmente sobre plataformas llamadas ahu, realizadas con gran precisión utilizando duras rocas basálticas.


Otra tradición, la ceremonia del Hombre Pájaro (que seguiría celebrándose hasta 1866) sobrevivió a dicha época de cambio o bien nació después de esta, los antropólogos no se ponen de acuerdo. Esta era una competición anual, que consistía en una carrera para obtener un huevo de gaviotín de la isla de Pascua, especie que anidaba en un islote llamado Motu Nui, sito frente a la Isla. Para ello debían correr primero por tierra, despuésnadar hasta el islote recoger el huevo y a la vuelta, finalmente, trepar los peligrosos acantilados situados frente a la pequeña isla, en un lugar llamado Orongo, todo ello sin que el huevo se rompiera. Los competidores eran seleccionados por sueños proféticos en las semanas anteriores a la competición. El ganador recibía el título de Tangata Manu y él y su clan obtenían gran poder sobre toda la isla. Este ritual honraba al que se había convertido en dios supremo de la isla, el Dios-pájaro Makemake.

El 5 de Abril de 1720, día de Pascua, la isla fue descubierta por el holandés Jacob Roggeveen, y aunque posteriormente fue visitada por otros exploradores europeos estos no mostraron especial interés en ocupar la pequeña isla. No fue hasta 1770 que la isla fue oficialmente anexionada por los españoles, con el nombre de Isla San Carlos, uniéndose al virreinato de Perú. Sin embargo esta declaración no afecto en demasía a los pobladores, que continuaron ajenos al resto del mundo aún durante casi un siglo.

Entonces, durante la segunda mitad del siglo XIX, la población sufrió continuos ataques de esclavistas de diversas nacionalidades que operaban desde el puerto peruano de El Callao, que llegaron a capturar a casi la mitad de la ya escasa población de la isla. Los pocos que sobrevivieron a su periodo de esclavitud y regresaron a la isla provocaron inadvertidamente un problema mayor, al introducir enfermedades nuevas contra las que no poseían defensas sus compatriotas, aumentando aún más la mortandad y acentuando el declive demográfico hasta niveles dramáticos.

En 1862 se estableció una comunidad de misioneros católicos que tras los enfrentamientos y desconfianzas iniciales consiguieron cierto éxito en la evangelización de los nativos. Fueron estos los primeros blancos en residir de forma permanente en la isla y en llamar la atención sobre las particularidades culturales de estos isleños. Aunque no hubo una persecución consciente de la antigua religión, la muerte de casi toda la población , y especialmente de casi la totalidad ciertos grupos sociales como sacerdotes y jefes, significó también que muchas de las tradiciones culturales fueron olvidadas y se perdieron en esta época de tribulaciones. Sin embargo, y pese a esto, algunas costumbres tradicionales vuelven a resurgir constantemente aquí y allí a la menor ocasión, pese a que todos los habitantes se digan cristianos ya en este momento.

En 1888 tiene lugar la firma de un acuerdo con Chile en que los nativos ceden la soberanía a este país; por dicho tratado los jefes debían retener sus títulos y atribuciones y posiblemente , tal como ellos habían entendido la redacción, pensaban que no habían cedido la posesión última de la tierra. Sin embargo el gobierno chileno interpretó otra cosa y desde ese momento organizó la economía de la isla únicamente en su beneficio, sin tener en cuenta a los nativos o sus intereses. El tímido intento de colonización institucional directa fracasó rápidamente y se decidió ceder la isla a la explotación privada de la Compañía.

Desde 1895 la población nativa vive concentrada en la ciudad de Hanga Roa, sin posibilidad de emigrar tampoco al Chile continental, mientras que el resto de la isla es cedida a la Compañía de Explotación de la Isla de Pascua. Esta expulsa a los nativos de sus tierras, les quita el ganado que poseían y los utiliza para el trabajo manual mal remunerado en sus propias explotaciones. Cuando el "rey" Riro (Ko Riro A Ngure) intentó llevar sus protestas ante el gobierno chileno los hombres de la compañía se encargaron de impedírselo y cuando este murió, en circunstancias oscuras, el poder quedó definitivamente en manos de la Compañía.

Durante la Gran Guerra la isla fue utilizada en al menos dos ocasiones como base por naves alemanas en tránsito, como demuestra el affaire que relaciona a la marina imperial alemana con el pirata llamado el Monje la cuestión de los suministros era un gran problema para estos en el Pacífico, y durante meses incluso se retuvo allí a prisioneros franceses e ingleses.

En 1914 además los isleños se sublevaron, guíados por la anciana María Angata Veri Veri, una catequista católica pero con visiones místicas sincréticas; mezclaban elementos cristianos y paganos y tenían un componente apocalíptico, guarda similitudes con los llamados cargo cults  o cultos del cargo de otras partes de Polinesia. Sus seguidores creían, en medio de una temporada de lluvias torrenciales, que se estaba produciendo un nuevo Diluvio Universal y que sólo la isla y los nativos se salvarían. Convencidos de su victoria formaron su propio gobierno y sus líderes adoptaron nombres de profetas bíblicos. Es curioso constatar que durante estos hechos la expedición arqueológica de Mrs. Katherine Routledge (1866-1935) se encontraba en la isla para dejar testimonio de lo sucedido desde un punto de vista académico y también para intentar negociar entre ambos grupos. La arqueóloga publicaría sus impresiones sobre su estancia en la isla en 1919 con el título de The Mystery of Easter Island.

Aunque los rebeldes consiguieron cercar a los empleados de la Compañía y sus favorables en Mataveri, la intervención de la armada chilena acabó con su revuelta. A continuación desde las instituciones se llevó a cabo una investigación que demostró las injusticias y el trato brutal al que eran sometidos los nativos y que había motivado la sublevación. Pese a lo cual el estado Chileno renovó el contrato de arrendamiento, aunque estableciendo una base permanente de la armada para mantener el orden y evitar una repetición de lo sucedido.


Después de la guerra las condiciones de los nativos mejoraron un tanto.  En 1926 el estado chileno cedió parcelas de tierras a los nativos (unas 5 ha por matrimonio) y en 1936 se levantó parcialmente la prohibición total de abandonar la isla que pesaba sobre estos, coincidiendo estas mejoras con sucesivas renegociaciones del acuerdo de arriendo con la Compañía.

El misterio de la escritura Rongorongo.
Este es uno de los temas que más apasionan a los buscadores de misterios, el significado de estas tablas inscritas. Los símbolos, aunque bastante abstractos, en ocasiones representan figuras animales en diversas postura, lo que parecen seres fantásticos, algunos elementos geométricos y lo que podrían ser utensilios. Se tallaban en tablas de madera, posiblemente con dientes de tiburón o puntas de obsidiana. El número de ejemplos de Rongorongo autenticos se calcula en torno únicamente a la veintena, aunque las falsificaciones no son algo desconocido. Estas piezas están dispersas en museos de todo el mundo y es muy difícil obtener copias fiables o siquiera ver algunas de estas, lo que dificulta aún más la labor de traducción al disponer de un catálogo limitado de símbolos o no poder realizar estudios comparativos entre diferentes inscripciones.

Su lectura estaba reservada a los sabios o "maori Rongorongo", pero tras la casi destrucción de la población rapanui no quedó ninguno de ellos que permita hoy a los antropólogos saber cual era su significado, o al menos ninguno que quisiera compartir dicho conocimiento con los investigadores extranjeros.

Una teoría bastante extendida es que más que de un alfabeto se trate de una especie de sistema mnemotécnico, para recordar fácilmente canciones y cuentos tradicionales, sirviendo los símbolos como recordatorio de determinados pasajes o elementos sin una sintaxis propia. Si es así, al faltar las personas que conocían las historias a las que se refería, es posible que nunca se pueda desvelar su significado y que sólo nos quede preguntarnos por siempre que historias guardan.

Algunas teorías época relacionan el Rongorongo con otros lenguas misteriosas y no descifradas, como la escritura de la cultura de Mohenjo Daro en el valle del Indo (ver el cuadro que acompaña para algunas comparaciones superficiales) incluso algunos han querido ver similitudes con el manuscrito Voynich o, como desarrollaré en la siguiente sección, con los llamados glifos de R´lyeh.

Habitantes prepolinesios.
Algunos autores, normalmente vinculados al mundo del ocultismo, defienden que los polinesios históricos sólo encontraron, y quizás recolocaron, los moais que serían, por tanto, mucho más antiguos de lo que se supone. Estas teorías suelen poner en duda la capacidad de los nativos de hacer las esculturas o, en otros casos, los ahus, sobre las que estos se asientan, con sus herramientas primitivas. Es posible, pues, que estos restos aparentemente humildes sean realmente lo que queda de antiguas ruinas muvianas, pero también es posible que sean sólo la punta del iceberg y que aún, bajo la superficie de la isla, queden restos más completos, incluso cámaras intactas repletas de tesoros desconocidos. Hay quien asegura incluso que la división étnica entre los "orejas largas" y los "orejas cortas" debe tener su origen en una hibridación de la nobleza de los recien llegados polinesios con restos, posiblemente degenerados, de la población anterior.

Estas creencias pueden vincularse con las estrafalarias teorías relacionadas con el llamado ciclo de Xoth. Diversos textos  escritos por Harold Headley Copeland (1860-1926) no dejan de apuntar a la relativa cercanía de la localización tradicional de la ciudad hundida de R'lyeh y aseguran que el Rongorongo es el idioma en que estaba escrito el esquivo original de la escritura de Pónape, que "descubrió" el capitán Abner Ezequiel Hoag en las islas carolinas y que, supuestamente, narra diversos sucesos prehistóricos del denominado Ciclo de Xoth. Estos a veces denominan a otras muestras dudosas de esta misma escritura encontradas en otros puntos del globo, como glifos de R'yleh y aseguran que los servidores monstruosos del dios-alienigena Cthulhu los utilizan para comunicarse.

Algunos señalan a la cercana (relativamente, a 415 Km. hacia el noreste) isla deshabitada de Isla Sala y Gómez, Manu Motu Motiro Hiva en lengua rapanui, como el punto de encuentro de los habitantes de isla de Pascua y los servidores del dios-alienígena.  Hay quien considera que Cthulhu se oculta bajo el nombre del dios Haua, que se creía habitaba en este islote, o como Tangaloa (también Tankaroa), dios marino ampliamente difundido en todo el área polinésica. Defensor de esta última identificación ha sido el desaparecido profesor de antropología Laban Shrewsbury (1864-¿1938?), en diversos artículo y, especialmente, en su polémico libro Investigation into the the Myth-Patterns of the Latter-Day Primitives with Especial Reference to the R´lyeh Text (1913 o 1915).

Este autor considera también que la guerra civil que acabo con los "orejas largas" pudo ser el resultado final del enfrentamiento entre estos, seguidores de Cthulhu, muchos de ellos con sangre "antigua" (es decir de profundo) y sus subditos, quizás enemigos de los cultos no humanos quizás servidores de otra divinidad de los mitos. En este sentido algunas imágenes de Makemake, dios que se impuso tras el conflicto a los ya mencionados Haua y Tangaloa, son decididamente sugerentes de una deidad en concreto, el multiforme Nyarlathotep.

Es igualmente siniestro pensar que, como han sugerido algunos, quizás los sueños "proféticos" de María Angata Veri Veri no tuvieran que ver con los profetas del Antiguo Testamento, si no con algo que ya era antiguo cuando se escribió la Biblia: Cthulhu mismo, que duerme demasiado cerca, esperando a su momento para anegar el mundo y cuya influencia sobre los sueños de individuos sensibles ha sido demostrada más allá de toda duda. En dicho caso es casi seguro que, coincidiendo con las puntuales "ascensiones" de R´lyeh estos sueños vuelvan a manifestarse entre la población de la isla con sus esperables, y terribles, consecuencias.
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