domingo, 6 de abril de 2008

Lugar misterioso: Mu y Lemuria



Cuentan los teósofos y los místicos que una antigua civilización, que nosotros llamaremos a partir de ahora Mu pero que ha conocido otros muchos nombres como Lemuria, Rutas o Kumari Kundam, fue destruída hace milenios, en lo que hoy conocemos como Océano Pacífico. La mayoría del gran continente en el que habría florecido esta gran civilización se habría hundido bajo las aguas hace milenios, ocultando y destruyendo la mayoría de los rastros de este antiguo pueblo.

Nota preliminar: En este texto usaré dos de estos nombres, Mu y Lemuria, para referirnos a la misma masa continental. Lo hago aún teniendo en cuenta que algunos consideran ambas referidas a dos masas terrestres diferentes.

En realidad Lemuria, pese a su sonoridad, es un nombre completamente moderno, forjado en 1864 por Philip L. Sclater como nombre para un hipotético puente de tierra que explicaría la presencia de Lemures en ambos extremos del Océano Índico, concepto que fue desechado al aceptarse de forma general la teoría de la deriva continental. Serían los escritores teosóficos los que se apropiarían de ese nombre para referirse a un continente y a una cultura (y raza) de su esquema histórico-mitológico. El nombre Mu, por otra parte, parece venir de una lectura equivocada de un antiguo códice maya, por lo que sea como sea desconocemos el nombre que los propios habitantes daban a dicha masa continental.


Documentación
Existen varios documentos de variada credibilidad que tratan el tema de Mu/Lemuria (además de las obras ya mencionadas)

Los dos documentos antiguos más importantes que nos permiten hacernos una idea de Lemuria son de una antigüedad difícil de precisar. Por un lado están las Tablillas Zanthu, doce tablas rectángulares de jade negro inscirtas en una lengua que se conoce como Naacal. Este sería, según Churchward y otros, la lengua sagrado de los sacerdotes muvianos, se trata de un sistema ideográfico muy abstracto y difícil. Según las traducciones realizadas el texto cuenta la vida del sacerdote del mismo nombre, incluyendo como sobrevivió al gran hundimiento del continente. Por otro nos encontramos con la Escritura de Ponape, cuyo original, escrito supuestamente en una lengua prehumana, se ha perdido pero del que es posible encontrar la traducción inglesa realizada por Ezequiel Hoag y publicada por su nieta.

Tradicionalmente se afirma que el primer erudito moderno en hablar de Mu fue el ábate Brasseur (en torno a 1860) en su interpretación del Codice de Madrid (uno de los escasos textos mayas supervivientes) Sin embargo ya Von Juntz ya habla en su Unaussprechlichen Kulten (recordemos que la primera edición es de 1839) de Mu. Sea quien fuere el primero en usar el nombre, este fue utilizado posteriormente por autores como Le Plegeon y, sobre todo, James Churchward para hablar de sus descubrimientos sobre la prehistoria olvidada de la humanidad.


Lemuria primitiva (entre aprox. 500 000 a.c. a 161 844 a.c. )

Algunas leyendas dicen que el continente Lemurio fue habitado por primera vez por una raza de seres tentaculados, que se extinguió mucho antes de la llegada de los humanos. Quizás estos fueran los Xothianos y originalmente la isla de R'lyeh fuera parte también de esta masa continental.

Más tarde fue dominada por los hombres serpiente, a su vez  eran gobernados por una serie de "Reyes Dragón"; quizás brujos de su propia raza o bien algunos de los seres conocidos como lloigor. En torno a medio millón de años antes de la era cristiana estos fueron derrotados por conquistadores humanos, en una larga y cruenta guerra, llamada la Guerra de Mil Años; guerra de la que algunas leyendas de todo el mundo, como el fragmento inicial del Mahbahrata, guardarían un lejano recuerdo.

Según diversos estudiosos mucha de la "magia", conocimientos ocultos  o superciencia, de los lemurios estaba relacionada con la acústica y el sonido, utilizando cantos e instrumentos especiales para acceder a otros poderes y dimensiones, así como para activar cierta maquinaria (incluídas trampas, por supuesto). 

Fue entonces cuando, sobre las ruinas del imperio ofidiano, se elevaron una serie de reinos bárbaros humanos que, paulatinamente y tras un periodo oscuro y poco conocido, dieron lugar tras miles de años a una civilización refinada y avanzada. Los humanos residían en nueve reinos, o nueve ciudades, que fueron luego temporalmente unidas bajo el gobierno del bárbaro Thongor en un Imperio del Sol, antes de que los desastres naturales y mágicos destruyeran su legado.

El tercer ojo de los Lemurios
No todos los autores, especialmente aquellos relacionados con la teosofía, creen que estos primitivos lemurios fueran humanos. Según una de las teorías durante esos siglos de guerra ambas razas, humanos y serpientes, se mezclaron, posiblemente gracias a alguna ciencia o hechicería hoy perdida. De esta mezcla de sangres y herencias a veces aparecían rasgos atávicos reptiloides en algunos de sus descendientes posteriores, como lenguas bífidas o pieles de apariencia levemente escamosa. Otros afirman que los lemurios poseían rasgos atávicos simiescos, producto de una reversión o de una pervivencia de herencia prehumana. Por ejemplo W. Scott-Elliot, describa a los lemurios como gigantes cubiertos de vello.

Un tercer grupo, por otra parte, cree que estas descripciones parten de un error de interpretación. Estos afirman que los antiguos habitantes del continente hundido tenían  el poder, innato o mediante determinadas drogas  y productos, de controlar a los animales, especialmente a grandes simios antropoides excepcionalmente inteligentes.  La representación de estos seres en la supuesta iconografía lemuria habría llevado a tal confusión.

Algunos textos afirman que estas capacidades sobrehumanas antes mencionadas estaban relacionadas con un desarrollo excepcional de la glándula pineal que a veces se identifica con el "tercer ojo" de los místicos. Por ello a veces se representa a los Lemurios como gigantes con un tercer ojo (situado en el centro de la frente o en la parte posterior de la cabeza) o bien como verdaderos cíclopes.

Aparte de estos rasgos extraños los posteriores muvianos tendían a ser individuos altos, con poca grasa subcutanea y de piel oscura, casi sin vello corporal y en muchos casos tanto hombres como mujeres solían llevar el cráneo afeitado total o parcialmente. Se cree también que junto a los humanos habitaban entidades prehumanas que eran adoradas como dioses por estos, algunos textos identifican a estos con los mismos Reyes Dragón (sea cual sea la identidad final de esots), convertidos en tabú sagrado tras la destrucción del grueso de su especie.


La superficie que abarcaría este continente es motivo de discusión, algunos mapas la muestran abarcando la mayor parte del Océano Pacífico, con comunicación terrestre tanto con el subcontinente indio como con Madagascar (y en algunos casos también con América) Otros defienden una superficie mucho más modesta, de sólo una fracción de esta enorme masa de tierra y separada por diferentes mares de las masas continentales. Otras representaciones muestran una serie de islas de tamaño variado ocupando un porcentaje de este territorio.


También la fecha de esplenedor, y destrucción, de esta cultura son muy discutidas, el libro de Eibon parece sugerir que las culturas Hiperbórea y Muviana fueron coetaneas, e incluso que existió una dominación política del reino polar sobre la cultura del pacífico (aunque es poco probable) Precisando más las Tablillas Zanthu, atribuídas a un gran sacerdote muviano superviviente a la destrucción llamado así, dicen que la destrucción de Mu se produjo en el Año de la Sombra Susurrante que, según Von Juntz, equivale al 161844 antes de la era.
Se supone que Lemuria era, en su apogeo final, una civilización muy avanzada, con técnicas y secretos que los humanos modernos no conocemos o hemos olvidado, y cuyos principios, incomprensibles para nosotros, hemos dado en considerar mágicos. Eran gobernados por emperador-sacerdote, identificado con el sol, y estaban divididos en diez tribus o naciones.
Von Juntz, supuestamente basándose en ciertas inscripciones en la lengua muviana a la que llama naacal, afirma que los Lemurios adoraban a una criatura conocida como Ghatanothoa, en una montaña sagrada conocida como Yadith-Go, a quien temían más que amaban. Para aplacarle lo ofrecían anualmente doce guerreros y doce doncellas en sacrificio. También afirma que existían cultos a otros dioses, entre ellos Shub-Niggurath (quizás conocida con el nombre de Diomala) y Yig posiblemente relacionado con los supervivientes hombres serpiente. En otros textos se menciona a tres dioses o demonios Yanath, señor del fuego, Iao Thaumangazoth, Señor del Caos, y Slidith, Señor de la Sangre. Es posible, sin embargo, que estos sean sólo tres máscaras de Nyarlathotep.

Las razones del hundimiento de Mu se han atribuído tanto a causas naturales como sobrenaturales. Se habla de la adoración de dioses oscuros o de luchas entre sacerdotes de deidades enfrentadas pero también de bolsas de gas y grandes terremotos. En poco tiempo grandes zonas del contienente se hundieron en el océano provocando una terrible mortandad y la ruina de la estructura social y política del imperio muviano.


Lemuria en la era thuria
(161 844 a.c. a 18 000 a.c. aproximadamente)
El hundimiento de la mayor parte del continene no significó, sin embargo, que todo él se hundiera de golpe, una serie de grandes islas siguieron existiendo aún durante un largo tiempo. Durante este periodo la anteriormente elevada cultura muviana degeneró, perdiendose gran parte de los secretos místicos, y quebrándose la antigua unidad política del rey-emperador, tan duramente conseguida. Según fragmentos de las Crónicas Nemedias los lemurios se convirtieron entonces en piratas y saqueadores muy temidos por todas las naciones costeras.

Algunos restos de los conocimientos ancestrales sobrevivieron sin embargo, en manos de los sacerdotes y hechiceros, que especialmente conservaron los conocimientos de nigromancia. Algunos bárbaros lemurios se convirtieron también en generales y soldados para los reinos civilizados como Valusia o Commorion, en el continente principal.
Esta fue la situación hasta, aproximadamente, el 18 000 a.c. se produjo el Primer Gran Cataclismo, que acabó con Lemuria y, en el otro lado del mundo, con Atlantis. Fue entonces, cuando la edad Thuria dio paso a la Edad Hiboria; cuando finalmente las últimas Islas Lemurias se hundieron bajo el océano dejando tras de sí el paisaje que conocemos actualmente y como único recuerdo de su existencia un puñado disperso de ruinas ciclopeas y de artefactos olvidados.


El hundimiento definitivo de las Islas Lemurias forzó a una nueva migración que se dividió en diversas ramas. Aunque grupos menores llegaron a lo que muchos después sería la India, América y Egipto el más importante de los grupos fue el que se estableció en las grandes mesetas interiores, saqueando a una civilización prehumana allí asentada, adaptándose a la vida nómada y originando la conocida como cultura hyrkaniana que tendría su momento de gloria con el reino-imperio de Turán.


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