martes, 14 de abril de 2009

Bestiario: la Gente Pequeña.

They shall lick the dust like a serpent, they shall move out of their holes like worms of the earth: they shall be afraid of the LORD our God, and shall fear because of thee.
Libro de Miqueas, 7:17 (Versión de la Biblia del Rey Jacobo)

También conocidos como: 
Gusanos de la tierra (vermes terrae) e hijos de la noche. Ocasionalmente los nombres locales de goblin (Inglaterra), brownie (Escocia e Inglaterra), bwca (Gales), bodach (en las Highlands) o fenodoree (Isla de Man), también son utilizados. El término voor a veces se utiliza en relación con ellos, ya como su propio nombre o el de su reino o dominio subterráneo (algunos relacionan voor con los voormis del ciclo hiperbóreo pero no hay pruebas de dicha identificación). Algunos defienden que en realidad el nombre de Gusanos de la Tierra corresponde a los dioses que estos seres adoran (y en particular a la Gran Serpiente o el Gran Gusano) y no a ellos mismos.

Para la mayoría de los adultos en el mundo civilizado de la era pulp las hadas son el principal e inofensivo material para cuentos infantiles: pequeños seres de alas vaporosas que pueblan las fantasías para niños victorianos. Algo, en definitiva, a lo que nadie en su sano juicio debería prestar especial atención una vez superada la infancia.

Algunos folcloristas señalaban que esta visión edulcorada de las hadas es una concepción muy parcial de la verdadera tradición (surgida fundamentalmente de la fantasía victoriana, que creó el cuento de hadas como categoría de ficción destinada a los niños, eliminando o minimizando los elementos más siniestros u oscuros). Más allá de las recopilaciones de Perreult o de los hermanos Grimm, muchos de estos cuentos tienen en realidad orígenes enraizados en el más antiguo folclore, y en ellos pueden encontrarse verdaderos elementos de terror, mezclados con la fascinación por lo fantástico. En estos cuentos más oscuros aparecen a menudo una raza de seres pequeños y esquivos, que se mantienen apartados de los hombres y sus pueblos. Raramente aparecen entre ellos, y cuando lo hacen es  normalmente para llevarse a los niños de los humanos a sus oscuros dominios, con intenciones nunca aclaradas.

Pero incluso estas versiones más siniestras, estos terroríficos cuentos para adultos casi olvidados hoy, son consideradas como manifestación de la superstición de épocas pasadas, de la capacidad mitogenética del ser humano y nada más.

¿El recuerdo de un pueblo olvidado?
David MacRitchie (1861-1925) fue un folclorista escocés que planteó, en su obra The Testimony of Tradition,  por primera vez una posibilidad diferente; que este tipo de leyendas (y muchas otras) se basara en la existencia histórica de un pueblo subterraneo en las Islas Británicas, quizás el resto de unas gentes antiquísimas, anteriores a los habitantes conocidos por la historia y la arqueología. Se trataría, suponía, de individuos de pequeña estatura y tecnología muy primitiva, quizás neolítica, que ante la llegada de pueblos más civilizados y mejor armados se habrían ocultado en la oscuridad. Esta teoría a menudo se veía mezlcada con argumentaciones racialistas o incluso con el esquema de razas raiz de la teosofía.

Una de las más firmes y elocuentes defensoras de esta teoría durante la era pulp fue la doctora Margaret Murray (1863-1963) que la vincula estrechamente e su teoría sobre la brujería. Para ella las brujas representaban el clero secreto de una religión animista, superviviente de las creencias prehistóricas de este pueblo subterráneo adoptada por los pueblos posteriores hasta la imposición del cristianismo.  Su obra más influyente fue the Witch-Cult in Western Europe (1921) de amplia difusión. Sin embargo no debemos suponer por ello que sea una teoría aceptada por la mayoría de los estudiosos, que desconfían ante la ausencia de pruebas firmes de dichas elucubraciones.



Posibles pruebas de su existencia
Existen un puñado de objetos que algunos investigadores (léase por ejemplo diversos artículos publicados por Conrad y Kirowan) afirman pertenecen a este misterioso pueblo: hachas de mano de extraña factura, pequeño tamaño y equilibradas de manera peculiar, que han sido encontradas en regiones aisladas de Gales, Escocia y condados occidentales de Irlanda, pero también, de forma aún más esporádica, en otros puntos de Europa y Oriente Próximo.

También se ha relacionado con estos una serie de pequeñas placas de obsidiana con signos grabados que algunos han identificado como lengua aklo y que en algunos catálogos aparecen como Piedras Sesenta (por el número de símbolos que aparecen en ellas) o simplemente Piedras Negras (por el color de la piedra en que están talladas) Sin embargo en todos los casos la datación es difícil, o imposible, ya que en demasiadas ocasiones dichos objetos se han encontrado desligados de su contexto arqueológico.

También son muy escasos sin embargo los documentos escritos que podemos identificar con testimonios supervivientes de estas gentes misteriosas en tiempos antiguos. Un discutido documento de época romana, conservado hoy en la Biblioteca Vaticana, que aparece firmado por Lucio Alfeno Senacio (gobernador de Britania 205-207 d.c.) pero copiado en fecha muy posterior (en torno al siglo VI d.c.), cuenta como se estaban llevando a cabo bajo su supervisión importantes obras de reconstrucción en el muro de Adriano, una de cuyas torres había caído durante la administración de su antecesor Tito Sila, derribada "por aquellos a los que los bárbaros llaman Gusanos de la Tierra y que viven bajo el suelo" ( "hoc qui barbari vocant Vermes Terrae et qui sub solum habitant") En algunos casos parece haber confusión entre estos misteriosos pueblos, apenas humanos, y los pictos históricos quizás por qué ese mismo testimonio se encuentra inserto en un texto sobre una rebelión picta a gran escala, comandada por un tal Bran Mak Morn.

Ejemplos similares a este, escogido por ser el más antiguo conservado, se pueden encontrar en otros en un docena de documentos históricos y religiosos durante la Edad Media e incluso durante la Edad Moderna, lo que parece corroborar la pervivencia de este pueblo, o al menos de su recuerdo en la mente de los hombres.

Pero la mayor parte de testimonios no se comenzaron a recopilar hasta los siglos XVIII y XIX, cuando nació el interés por las antiguas leyendas y los folcloristas comenzaron a recoger estas (primero en el mundo británico y germánico y después en otros países), conservadas y trasmitidas hasta entonces únicamente de forma oral. En muchos casos estos relatos ya habían sido para entonces convenientemente alterados y embellecidos por el más refinado gusto de lo siglos modernos, pero algunos testimonios muestran la crudeza y simplicidad que caracteriza a los auténticos encuentros con los Hijos de la Noche.

Testimonios contemporáneos

Pero no todos los testimonios se limitan a épocas ya pasadas, o a las tradiciones trasmitidas de generación en generación. El antropólogo Walter Evans-Wentz recogió a principios del siglo XX multitud de historias contemporáneas que mostraban la pervivencia de la creencia en este pueblo oculto, en las mismas regiones de las Islas Británicas donde se han encontrado las curiosas hachas y arcanas piedras antes citadas (The Fairy-Faith in The Celtic Countries publicado en 1911). La mayoría de estos relatos siguen el esquema conocido ya de forma tradicional: relacionándolos con extrañas ceremonias nocturnas, determinadas localizaciones o con las desapariciones de niños, a menudo también con un vínculo con grandes formaciones subterráneas y complejos de cavernas no totalmente explorados.

Resulta más preocupante la posibilidad de que este pueblo, tanto tiempo oculto en regiones agrestes, en los últimos años se haya desplazado hacia las ciudades; ocultándose en los crecientes subterráneos de estas. Estos avistamientos, normalmente por parte de personas de bajo nivel cultural y a altas horas de la madrugada, suelen ser despreciados por las autoridades y recogido únicamente por fuentes sensacionalistas. Pero la conexión con las antiguas leyendas es obvia y a veces, ya que muchos de los testigos son ellos mismos emigrados de las regiones rurales antes citadas, directamente relacionados con estas leyendas, incluso siguen utilizando los nombres tradicionales para referirse a esas esquivas sombras que les han seguido hasta las ciudades. Pese a la negativa oficial ha dar crédito a estas historias el número de bebes desaparecidos en ciudades como Cardiff, Belfast, Dublin o la mismísima Londres no han dejado de aumentar desde finales del siglo XIX sin que haya podido encontrarse una respuesta satisfactoria.

Hay quien cree además que algunos círculos de neo-druidas han entrado en contacto con estos seres, perpetuando o resucitando la antigua relación con las brujas (si es que esta existió alguna vez) quizás más inspirados por las teorías modernas de la doctora Murray que por verdaderas tradiciones antiguas, de las que estos cultos suelen andar algo escasos.

Descripción física (supuesta)

Se trata de seres achaparrados, de estatura en torno al metro treinta, piernas y brazos cortos , hombros caídos, con piel lampiña de un blanco de apariencia malsana, casi purulenta. Sus ojos son grandes y claros (amarillos, pardos o verdes), muy sensibles a la luz, inhumanos en su forma y movimientos, según algunas declaraciones es posible que cuenten incluso con una membrana nictitante. Algunos de ellos, individuos especialmente degenerados, carecen de piernas, unidas estas en una especie de cola serpentiforme que utilizan para desplazarse de forma sorprendentemente efectiva.

Normalmente van desnudos o prácticamente desnudos, con algunas primitivas joyas y toscos tatuajes como toda decoración. En entornos urbanos es posible que se cubran con ropas robadas o desechadas, que apenas sirven para ocultar sus deformidades ante el observador casual. Además de la lengua aklo,en una forma degenerada, utilizan una comunicación mediante siseos, chasquidos y gorgoteos, que fácilmente pueden confundirse con ruidos naturales y que son capaces de proyectar con cierta habilidad, a la manera de los ventrílocuos, para desconcertar aún más a los humanos.

Actividades

La mayoría del tiempo la Gente Pequeña permanece oculto en sus cavernas y refugios subterráneos, lejos el sol que tanto les incomoda y de los humanos, a los que en general odian y desprecian. Sólo salen en contadas ocasiones, normalmente para conseguir algo que desean y no pueden obtener en su propio mundo subterráneo. Su principal interés son los niños humanos, a los que secuestran para servir como sacrificios en sus ritos infames a temibles deidades (fundamentalmente a distintos aspectos de Yig) En ocasiones raptan mujeres adultas, quizás también para sacrificios pero posiblemente también con fines reproductivos, ya que se sospecha que la tasa de fertilidad de las hembras es muy escasa. Algunos  temen que de estas uniones impías hayan nacido híbridos que, puedan mezclarse con los humanos sin ser inmediatamente descubiertos. Estos híbridos, aunque pueden llegar a resultar incluso hermosos, a menudo tienen deformidades más o menos ocultas que los identifican.

Defienden con fiereza sus Piedras Negras y harán todo lo posible por recuperar cualquier pieza que haya caído en manos de los habitantes de la superficie, llegando a robarlas de museos o colecciones particulares, incluso aunque hayan pasado muchos años desde su adquisición. Es posible que estas estelas guarden algún secreto adicional que por ahora, desde el desconocimiento, no podemos más que temer.

Su armamento es muy primitivo, hachas y mazas de piedra de forma peculiar y mal equilibradas (al menos para que las maneje un humano) y arcos cortos con flechas de punta de pedernal. Pero también cuentan con la ayuda de la magia, entre sus conjuros más temido se habla de un terrible canto que puede someter la voluntad de sus víctimas y del poder de provocar movimientos de tierra ¿quizás mediante la invocación de los temibles cthonians o puede que simplemente su habilidad como cavadores? (es como siempre decisión de cada narrador escoger el nivel de magia que sea adecuado para su campaña) Aquellos con algún talento mágico, real o supuesto, son normalmente los líderes de las pequeñas tribus y clanes que constituyen la más elevada forma de organización social que conoce este pueblo.

Distribución y origen

Como ya hemos visto la mayoría de los testimonios sitúan las poblaciones supervivientes de la Gente Pequeña en las Islas Británicas, pero algunas parecen indicar una distribución más amplia, en regiones rurales de Europa y Próximo Oriente.

Se ha discutido mucho el origen de esta Gente Pequeña, debate enturbiado por las teorías raciales tan de moda en los años 30. Autores cercanos a dichas ideas no han dudado en relacionarlos, sin mayores pruebas, con pueblos del grupo mongol e incluso con los hunos (pese a los problemas cronológicos obvios) pero esto no explica los rasgos de monstruosidad de los que son dotados en las descripciones.

En determinados escritos místicos se afirma que se trata de seres principalmente humanos, quizás esclavos híbridos de los hombres serpiente (o naga), pero degenerados por su vida en la oscuridad y la magia negra durante tantos siglos hasta convertirse en algo que apenas recuerda a sus orígenes.Si creemos esta teoría, que situaría su origen en la antigua Valusia (nación supuestamente correspondiente a un área en torno al Mar Mediterraneo), quizás esos restos dispersos sean señales de antiguas comunidades hoy desaparecidas y del desarrollo de su migración hacia el norte.

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