jueves, 5 de noviembre de 2009

Cosas para leer: Yo soy Legión, Fabien Nury y John Cassaday

Esta historia en tres álbumes representa una nueva vuelta de tuerca sobre el mito de Drácula y el vampirismo, combinándolo con el escenario bélico y el mundo del espionaje de la segunda guerra mundial. Se trata de un trabajo algo peculiar, aunque es una tendencia que empieza a ser algo más común en los últimos tiempos, al ser la colaboración de un dibujante del mainstream americano, John Cassaday, y un guionista francés, Fabien Nury. Fue publicada originalmente en Francia por Les Humanoïdes Associés entre 2004 y 2008, mientras que en España ha sido publicada por Norma. Los tomos están encuadernados en tapa dura y el primer álbum cuanta con unas pocas páginas de bocetos y muestras del dibujo a lápiz.

La carrera de Cassaday es bien conocida, y ya he hablado de algunas de sus obras en este blog (Planetary y una miniserie del Capitan Britania). Se trata de un autor con un estilo bastante peculiar, pero exitoso, que le ha permitido convertirse en un dibujante respetado aunque con una obra no demasiado extensa. Actualmente al parecer está diversificando su carrera con unos cuantos proyectos de dirección en televisión (un episodio de Dollhouse de Joss Wheedon) y cine (precisamente se habla de una adaptación de esta Yo Soy Legión) Sobre el guionista la verdad es que la información que he podido encontrar ha sido nula, siendo la única referencia su participación, junto con Xavier Dorison, en los guiones de WEST (también publicada en España por Norma).

Se trata de un relato con multitud de tramas y varios personajes que resultan centrales en distintos momentos sin que se pueda hablar de un verdadero protagonista único.

Por un lado tenemos un grupo de personajes que permanece en Londres durante todo el relato, y donde el más definido es el antiguo policía Stanley Pilgrim que ahora, junto con su equipo, investiga el asesinato en extrañas circunstancias de un rico e influyente ciudadano, asesinato que puede implicar a gente poderosa en el gobierno y el servicio secreto de su majestad. En Rumanía tenemos al partisano Karel Ricek, a quien seguimos en su intento de escapar y vengarse de los nazis; pero también a esos mismos nazis, que bajo el mando del Obergruppenführer de las SS Rudolf Heyzig (claramente inspirado en Reinhart Heydrich) están realizando un experimento que parece centrarse en una niña con poderes psíquicos. Posteriormente también cobra importancia otro personaje alemán, en este caso un miembro del servicio de información del ejército implicado en el plan de Canaris de matar a Hitler y negociar con los aliados, Hermann Von Kleist y que se verá también enfrentado a Heyzig y su experimento.

Todos estos personajes son en realidad manipulados y manejados, directa o indirectamente,por dos personalidades que permanecen en las sombras, Vlad y Radu Dracula. Estos, que son llamados strigoi en el comic, no son vampiros al uso; se trata más bien de entidades "ermitañas", que pasan de cuerpo en cuerpo por medio, eso sí, de la sangre. Pero además su sangre tiene otro efecto, en pequeñas cantidades permite al strigoi controlar a su víctima, formar una verdadera legión, de ahí el nombre de la serie, de servidores sometidos a su voluntad. Los detalles del mecanismo de los poderes de los strigoi sea uno de los puntos débiles de la obra, ya que en momentos resulta algo confuso, no quedando claros (especialmente en el final) los límites de sus capacidades y de su naturaleza. Obviamente no sufren las debilidades tradicionales de los vampiros, y no demuestran tampoco sus poderes asociados pero las condiciones que permiten el paso de un cuerpo a otro, o cuanta de la personalidad de la "víctima" aún sobrevive, entre otras cosas, no quedan claras en sus páginas.

El uso que se hace de los sucesos históricos es muy interesante: como ya he dicho antes Heyzig está basado en Heydrich, pero en otros casos directamente son los verdaderos personajes históricos los que aparecen implicados en la trama, como Churchill o el almirante Canaris, este último por cierto no demasiado parecido a las fotos que yo he visto de él. Me parece que conseguir esta combinación entre ambos elementos del relato es algo muy complicado y Nury lo consigue perfectamente, siendo uno de los puntos fuertes del relato, especialmente la última aparición de Churchill que pone en perspectiva la importancia de lo que hemos leído en relación con los sucesos históricos reales.

El ritmo de publicación en álbum permite al dibujante realizar un trabajo más cuidado que las obras producidas en los EEUU, sin abandonar su estilo característico. Quizás se eche en falta un mejor trabajo en los fondos que a veces parecen desconectados de las figuras, como si se tratara de dos imágenes independientes. Además también aparecen demasiados fondos vacíos, o meramente esbozados, defecto ya presente en otras obras del autor pero que quizás se ve acentuado por el mayor tamaño de página. La narración es correcta y consigue entrecruzar las diferentes tramas y localizaciones sin que resulte confuso, a veces realizando montajes muy acertados que relacionan lo que sucede en un lugar y otro. Lamento que la historia no dé a Cassaday ocasión para lucirse con el diseño de tecnología extraña que, como ya he comentado, me parece uno de sus dones.

En conclusión, un comic bastante recomendable, con un buen guión y un dibujo atractivo. Interesante la ambientación en la Inglaterra asediada por los alemanes aunque sin entrar en demasiados detalles sobre la vida en el país bajo el blitz.

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