martes, 23 de marzo de 2010

Lugar Misterioso: Los hijos de Alejandro en Oriente

Alejandro de Macedonia, llamado el Grande, es una de esas figuras históricas que por sus actos, por la forma de vivir su vida, ha alcanzado una talla casi mitológica. Que en un periodo de tiempo extremadamente corto, desde un pequeño reino montañoso, forjó un imperio que se soñaba universal, y el que dicho imperio se desmembrara a su muerte ayuda a conferirle un aura mítica, es una historia que ha provocado admiración desde entonces y que muchos aspirantes a conquistadores han soñado con emular.

Ya poco después de su muerte autores como Callistenes o Onesícrito introdujeron los primeros elementos mitológicos en sus historias del rey, pero fue en siglos posteriores cuando ese material fue adquiriendo un carácter cada vez menos histórico y más legendario. Tanto en Europa como en Oriente las leyendas de Alejandro eran un género presente en la literatura culta, véase el Libro de Alexandre castallano o el Shahsname persa (Incluso muchos estudiosos piensan que la figura que aparece en el Corán como Dhu-Qarnayn "el de los dos cuernos" no es otro que Alejandro). A menudo en Asía, desde Persia hasta la India, el nombre con el que se recuerda al gran conquistador es Iskander, Sacander o Sikander. Es en esta región donde centraremos hoy nuestro interés: se trata de un área muy amplia, de gran interés para aventureros y buscadores de fortuna en los años 20 y 30.

No me interesa aquí hablar sobre la suerte de los estados sucesores del de Alejandro, para ello el material en los libros de historia es más que suficiente y a ellos me remito. Si debó mencionar, para que resulte claro todo el desarrollo posterior, que la región que nos ocupa fue gobernada durante más de dos siglos por gobernantes helenísticos: el imperio Seleucida (312-65 a.c.), el llamado reino Grecobactriano, que se separó de aquel en el 250 a.c. y continuaría existiendo en la región del Hindukush hasta ser destruido por los tocarios en el 125 a.c., y el reino o reinos Indogrriegos, que se extendieron por el norte de la India hasta poco después del cambio de era. Mi interés es algo mucho más pequeño que eso, a lo largo de los años se han acumulado testimonios que hablan de que aún muchos siglos después de la desaparición de estos reinos han sobrevivido ciudades, y enclaves, hoy olvidados por el mundo, que se proclaman descendientes de Alejandro y sus soldados.

Geografía física y humana
Los lugares de los que hablaré en esta entrada se encuentran en Afganistán o en regiones cercanas, en un área que coincide parcialmente con el trazado de uno de los ramales de la Ruta de la Seda. Es, en resumidas cuentas, una gran encrucijada de civilizaciones del centro de Asia, en el centro de las rutas históricas de migración y de conquista; por ello el mosaico de etnias es muy complejo de trazar, con una gran variedad de puelbos : afganos (pastunes), tajiks, uzbecos, turcomanos, hazaras, etc. También el mapa lingüístico es complejo, las lenguas más habladas son el dari, relacionado con el persa, y el pashto, junto con otros menos extendidos, como el urdu en la zona sur, diversas lenguas túrquicas al norte, etc. afortunadamente gran parte de la población es bilingüe y domina uno de los dos idiomas principales además de la suya propia. En general, la mayoría de la población es de religión musulmana sunita; animistas, chiíes, budistas, judíos y cristianos son claramente minoritarios, y en muchos casos deben enfrentarse a la presión, incluso la persecución, de la religión mayoritaria.

La geografía nos presenta terrenos muy variados, que ofrecen profundos cambios de vegetación y clima; así nos encontramos las alturas montañosas del Hindo-Kush y el Himalaya, el desierto de Taklamakan, las inhospitas estepas abiertas pero también fértiles valles regados por alguno de los abundanetes ríos de la región. Todo ello en un terreno dado a los extremos, con, demasiado a menudo, fríos glaciares o calores sofocantes sin solución de continuidad.

Políticamente se trata de una región muy desunida, con gobiernos tribales y clanes casi independientes, junto con poderes centrales normalmente débiles e inefectivos o demasiado lejanos para asegurar un control total del territorio. Para más inri se encuentra en el centro de las ambiciones tanto de los rusos (zaristas primero y soviéticos después) como de los británicos en lo que secularmente se ha dado en llamar el Gran Juego. La creencia de diversos geografos y politólogos de que quien domine estas áreas del Asia Central dominará la economía mundial siguen presente en la mente de muchos estadistas e ideólogos actuales. Las intrigas de la guerra civil rusa, y la intervención de potencias extranjeras, vienen a complicar aún más en los años 20 la escena política de toda esta región.

Historia de estas poblaciones
El mismo testamento de Alejandro, conservado en el libro XIII de Diodoro Sículo, habla de las intenciones del rey de llevar a cabo asentamientos de griegos en las regiones orientales de su imperio y viceversa. Durante toda su vida llevó a cabo abundantes fundaciones, ciudades en muchos casos llamadas Alejandría (del Oxo, del Caucaso, etc.) Pero todas estas grandes ciudades, generalmente conocidas, fueron conquistadas, más tarde o más temprano, por otros pueblos que asimilaron o eliminaron la huella cultural helenística. A menudo arrasadas, principalmente por las migraciones mongolas. Por ello la localización de muchas de estas ciudad hoy es un misterio, sólo recientemente (para los años 20-30) equipos de arqueólogos han comenzado a descubrirlas (un buen motivo este para que los aventureros se encuentren en la zona)

La variada y cruenta historia posterior explica que la mayoría de rasgos cultures de estas gentes de estirpe griega haya desaparecido, dejando tan sólo algunos testimonios artístico, un puñado de historias y tesoros arqueológicos, pero poco rastro visible reconocible. Sin embargo, la idea de un vínculo difuso con el mundo helenísitco si se ha mantenido, en algunos casos durante largo tiempo: en el siglo XIII Marco Polo afirma que los soberanos de Badakshan (la parte más oriental de Afganistan) afirmaban ser descendientes de los soldados de Alejandro. Aún hoy etnias completas siguen defendiendo su relación con los macedonios, como los kalasha (de los que hablaremos luego) o los tajiks.

Curiosamente en muchos de los asentamientos supervivientes de los que hablaremos a continuación se conservan leyendas que hablan de un regreso de Alejandro/Sikander, quizás recuerdo de un regreso real, interrumpido por la repentina muerte; estas ocasionalmente han sido aprovechadas por aventureros modernos para aprovecharse de los nativos o conseguir el poder en las mismas.


Attalus (Nangarhar, Afganistán)
Según creencia de los propios habitantes de Attalus esta fue una colonia de veteranos del ejército macedonio, situada en un valle montañoso muy aislado en la zona sur de Afganistán. Un visitante contemporáneo al parecer fue capaz de comunicarse con ellos gracias a su conocimiento de griego clásico (aunque desgraciadamente su informe no nos permita conocer el dialecto que utilizaban estos pobladores, lo cual podría habernos dado pistas más seguras sobre su identidad) también describe su arquitectura como similar al arte ático. Destaca la diferencia en la tipología física con los habitantes de las colinas cercanas, con rasgos similares a poblaciones europeas.

No conocemos demasiados detalles sobre la historia de los siglos que nos separan de su fundación, así que no es posible saber qué papel jugo la ciudad en los movimientos de población y las invasiones que se han sucedido en la región. El nombre de Attalus, en castellano Átalo, no ayuda tampoco a la identificación: aunque existió un general de Alejandro de ese nombre, que acompañó al rey en su campaña en la India, no parece tener vinculación directa con la ciudad. La presencia de rasgos arcaizantes, extraños ya entre los griegos de la época de Alejandro (y más entre los semibárbaros macedonios), así como algunos únicos, desconocidos entre los griegos históricos (la peculiar forma de monarquía, por ejemplo) me ha llevado ha suponer que esta comunidad desciende de alguna clase de sociedad o secta tradicionalista que quizás se escondió en el valle para mantenerse "pura" en contraposición a los proyectos más universalistas e interculturales del propio Alejandro.

Actualmente Attalus está prácticamente aislada, en un valle de difícil acceso y en muy malas relaciones con los habitantes del área circundante, con los que mantienen muy escasos, y tensos, contactos comerciales. El valle cuenta con pequeñas vetas de mineral de hierro y oro, además de posiblemente alguna clase de gema, que explotan con métodos tradicionales, bastante rudimentarios. Practican la ganadería, cabras sobre todo, y la agricultura, especialmente trigo y viñedos, siendo el vino uno de los productos que intercambian con sus vecinos (pese a ser estos musulmanes). Aunque existen algunos ejemplos muy vistosos de edificación estas provienen en su mayoría de época de la fundación de la ciudad y ya apenas se levantan nuevas construcciones. A lo largo de los últimos años han adquirido de sus vecinos, mediante el comercio o como botín tras algún enfrentamiento violento, algunos fusiles primitivos de chispa, junto con polvora y munición, pero no son particularmente hábiles con las mismas y prefieren el combate cuerpo a cuerpo. También han adoptado las espadas curvas propias de la zona en vez de las espadas rectas típicamente griegas. Sólo hay dos accesos a la ciudad: uno a través del Camino del Rey, con un Muro que cierra el extremo abierto de valle y que permanece siempre vigilado por un puñado de attalianos armados, y otro el Camino de las Águilas, un dificilísimo paso tallado en la pared de un desfiladero y que permanece sin vigilancia.

La ciudad es gobernada por un rey, pero este cargo no es hereditario, ni siquiera vitalicio: el rey (de nuevo es una pena que nuestro informador no nos indique la palabra que utilizan los mismos attalianos para designar a su gobernante) es el guerrero más fuerte de la ciudad y sus principales funciones son la administración de justicia, en la que es asistido por la Gerusía, un consejo de ancianos, y la dirección de la guerra. Para otras cuestiones existe una asamblea ciudadana. Todos los varones, desde los 13 años hasta que la edad se lo impide, son guerreros y tienen derecho a presentarse ante la asamblea. Aunque nuestro informador no lo ha especificado suponemos que utilizan cierta cantidad de mano de obra esclava, posiblemente capturados entre los pueblos de las colinas cercanas.

Sikandergul (Kafiristán/Nuristán, Afganistán)
Situada en la región de Kafiristan (nombre antiguo que se refiere a la condición de kafires "paganos", no musulmanes, de sus habitantes) o Nuristan (el nombre musulman más reciente que significa "tierra de la luz").

El pueblo de los kafires, o nuristanos, sigue siendo un pueblo tribal, que presenta un tipo físico en que son más comunes el cabello rubio y los ojos azules que entre la población circundante, rasgo que comparten con los kalasha, lo que ha llevado a muchos a dar pábulo a la identificación con descendientez de europeos. Su idioma es también diferente al de las gentes del entorno, si bien de raíz irania y no relacionado con el griego. Tradicionalmente estaban divididos en dos grupos "Siah-Posh" o "de túnicas negras", y "Safed-Posh /Lall-Posh" o "de túnicas blancas/rojas". Mantuvieron sus creencias religiosas únicas hasta finales del siglo XIX cuando, por la acción del Emir Abdur Rahman Khan, la mayoría se convirtieron al islam. Esta persecución religiosa provocó que algunos kafires, que quisieron mantenerse fieles a su religión, abandonaran la región buscando una mayor tolerancia religiosa pero para los años 30 ya la mayoría han abandonado sus creencias ancestrales.

En estas creencias destacaba el papel de una serie de dioses, por lo que se cree de origen indoiranío con una pequeña influencia helenística. Entre los dioses más importantes de los kafirres se cuentan: un dios creador supremo llamado Dezau (la misma raiz que el Zeus griego o el Dios castellano), Nirmali (Diosa de los nacimientos), Indr (dios similar al Indra hindú), Giwis (un victorioso dios guerrero), Jestan (un demonio que aparece en la tierra con aspecto de perro*) o Jestak (diosa de la fuerza vital que protege a los niños) Celebran ciertos rituales estacionales y dan gran importancia a los sacrificios de animales y a la pureza, veneraban a las montañas como lugares sagrados (por estar cerca del cielo) y creen en la existencia de espíritus de los bosques y las montañas similares a ninfas
*No deja de recordarme al ídolo, en forma de perro alado, de los caníbales habitantes de la Meseta de Leng

Sikandergul es , o era como veremos a continuación, no una verdadera ciudad si una especie de ciudad santuario, unión de monasterio y templo, sede de un culto que la leyenda local vinculaba a Sikander. Los pocos occidentales que han visitado el lugar han relacionado las creencias y organización de los monjes de Sikandergul con la masonería, incluso con la utilización del ojo que todo lo ve y el compás masónico, pero esta que punto esta identificación es cierta no puede probarse. La población de Kafiristán trataba con extremo respeto, casi con miedo, a los monjes de Sikandergul, incluso interrumpiendo sus habituales enfrentamientos violentos en su presencia. Estos monjes tienen muy poco contacto con el exterior, excepto cuando recogen las ofrendas, ofician las ceremonias sagradas estacionales o, más raramente, cuando deciden intervenir en la política local por algún motivo.

Es muy posible que Sikandergul fuera destruida y saqueada durante la época de la conversión religiosa forzosa de los kafires de la que hablamos antes, y el cambio de nombre de la región. Sin embargo hay insistentes rumores de que la casta sacerdotal de Sikandergul escapó de la persecución hacia la India británica, más tolerante religiosamente, y se ocultara allí quizás guardando con ellos algunos de los tesoros y sacretos de su ciudad santuario.

Para los interesados en cuestiones más crematística decir que la región de Nuristán es conocida como fuente de gemas semipreciosas como kunzitas (de color rosa o morado) y turmalinas (gran variedad de colores, pero en Nuristán predominan las verdes y azuladas)


Chandri-Ha (Norte del Tibet)
Esta ciudad situada en las estribaciones de los montes Kunlun, en el limite norte del Tibet propiamente dicho, es más antigua que los viajes de Alejandro, en realidad sus habitantes no se consideran descendientes de este, aunque el paso del gran consquistador macedonio dejó una huella indeleble en la misma. Junto con los edificios de aspecto innegablemente tibetano, tanto en la edificación como en la decoración, un puñado de ellos parece ser de factura helénica, con columnas dóricas acanaladas y mármol blanco, pero también parece haber una significativa influencia mongola.

Se encuentra en el centro de un valle fértil de clima sorprendentemente benigno, pero rodeado de altas montañas, aislado y fácilmente defendible por pequeños grupos de guardias a caballo. Sus habitantes no utilizaban, y aparentente no conocían, las armas de fuego aún en 1938. El valle era gobernado por los sacerdotes-guerreros del templo de Chandri-Ha, con mano de hierro. Los trabajos más pesados son realizados por esclavos, capturados de tribus enemigas, que son tratados con brutalidad.

Fue en el momento álgido de su campaña de conquistas que Alejandro llegó a Chandri-Ha, posiblemente ordenando la construcción del templo, y diversas ofrencas artísticas, para honrar a los dioses locales. Posteriormente el macedonio sería divinizado por la tradición local como el dios Zander. Siglos después otro conquistador, en este caso Gengis Kahn, también pasaría por el valle dejando su impronta como el dios Khan. Posteriormente ambos dioses sería sincretizados con el nombre de Zan-Khan.

La religión practicada por el templo es una mezcla de diversas influencias, la estructura del templo y la vida monocal parecen muy relacionadas con el budismo lamaísta, incluyendo la creencia en Yama, el rey de los infiernos, pero conviviendo con varios dioses locales, como Olutru de la Tormenta, Gembo o el ya mencionado Zan-Khan. Además se realizan sacrificios humanos con cierta regularidad. A lo largo de los años el templo ha acumulado muchas riquezas en forma de ofrendas y saqueo, que son guardadas celosamente por los custodios del mismo. Pero además de las riquezas en oro y ofrendas también se guarda aquí un rico tesoro intelectual, antiquísimas escrituras en bloques de madera, en sanscrito y, un puñado de ellas también en griego, forman una gigantesca biblioteca en galerías excavadas en la montaña.

El doctor Herny Jones Jr., que visitó la ciudad en 1938, aventuró la teoría, basándose principalmente en la similitud fonética y ciertos rasgos (la antigua biblioteca, su condición climática excepcional...), de que esta ciudad sería la fuente original de la leyenda de Shangri-La pero a la vista de otras informaciones, ya referidas en una entrada anterior, tiendo a discrepar de su opinión. También su informe nos hace temer que la ciudadela de Chandri-Ha habría sido destruída, o al menos muy afectada, por un ataque realizado por el ejército japonés en 1938.

Nota especial: En las fuentes de la época pulp las teorías "racialistas" están en boga y se incide repetidamente en la presencia de individuos de piel clara, ojos azules o pelo rubio como señal de la segura ascendencia griega entre estos pueblos, si bien dichos rasgos no son especialmente comunes entre los griegos actuales, a veces como prueba única necesaria. Sin embargo estos rasgos no son desconocidos entre poblaciones históricas de la zona (como los ya mencionados tocarios, por poner sólo un ejemplo) Estudios genéticos más modernos sobre algunos de estos grupos, como los kalasha, han planteado serias dudas sobre la existencia de ninguna relación entre estas poblaciones y los actuales europeos.
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