sábado, 15 de enero de 2011

Cosas para leer: Cualquier otro día de Dennis Lehane


Esta es una novela negra-histórica ambientada, como la mayoría de la obra de Lehane, fundamentalmente en su Boston natal. Lehane es un autor en auge, alabado por su serie sobre los detectives Kenzie y Gennaro, y cuyas obras han sido adaptadas al cine por grandes directores (Mystic River por Clint Eastwood, Shutter Island por Martin Scorsese y Adios, pequeña, Adios por un sorprendente Ben Affleck) Sus novelas suelen girar sobre los barrios obreros, tradicionalmente irlandeses, de Boston, como Dorchester o South Boston, en los que el mismo creció.

En Caulquier otro día el autor nos lleva a visitar esos mismos escenarios en el, aparentemente, lejana década de los 10 del siglo XX. Y en este ambiente intenta tocar sus temas usuales, el honor, la familia, el deber, la política,... con más o menos fortuna. Las apariciones de Babe Ruth, el mítico jugador de Baseball, salpican la trama principal y sirven tanto para iniciar como para terminar la novela, pero les falta conexión con el argumento principal (excepto en el magnífico prólogo que es una muestra sútil y dramática al tiempo de lo que significaba ser negro en los Estados Unidos de la época) Así la novela se abre con el viaje que los Cubs de Chicago y los Red Sox de Boston hacen entre ambas ciudades para celabrar la segunda parte de las Series Mundiales (en septiembre de 1918) y se cierra con el mismo Babe Ruth fichando para los Yankees de Nueva York en diciembre de 1919.

Son dos personajes los que ocupan el papel de protagonistas. Uno es el honrado policía Thomas Coughlin, hijo de un capitán del cuerpo, mucho menos honrado, y dividido entre sus propias ideas y lo que su familia y su entorno consideran correcto. El otro Luther Laurence, un afro-americano que debe huir de su natal Columbus, Ohio, abandonando a su hijo no-nato y a su mujer, para refugiarse en Boston, donde los caminos de ambos se cruzan en esas fechas. Y nos encontramos con un año convulso, en que se las tensiones políticas (los atentados anarquistas unidos a la represión gubernamental contra cualquier grupo "disidente"), laborales (la vergonzosa situación de la policía de Boston, el paro provocado por la vuelta de los soldados a la vida laboral) y raciales (entre anglosajones e inmigrantes, entre irlandeses e italianos, entre blancos y negros) se unen a las propias tensiones personales y familiares de nuestros protagonistas. Otros muchos personajes, amigos y enemigos, se cruzan con estos protagonistas y de ellos debo destacar a Nora O'Shea, criada en casa de los Coughlin que mantuvo una relación en el pasado con Thomas, y que nos muestra como, incluso entre los irlandeses, las diferencias entre irlandeses recien llegados y los más americanizados marcaban profundas barreras sociales.

La posición ante todos estos problemas de los protagonistas, resulta a veces algo anacrónica, demasiado políticamente correcta, demasiado autoconsciente. Pero por otra parte Lehane tiene la habilidad, clarísima en la serie de Kenzie y Gennaro, de hacernos simpatizar profundamente con ellos, consigue una especie de camaradería que nos lleva a sufrir con ellos en los abundantes momentos difíciles y a disfrutar los escasos momentos de felicidad que pueden conseguir. El final agridulce, más o menos feliz desde el punto de vista individual de los protagonistas, trágico desde el punto de vista de las tensiones colectivas no resueltas, deja sin embargo una sensación extraña, como si a última hora el autor hubiera querido salvar a sus protagonistas de las peores consecuencias de lo sucedido.
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