domingo, 16 de enero de 2011

Cosas para leer: Sherlock Holmes y los zombis de Camford de Alberto López Aroca


Vaya por delante que los zombis no son lo mío, pese a la oleada de libros, comics y series que nos inundan, nunca ha sido un género que me haya despertado particular interés. Otro tema realmente diferente es el género del pastiche holmesiano, que lamentablemente, en castellano al menos, no nos inunda pero que cuanta ya con unos pocos pero dignos ejemplos. Digamos pues que es la aparición del Gran Detective más que de sus necróticos oponentes lo que me ha atraído de esta novela, además claro de la identidad del autor, viejo conocido de este blog y del que ya hemos reseñado su anterior obra Candy City.

La historia sirve como continuación de la canónica La aventura del hombre que reptaba, (publicada en 1923 y ambientada en 1903) llevandola mucho más lejos de lo que Conan Doyle nunca pudo soñar. Se trata este de un relato extraño dentro del canon Holmesiano que algunos críticos han vilipendiado y despreciado por su cercanía temática con la ciencia ficción (motivo que a mi no me parece digno de vilipendio, claro esta) El relato original nos cuenta el extraño comportamiento del profesor Presbury, de la universidad de Camford, que está a punto de casarse con la joven y atractiva Alice Morphy. La investigación del Maestro descubre que su comportamiento esta motivado por un tónico experimental de glándulas de langur que se administra para rejuvenecer pero que tiene extraños efectos secundarios.

Esta continuación no esta escrita, como es el caso de la mayoría de relatos canónicos y pastiches holmesianos, por el Doctor Watson si no que es Otis Mercer, antiguo presidiario, algo tosco y bastante cobarde, que le da un tono muy diferente a las historias escritas por el buen doctor. Nos lleva de vuelta a la ciudad de Camford (dejando de lado las discusiones sobre si este nombre se refiere en realidad a Cambridge o a Oxford) para sumergirnos en una historia de zombis que empieza de manera más bien modesta pero que se va complicando hacia su final.

Junto con Watson y Holmes tenemos un elenco de personajes nacidos en el comic británico de los de los 60, personajes de Valiant como Tim Kelly y su amuleto de invulnerabilidad (de quien descubrimos un secreto genealógico bien guardado) o de Eagle como Dan Dare (vinculado nada menos que con el Club Diogenes) tienen su trasunto más o menos disimulado en esta historia fantástica. Quizás haya echado de menos una referencia al Doctor Who y eso que su actividad contra los silurians en su tercera encarnación venía ni que pintada.

Como único defecto del relato comentar que Holmes aparece y hace demasiado poco, siendo el elenco de personajes tan amplio (incluso se incluye un indice onomástico lleno de humor y más referencias) que tienden a robarle algo del protagonismo que merece, especialmente cierto villano de orejas puntiagudas y afición por los anagramas que realmente acapara muchas de las escenas en las que aparece.

Como punto negativo he de decir que la edición me parece mejorable, el formato del libro se me hace extraño, demasiado cuadrado, y tanto el tamaño de la letra como la maquetación de las páginas no termina de gustarme. Tampoco me entusiasma el que el libro cuente con nada menos que ocho páginas de publicidad de otros libros sobre zombis de la editorial (que además como ya he indicado no me interesan en demasía) Pero ninguno de estos defectos desmerece la diversión que proporciona el texto.
Publicar un comentario