sábado, 18 de agosto de 2012

Cosas para leer: La Patrulla-X (Marvel Gold) de Chris Claremont, John Byrne et al.

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Había una vez, a mediados de los años 70, un grupo de superhéroes de la Marvel que no le importaba a nadie, cuya cabecera se dedicaba a publicar reediciones y que no parecía interesar al público. Sin embargo, gracias  el trabajo de un grupo de autores jóvenes y ambiciosos, sin miedo a introducir los cambios que fuera necesario,  en poco tiempo esa misma colección se convirtió en el referente del éxito comercial y en el centro de un verdadero universo dentro del de Marvel. Me refiero claro está a The Uncanny X-Men (la imposible La Patrulla-X) y la franquicia mutante a la que dio nacimiento. 

El grupo original de mutantes había sido creado por Stan Lee y Jack Kirby en1963, pero nunca alcanzó el éxito de otros personajes y grupos creados por este dúo, tal es así  que en 1970 dejaron de publicarse historias nuevas y la colección paso a ofrecer reediciones de los números anteriores. Cuando en 1975 se decidió intentar relanzar al grupo, se hizo con la idea de sustituir a la mayor parte de los hombres-X originales  por nuevos héroes e incluir un equipo de personajes internacionales. Así para el Giant-Size #1 (Mayo 1975), el primero de esta nueva etapa, a Cíclope, como único representante de la vieja guardia, se unieron varios personajes nuevos como  Ave de Trueno (un nativo americano), Coloso (de Rusia),  Fuego Solar (de Japón),  Rondador Nocturno (de Alemania) y Tormenta (de Kenia), además del canadiense Lobezno, que había hasta entonces aparecido en tan sólo dos números de la colección de Hulk, y el irlandés Banshee, un mutante que ya había aparecido anteriormente por la colección. 

dave_cockrum_giant_size_x_men_1 (la novsima patrulla x)Este cambio fue iniciado con Dave Cockrum a los lápices y Len Wein al guión  pero el verdadero revulsivo fue la llegada y afianzamiento en el título de una pareja de autores jóvenes: Chris  Claremont (ya en el primer número de la nueva etapa en la colección regular, el #94 de The Uncanny X-Men)  y John Byrne (en el #108 de The Uncanny X-Men), junto con el magnífico entintado de Terry Austin (autores estos tres que ya habían trabajado juntos anteriormente en un comic de space-opera llamado Star-Lord) Pronto la colección llevó a cabo diversos cambios en el elenco, incluyendo muertes, abandonos y nuevas incorporaciones, siendo la capacidad de sorprender a los lectores uno de sus principales valores,  y su éxito terminó por eclipsar en gran medida al grupo original creado por Lee-Kirby.

Estos dos gruesos  tomos, editados recientemente en castellano por Panini, contienen una etapa fundamental para entender esta popularidad, los cómics que van del Giant-Size #1, y a continuación el The Uncanny X-Men #94, en que se presenta a la nueva Patrulla-X, hasta el #143, en que John Byrne dejó la colección (además de unos cuantos números secundarios o “colaterales”) reservando aún una larguísima etapa en los guiones de Claremont por delante.

Quizás un rasgo que llamará la atención de los lectores nuevos que se enfrenten por primera vez a estos comics son los largos, y a menudo reiterativos, bocadillos de pensamiento que pueblan sus páginas; casi  siempre incidiendo sobre las dudas y las luchas internas de los héroes. Se comenta que dicho enfoque tuvo mucho que ver con la instrucción como actor del Método del guionista, siempre buscando la motivación detrás de los actos del personaje. Como ya digo esos mónologos interiores a menudo resultan superfluos y es uno de los rasgos de la escritura de Claremont que peor ha envejecido sin embargo son interesantes para ver la diferentes psicología de los personajes.

Claremont (y Byrne, a menudo reconocido como coargumentista),confirió a los personajes bajo su custodia una serie de personalidades totalmente reconocibles y diferenciadas, con conflictos internos y externos. Cada uno de ellos tenía una voz propia y los avatares de su vida sentimental y personal se convirtieron en parte tan importante, o más, del comic como las habituales peleas. 

El dibujo de Byrne (con la inestimable ayuda de Austin) está mejorando continuamente a lo largo de toda la etapa, combinandose perfectamente con el entintado de una forma difícil de ver. Es un estilo detallado sin resultar recargado, con figuras equilibradas lejos de los excesos de estilización que, en mi opinión, estropean en cierta medida su estilo posterior. Aunque la mayoría de los personajes fueron creados por Wein y Cockrum, en gran medida fue Byrne quien les confirió su aspecto más característico. La narrativa es de tipo clásico pero fluída, con un uso espectacular pero moderado de las ilustraciones a toda página que sirven para destacar los momentos más impactantes.

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La sucesión de magníficas historias que comienza con la  Saga de Fénix y culmina con Días del Futuro Pasado marca las líneas maestras que aún sigue la que durante muchos años fue la franquicia más exitosa de Marvel. Personalmente estos números me parecen comics fundamentales para entender, para bien o para mal, los últimos veinte años de la historia de los comics de superhéroes. Para mal, principalmente, por que esta etapa, y los siguientes años de control de Claremont sobre gran parte la franquicia, se demostraron tan exitosos que sus fórmulas han seguido repitiéndose hasta la saciedad, pero sin aportar nada nuevo (con honrosas excepciones) Sin ir más lejos la “fuerza Fénix”  es parte fundamental del argumento del crossover Vengadores Contra Patrulla-X de este año 2012. 

Por supuesto no todos los números son memorables  y alguno es más bien superfluo. Especialmente los primeros números, mientras los autores parecen aún inseguros de que hacer con los personajes. Muchos muestran la necesidad imperiosa del ritmo de producción de los comic-books de sacar material todos los meses, habiendo historias que se ven apresuradas o simplemente de transición hacia historias de mayor interés.

Sin embargo la creación de una serie de personalidades identificables y complejas, con sus defectos y sus aciertos, resulta lo más memorable del comic. Una ingenua, pero fuerte, Gata Sombra, el aventurero y romántico Rondador Nocturno o el cascarrabias Lobezno consiguen configurar un grupo de compañeros que se van convirtiendo en amigos, y en algunos casos amantes, ante nuestros ojos. 

LOBEZNO SOLOUn elemento muy interesante al leer cualquier artículo sobre esta etapa es destacar cuantos de sus mejores momentos derivan de la tensión existente entre los autores. El caso más notorio es el de Lobezno, personaje que a Claremont no le gustaba en exceso , incluso llegó a pensar en eliminarlo del grupo, y que sin embargo era el favorito de Byrne, que siempre proponía formas de dar a éste mayor protagonismo.  También la conclusión de la Saga de Fénix Oscura, que no desvelaré por si alguien a estas alturas no la conoce, fue resultado de ciertas tensiones y malentendidos entre el equipo creativo y los editores de la colección, además de un sorprendente, leyendo los artículos que acompañan al tomo esa es la sensación que da, nivel de improvisación. 

Como un factor meramente curiosos destacar los elementos totalmente anacrónicos, desde el punto de vista actual, de estas historias que aparecen firmemente ancladas, visual y narrativamente, en el paso de los años 70-80. En ese sentido, por ejemplo, las continuas referencias al imaginario soviético por parte de Coloso (con juramentos pintorescos referidos a Lenin incluidos) obligan a plantearnos el peliagudo tema del paso del tiempo en los comics de superhéroes (sobre el que desbarraré más extensamente en un futura entrada sobre el relanzamiento de DC)
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