sábado, 27 de octubre de 2012

Cosas para leer: Liga de la Justicia de América de Grant Morrison y Howard Porter


Ahora que resulta fácil criticar a Grant Morrison y a Geoff Johns por su implicación en los últimos bandazos editoriales de DC creo que es el momento más adecuado para recordar por qué les admiramos en primer lugar.  Y que mejor que empezar por la magnífica revitalización que Grant Morrison trajo al universo DC con su larga etapa en la Liga de la Justicia de América (1997-2000).

En esta colección Morrison redefinió a la Liga de la Justicia como el grupo por excelencia del universo DC, aquel en que se reunían los personajes más importantes, poderosos, carismáticos y reconocibles de la misma (y algunos que no tanto) para enfrentarse a amenazas globales de una escala raramente igualada: invasiones alienígenas, ejércitos de ángeles, misteriosas máquinas de guerra de otro universo, errores cósmicos que pueden alterar la realidad, nada a pequeña escala. En gran parte es el antecedente de lo que luego sería The Autorithy o Los Ultimates, comics caracterizados también por la escala y espectacularidad de sus enfrentamientos pero en mi opinión inferiores en calidad (pese al dibujo de Brian Hitch)

Toda la etapa está formada por arcos cortos casi independientes que se organizan en base y entorno a la amenaza  a derrotar. No hay aquí complicadas tramas personales, pero extrañamente no tenemos tiempo para echarlas en falta, lo que resulta en parte lógico teniendo en cuenta que muchos de los personajes tenían una o más colecciones propias, y a veces algunos personajes se desdibujan en medio de un reparto amplio de los mismos. Sin embargo la habilidad para retratar a un Batman que puede resultar más frío y efectivo que algunos de sus compañeros alienígenas o el papel inspirador de Superman es simplemente magnífico. Existe, cierto, una trama que unifica todos los números en forma de profecía y promesa de una amenaza aún mayor que las enfrentadas hasta entonces. Morrison utiliza elementos de la mitología de DC, algunos casi olvidados como los duendes de la 5ª Dimensión, incluso a Sandman (tecnicamente a su susbtituto Daniel Hall) de forma más que acertada, que  deforma y reforma con habilidad para adaptarse a sus propias obsesiones personales: superhéroes en el papel de dioses, esferas superiores de conciencia, algo de mística pseudo-cuántica y también, claro está, una pizca de humor y algo de mala leche, pero sin pasarse. 

Además de Superman, Batman, Wonder Woman, Linterna Verde, Aquauman y el Detective Marciano, que forman el núcleo más o menos estable del grupo añade otros personajes como Plastic Man, o Acero. toma elementos del 4º Mundo de Kirby (que se ha mostrado como una influencia perdurable en su obra para DC) o introduce a Aztek, personaje creado por él para una fracasada serie independiente (y cuyo arco argumental termina en la JLA). Para la serie crea únicamente a un nuevo héroe, el ángel Zauriel, que no ha tenido demasiada suerte desde entonces y que, aparentemente, fue creado por la negativa de DC a dejarle usar a Hawkman en el grupo. Este añadido, además, añade la mitología monoteista, fundamentalmente judeo-cristiana, como otro panteón más al mundo fantástico de DC, aunque gobernado por la misteriosa “Presencia” y no una figura antropomórfica. 

Algunos números, afrotunadamente pocos, se relacionan con los eventos editoriales a mayor escala (como el DC One Million en que aparecía la Liga de la Justicia del lejano futuro) pero en su mayor parte la serie se mantiene más o menos independiente y autocontenida. Algunos cambios producidos en otras series, como el cambio de uniforme y poderes de Superman en 1997-98 también deben reflejarse en sus páginas, aunque lo hagan sin mediar prácticamente explicación (provocando más confusión que otra cosa) También hay un puñado de números de relleno realizados por otros equipos que no consiguen llegar a la misma altura, de la misma manera que el efectivo pero previsible Mark Waid tampoco consiguió continuar al nivel dejado por Morrison pese a un buen inicio con Tower of Babel.

Howard Porter es un dibujante con limitaciones pero en esta colección hace un trabajo soberbio, consiguiendo reflejar algunas de las ideas más locas de Morrison.  Sus héroes y villanos trasmiten fuerza y sus diseños para versiones futuras, tecnologías alienígenas o ejércitos invasores están muy conseguidas. También destaca su magnífica versión de Darkseid y en general la invasión de Apokolips contra la Tierra o el rediseño del villano The Key. A veces su dominio de la anatomía resulta algo tosco o la perspectiva no termina de encajar,  pero en mi opinión el dibujante hace en algunos de estos números su mejor trabajo hasta la fecha.

En castellano parte de estos comics han aparecido publicados dos veces,  primero de la mano de  VID en forma de finos retapados, con una traducción que a menudo resultaba confusa y poco fiel, y la etapa  completa, en un tomo unitario (¡de 1120 páginas!), más recientemente por Planeta. Poco puedo decir de esta edición, que no he leído, dejando de lado que quizás habría sido más adecuado dividirlo en al menos dos tomos por el bien de nuestras espaldas.

Puntuación: 10/10
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