sábado, 13 de abril de 2013

Cosas para leer: Kingdom Come Mark Waid y Alex Ross


De nuevo volvemos al tema superheroico para hacer una reseña de un elseworld de DC que nos presenta un futuro distópico en que el abandono de los viejos iconos heroicos ha dejado paso a un mundo aterrorizado por los excesos de superhumanos carentes de sus principios éticos. En más de un sentido parece una crítica, algo tardía, de los autores a la oleada de “héroes” oscuros que caracterizaron los años 90 y el posterior auge de Image.

El argumento partió de una idea elaborada por el dibujante Alex Ross, que acababa de triunfar con Marvels, y pulida por el guionista Mark Waid, especialmente conocido entonces por entonces su larga y magnífica etapa en las colecciones de la “familia Flash”. Posteriormente, durante la elaboración de una secuela titulada Kingdom, se producirían discrepancias entre ambos autores y cierta polémica sobre el papel jugado por cada uno en este guión.

Es digno de destacar el papel de documentación y diseño de personajes, no sólo nos encontramos con los personajes que ya conocemos envejecidos si no que literalmente decenas de personajes nuevos (o versiones de personajes olvidados de alguna de las tierras alternativas del pasado multiverso de DC) se agolpan en estas páginas. El centro por supuesto lo ocupa Superman, en este caso un héroe cansado y desilusionado con el mundo, Wonder Woman, más belicista y agresiva que nunca, el Capitán Marvel, sirviendo a Lex Luthor nada más y nada menos, y Batman, enfrentado a sus antiguos aliados y el más debilitado por el paso de los años. Entre los personajes nuevos el único con un poco de protagonismo, además de Norman, es Magog, el responsable del retiro de Superman y en su diseño fuertemente reminiscente de Cable. Otros héroes, como Linterna Verde o Flash,  no tienen espacio para lucirse más allá del curioso rediseño o de
algún momento puntual y muchos sólo sirven como telón de fondo del enfrentamiento central.

El título, traducido en español como “La Llegada del Reino”, tiene un marcado tono bíblico que impregna todo el relato; está salpicado de citas del libro profético de San Juan y el punto de vista elegido es el de un predicador común y corriente, llamado Norman McCay, elegido por el Espectro como juez y testigo de los  acontecimientos. Esto permite tanto utilizar los diálogos entre el Espectro y Norman para introducir mucha información sobre los personajes o el trasfondo al mismo tiempo que, gracias a los poderes prácticamente ilimitados del Espectro, nos permite seguir todos los momentos importantes del argumento.

El argumento es un continuo juego de alianzas y enfrentamientos. Waid, o Ross, consigue mantener una dinámica sin solución sencilla, donde en todo momento hay al menos tres bandos separados.  donde personajes que creen hacer lo correcto se ven enfrentados entre si por sus métodos para conseguirlo. Quizás sólo al final, con un casi literal deus ex machina, resulte demasiado simplista en su solución de los problemas planteados y de las diferencias que han surgido. Otro punto flaco es quizás como olvida al resto del mundo en la mayor parte de la
historia, parece que hasta el final nadie en el mundo hace nada aparte de ese puñado de personajes a los que seguimos y

El dibujo y los diseños de Ross es posiblemente el elemento más memorable del comic, además del más característico. Su utilización de referencias fotográficas en ocasiones produce resultados algo rígidos o artificiosos pero en este caso consigue trasmitir una sensación de poder y majestuosidad en sus personajes de la que carecían en Marvels. Su Superman, el personaje  quizás de fisonomía más definida y trabajada, es simplemente magnífico, con un rediseño del uniforme no tan espectacular como otros que trae a la mente los clásicos cortos de animación de Fleischer modernizado y mantiene la carga icónica. La historia está llena de pequeños guiños y cameos, por ejemplo la aparición del Under the Hood de Hollis Mason en el escaparate de una librería o el cameo de los autores en distintos momentos. 

Durante un tiempo el éxito de este colección llevo a la aparición de la ya mencionada secuela y a que algunos de sus personajes tuvieran apariciones en otras colecciones de la editorial, como la de Flash, la JSA o los Titanes, casi siempre en relación con el concepto, introducido fundamentalmente por Mark Waid y Grant Morrison, del hipertiempo, incluso llegando a darle la designación oficial de Tierra-22 a este mundo alternativo durante un corto periodo de tiempo.
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