lunes, 21 de diciembre de 2015

Irlanda en la época de Solomon Kane (1555-1607): Las Brujas de Kilkenny


Hacer un repaso a la totalidad del amplio legendario irlandés queda más allá del alcance de este blog, existiendo multitud de libros sobre leyendas irlandesas que sólo consiguen mostrar una parte minúscula de una tradición muy amplia. Sin embargo el universo de Solomon Kane es, al menos así lo interpreto yo, concomitante con el de los Mitos de Cthulhu y, sobre todo, con los ciclos de Kull y Conan del mismo Howard, por ello en las entradas siguientes lo que intentaré será relacionar algunas leyendas y hechos misteriosos con una interpretación "howardiana-lovecraftiana" más que intentar dar una visión general.

Brujería en Irlanda
En general la isla de Irlanda no se ve tan afectada como otras regiones británicas, especialmente Escocia, por la fiebre de la Caza de Brujas durante los siglos XVI-XVII, y es en las zonas bajo control anglo-normando e inglés donde debemos buscar para encontrar testimonios sobre las mismas o juicios contra ellas.

¿Significa eso que las zonas gaélicas estaban libres de presencia sobrenatural? no, ni mucho menos. Pero la idea de la bruja europea, con sus sabbaths y  sus escobas, sus pactos con Satán y toda la parafernalia no arraigó en estas zonas. Por supuesto que hay practicantes de magia, negra y blanca, personas que indudablemente serían calificadas como brujos y hechiceros en otros países. Mujeres sabias, astrólogos, adivinos de toda clase sin duda eran comunes pero en general se les relaciona más con el mundo de los shide, las hadas, y los poderes antiguos de la tierra que con el demonio y no eran vistos como malvados por definición.


El Caso Kyteler
El más sonado caso de brujería se produjo en la ciudad de Kilkenny en el siglo XIV, e implica a familias anglo-normandas, como los Kyteler o los de la Poer (una rama de la infame familia de barones de Exham se estableció tempranamente en Irlanda, cambiando su apellido a Powers en muchos casos)  La principal acusada fue una tal Alice Kyteler, que se decía había usado la brujería para matar a varios de sus maridos (era tres veces viuda) y así quedarse con sus fortunas. Kyteler escapó del país con ayuda de su prominente familia, aunque su criada Petronilla de Meath fue efectivamente quemada.

Según sus confesiones, Kyteler y sus correligionarias, servían a un demonio al que conocían como "hijo de Art" o "Robin Hijo de Art" o "Robin MacArt" a quien ofrecían sacrificios animales y con quien tenían "trato carnal". Según una descripción este "incubo hacía su aparición bajo diversas formas, a veces un gato, o como un perro negro o en la imagen de un  hombre negro". Esta descripción, y su multitud de rostros, parecen señalar la identidad de este "demonio" como un avatar de Nyarlathotep (aunque ellos no usarían ese nombre).

Curiosamente poco más de doscientos años después en ese misma ciudad se mencionan más casos de brujería, incluyendo la ejecución de dos brujas, y un "blackamoor" (es decir un hombre de piel negra), en 1578, indicando la supervivencia del mismo culto pese al afamado juicio de Kyteler. Y en 1586, quizás como consecuencia de este caso, se aprueba la primera ley contra la brujería en Irlanda.

Las Brujas de Kilkenny
Las descendientes actuales del grupo de Kyterler forman un grupo muy pequeño, constituido en la década de 1570 por diez mujeres de clase alta, que ven en él una forma de obtener poder y riqueza, mediante la intercesión de su amo demoníaco o cualquier otro instrumento que se les ocurra: principalmente el veneno, el chantaje o la manipulación.

Aunque el círculo interno, el verdadero culto, está compuesto únicamente por estas mujeres; hay un número mayor de sirvientes, familiares o empleados que trabajan para el mismo, aunque sin participar totalmente de sus secretos.

Realizan regulares reuniones en lugares apartados, casas de apariencia abandonadas, preferiblemente en la cercanía de los cementerios y en los cruces de caminos, y ofrecen sacrificios animales a su demonio-guardián "Robin MacArt" (especialmente gallos de color rojo, a los que arrancan los ojos antes de sacrificarlos), raramente y por motivos muy especiales también se han ofrecido sacrificios humanos, normalmente de niños sin bautizar robados (o comprados) a familias pobres de la ciudad. También han, en ocasiones, robado cuerpos muertos para obtener componentes para sus pociones y ceremonias.

Hijas, madres, esposas y/o amantes de miembros importantes del patriciado urbano su influencia sobre estos les mantiene a salvo de las investigaciones judiciales y les permite utilizar hasta cierto punto los recursos de la ciudad a su favor. Aunque todas ellas han adquirido conocimientos sobre pociones, drogas y venenos, únicamente su líder Arabella Grace (de soltera Kyteler), ha adquirido algo de adiestramiento  mágico, a través de su patrón demoníaco y visiones del Libro Negro que este porta.

*Arabella Grace, líder de las brujas de Kilkenny
Arabella tiene algo más de cuarenta años, es una mujer alta y de rasgos duros, con el pelo rojizo normalmente recogido debajo de una cofia y vestida de sobrio negro tras la muerte de su marido, un comerciante de paños llamado Duncan Grace al que ella, en realidad, envenenó, Tiene dos hijos, el mayor Thomas Grace ha heredado el negocio de su padre y no sabe nada de las actividades de su madre. El menor, Gerald, está mucho más cercano a su madre e incluso ha participado en algunos ritos menores del círculo y  gracias a las acciones de este ha conseguido una posición en la milicia de la ciudad.

Atributos: Agilidad d6, Inteligencia d10, Espíritu d10, Fuerza d6, Vigor d6.
Habilidades: Callejeo d6, Lucha d6, Conocimiento (venenos y drogas) d6, Advertir d6, Provocar d8, Magia  d10 .
Velocidad: 6; Parada: 5; Dureza: 4
Ventajas: Trasfondo arcano (Brujería), Rica, Nuevos poderes, Hechizos poderosos (Strong Caster).
Desventajas: Voto (Mayor, ha inscrito su nombre en el Libro Negro)
Poderes: Marioneta, Mejora/Reducción de rasgo, Maldición, Sueño, Vuelo, Sirviente espiritual, Protección espiritual. Llamar Robin Mac Art.
Equipo: Daga 1d4, Amuletos varios.

*Robin Mac Art
El avatar de Nyarlathotep que se aparece a las Brujas de Kilkenny toma la apariencia de un hombre de piel negra, con rasgos egipcios, alto, vestido con una túnica  simple y armado con una especie de vara o bastón. Es poco probable que algún ajeno al culto llegue nunca a ver esta encarnación, pues sólo es llamado en los grandes festivales en la noche de Todos los Santos (noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre) y el primero de mayo.

Atributos: Agilidad d12+1, Inteligencia d12+5, Espíritu d12+5, Fuerza d6, Vigor d10.
Habilidades: Lucha d10, Magia d12+2
Velocidad: 6; Parada: 7 (8 con el bastón); Dureza: 7
Ventajas: Hechizos poderosos (Strong Caster), Resistencia arcana.
Desventajas: Arrogante.
Poderes: En esta forma conoce todos los hechizos del trasfondo arcano brujería.
Habilidades especiales:
- Miedo: un aura terrible rodea a esta encarnación, por que cualquiera que la vea debe realizar una tirada de espíritu.
- Avatar: si se destruye la forma física de Robin Mac Art este es ahuyentado temporalmente (puede volver a ser llamado en la siguiente fecha propicia) Sin embargo, antes de desaparecer en el cielo, es posible ver una de las formas más monstruosas del dios, provocando una tirada de Terror con un modificador de -4.
Equipo: Bastón (d4, +1 a parada) 

Los personajes pueden verse implicados con las brujas por amistad con algún patricio de Kilkenny o señor gaélico cercano atrapado en sus maquinaciones. También puede darse el caso de que a partir de determinado momento se produzca una escalada de sus actividades, que les lleve a multiplicar el número de sacrificios humanos y, por tanto, llamar más la atención. Normalmente las brujas intentarán eliminar a cualquier oponente por medios terrenales, mandando a matones contratados o soldados de la milicia, y sólo en caso de contumaz resistencia acudiran a sus capacidades más sobrenaturales.

Una página que contiene varias imágenes reconstruyendo diversos lugares de Irlanda en el pasado, entre ellas varias imágenes de Kilkenny en el siglo XVI (aquí) puede ser de cierta utilidad para hacernos una imagen mental de la ciudad.
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