miércoles, 23 de noviembre de 2016

Lugar misterioso: Neuschwanstein


Hoy el castillo de Neuschwanstein es conocido en el mundo entero: fotos del mismo, rodeado a menudo de románticas nubes, son muy comunes en calendarios, postales y, por supuesto, en internet, aunque también es cierto que mucha gente no conoce el nombre ni la historia de la edificación (e incluso hay quien lo confunde con el castillo de Disney).

Al contrario de lo que muchos parecen pensar no se trata de una construcción realmente medieval, ni siquiera renacentista, si no de un producto de los delirios neogóticos del siglo XIX y de un personaje muy particular: Ludwig II Wittelsbach, rey de Baviera. Fue considerado por muchos, en su momento, como una muestra de mal gusto y  cursilería, una imitación teatral más que otra cosa, pero desde entonces se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de Baviera. 

"El rey loco" de Baviera
Este Ludwig II era un personaje muy peculiar, producto de una educación al mismo tiempo privilegiada y muy restrictiva, atrapado en unas obligaciones de gobierno que no le interesaban y, también, entre su catolicismo místico y sus deseos homosexuales reprimidos. Pariente de la famosa Emperatriz Sisi, a la que le unía una estrecha amistad, y nieto de otro excéntrico, Ludwig I, que había abdicado tras las revoluciones de 1848 y las revueltas motivadas, en gran parte, por el papel de su amante Lola Montez (nombre artístico de la irlandesa Eliza Rosanna Gilbert). 

Ascendió al trono con tan sólo 18 años en 1864, tras la muerte de su padre, en una situación de inestabilidad política y social con la que no estaba preparado, ni tenía voluntad, para lidiar.

Más interesado por el teatro, la música de Wagner y con las antiguas sagas germánicas que por temas más inmediatos, como el papel de Baviera en la unificación alemana o, sobre todo, el problema obrero. También se dice que en sus últimos años se interesó activamente por las profecías y en particular por una cuarteta de Nostradamus que, creía, estaba asociada al destino de su dinastía. En gran medida era un místico que creía que el derecho divino de la monarquía, la sacralidad del trono e ideas similares, pero no tenía la voluntad ni el carácter (ni la situación en Baviera era la adecuada) para manifestar estas ideas es una acción política efectiva las alimentaba en el mundo de la fantasía.

Originalmente intentó oponerse a la política prusiana de unificación, aliándose con Austria. Sin embargo, tras la derrota en la Guerra de las Siete Semanas, se vio obligado a firmar un pacto militar con Prusia y Baviera terminó cayendo irremediablemente en el área de influencia de Bismarck y sus planes de un imperio alemán con Prusia a la cabeza. Esto sólo exacerbó el alejamiento de Ludwig de la política y quizás dio mayor fuerza a sus ensoñaciones.

El 10 de Junio 1886 Ludwig fue depuesto, basándose en su supuesta incapacidad mental (de la que el gasto excesivo en sus castillos era esgrimido como prueba).  Algunos acusan a los expertos utilizados de ser meros peones de los intereses prusianos, cansados de la falta de decisión del monarca títere o, quizás, temiendo una ruptura de la forzada alianza. Así su tío, Luitpold, se convirtió en Príncipe Regente, mientras su hermano, Otto (también diagnosticado como mentalmente inestable), sería el nuevo rey, aunque solo de forma nominal.

Tan sólo tres días despues, el 13 de Junio, el depuesto monarca murió en extrañas circunstancias: según la versión oficial Ludwig se suicidó ahogándose en un lago, cerca del de Berg; pero la autopsia, que mostró que no tenía agua en sus pulmones, y diversos testimonios llevan a muchos a pensar en un asesinato político o, quizás, en un intento fallido de escapar de sus captores, quizás para reclamar su trono. 

El castillo
Situado sobre la villa de Schwangau y enfrente de otro castillo propiedad del monarca, Hohenschwangau, donde pasó gran parte de su infancia, y donde residía durante la construcción del nuevo palacio, el entorno natural es ya de por si impresionante.  Neuschwanstein  fue elevado como un castillo de retiro, donde podía disfrutar de sus obsesiones sin verse importunado por los problemas de la política bávara. Sin embargo se calcula que, en total, el rey sólo vivió allí menos de 200 días.

En el cerro donde se elevó Neuchswanstein (en vida del monarca conocido únicamente como castillo nuevo de Hohenschwangau) se encontraban aún las ruinas de un castillo medieval anterior que, supuestamente, fueron demolidas para hacer espacio a la nueva construcción. Esta se inició en 1868 y durante años  fue una obsesión personal del rey; dirigir todos los detalles del mismo, la decoración, la distribución de las salas,... y lo consideraba prácticamente un proyecto personal, su obra, más que de sus arquitectos y decoradores.

El castillo estaba lejos de estar completado en 1886, cuando la defunción del monarca interrumpió las obras. Aunque estas se retomaron posteriormente lo hicieron de forma menos ambiciosa: una gran parte del proyecto original (¡con unas 200 habitaciones!) nunca llegó a realizarse. El castillo, tal y como se encuentra hoy día, tiene un perfil asimétrico y está formado por varias construcción semi-independientes que se extienden a lo largo de la cresta rocosa.

Pese a las apariencias la mayoría de la estructura está construida en realidad de ladrillo, cubierto con materiales más nobles como caliza, arenisca o, incluso, mármol. Además, pese a la inspiración medieval (con una mezcla de estilos ecléctica entre el románico, el gótico y el bizantino) el castillo fue construido con todas las comodidades modernas (calefacción, teléfono, un sistema eléctrico para avisar a los sirvientes,...). Los rumores son insistentes con que en diversos puntos se incluyeron pasadizos e incluso salas secretas, también se dice que parte de las mazmorras del antiguo castillo se mantienen bajo la construcción visible con un propósito desconocido.

Muchas de las salas están decoradas con escenas de las operas de Wagner y las leyendas del Grial, en la versión de Wolfram von Eschenbach. Especialmente se repite la imagen de Lohengrin, el caballero-cisne, hijo de Parzifal y caballero del Grial con el que Ludwig parecía identificarse en parte, incluso el nombrede Neuchswanstein puede traducirse como "Nueva Roca del Cisne". Recordemos, según el poeta alemán el Grial habría sido fabricado a partir de una esmeralda gigantesca caída de la corona de Lucifer. Sin embargo ya he hablado en este blog del lugar donde pienso que el Grial-Esechenbach descansa, ¿es posible que en algún lugar del castillo se encuentre alguna otra de las copas identificadas con el Grial? ¿ o quizás el plan de Ludwig era encontrar este objeto y nunca pudo conseguirlo?

Algunos visitantes han manifestado a lo largo de los años sensación de desorientación, haber visto habitaciones o pasillos que no parecen encontrarse en el plano, o incluso hay algunas historias sobre turistas desaparecidos (negadas completamente por los administradores del castillo) o con extrañas lagunas de memoria.

Neuschwanstein y los nazis.
Al poco de morir Ludwig el castillo se convirtió en una atracción turísitica, como forma de recuperar las enormes deudas que el rey (no el estado bavaro) había contraído para su construcción. Cuando Baviera se convirtió definitivamente en república tras la Gran Guerra, en noviembre de 1918, las propiedades de la familia real (incluyendo el castillo) pasaron al estado. Los herederos intentaron exigir su devolución pero finalmente en 1923 se llegó a un acuerdo que dividía el patrimonio y el castillo de Neuchswanstein pasó definitvamente a manos del estado bavaro.

El cabeza de familia por entonces, Rupert de Baviera, nieto de Luitpold, era un personaje incómodo para el régimen nazi, que intentó ganárselo sin éxito; hasta que en 1939 se vió obligado a exiliarse, primero a Italia y luego a Hungría. Posteriormente varios miembros de la familia fueron confinados en campos de concentración.


Entre 1940 y 1944  el "grupo de Rosemberg" (Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg ó ERR)  convirtió el palacio de Neuschwanstein en un almacen para arte y restos arqueológicos saqueado durante las conquistas nazis. Esta organización tenía como objetivo original la apropiación del patrimonio cultural de los  enemigos del nazismo en los territorios ocupados, una justificación ideológica para el robo de arte a gran escala. Pero esto incluía  también los documentos y la parafernalia ritual de las sociedades masónicas y grupos ocultistas no vinculados al régimen, lo que convirtió a ERR en el único grupo de investigación relacionado con los paranormal o lo sobrenatural fuera del control de Himmler y su Anhenerbe.

El castillo fue acondicionado para su papel de almacén de arte y también centro administrativo del grupo, donde se reunían entre otras cosas los archivos de elementos requisados por otras ramas del departamento. Salas enteras se llenaron de cuadros, cajones y libros.
Hacia el final de la guerra también un cargamento de oro del Reichsbank fue guardado en el castillo, pero se desconoce el destino posterior del mismo. También se dice que hubo un intento por parte de la SS de volar el castillo antes de que fuera capturado por el enemigo, pero nunca llegó a realizarse.

Los Justos Jueces (Una pista para el Grial)
Una de las más evidentes posibilidades de aventura, para un grupo de arqueólogos/espías en plena Segunda Guerra Mundial. Entre las piezas que se enviaron, si bien temportalmente, al castillo está la mayor parte del Políptico de Gante de van Eyck, una hermosa pieza que además, según algunos, contiene las claves para la localización del Grial y otras reliquias de la crucifixión.  El políptico había sido tomado de su lugar durante la Primera Guerra Mundial por los alemanes, pero acabada la guerra había sido devuelto a su lugar original, la Catedral de San Bavón en Gante.

Extrañamente uno de los paneles del políptico fue robado en Abril de 1934, la  llamada Tabla de los Jueces Justos.  El ladrón confeso, Arsène Goedertier, murió en noviembre de ese mismo año, sin haber devuelto la pieza que nunca volvió a ser localizada. Los rumores señalaban que el robo debía haberse realizado con la colaboración de agentes extranjeros y los alemanes eran los principales sospechosos. Curiosamente el robó se produjo sin dañar el resto del políptico y el anverso de la tabla, que representaba a San Juan Bautista, fue devuelto casi inmediatamente, lo que parece indicar que había un interés particular en este panel, nada en la imagen que conservamos parece explicarlo. Posiblemente algo más se oculta que puede ser desvelado mediante los rayos-X (técnica ya conocida y utilizada en los años 30.)

En 1942 el resto del políptico fue enviado por orden personal de Hitler al castillo de Neuchswanstein, posiblemente para seguir siendo investigado por el grupo de Rosenberg, es posible que pese a su idea inicial el panel perdido no contenga la totalidad de la información, y este es el momento perfecto para que un grupo de personajes tengan que infiltrarse en el castillo Bávaro para conseguir descubrir que oculta la pintura. 
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