sábado, 2 de septiembre de 2017

Lugar misterioso: Zerzura


El desierto del Sahara continúa siendo, en los años 30,un territorio cruzado por algunas rutas de caravanas que dejan a su alrededor un espacio que permanece fundamentalmente inexplorado. Entre los habitantes de la región abundan las leyendas sobre oasis perdidos, ciudades y tesoros desconocidos más allá de las rutas más transitadas, y entre todos estos lugares destaca la fabulosa Zerzura (o más raramente Dendura), cuyo nombre parece provenir de la palabra árabe zerzur "pequeño pájaro" y por eso en ocasiones es llamada también La Ciudad de los Pájaros.

El nombre aparece mencionado por primera vez en 1246, pero la primera descripción pormenorizada aparece en el Kitab al Kanuz. Este es un manual árabe del siglo XV para al búsqueda de tesoros, incluyendo conjuros para obtenerlos o librarse de sus protectores (en ese sentido me ha recordado al uso popular del Ciprianillo)  En sus páginas se describe Zerzura como una ciudad abandonada, repleta de tesoros, custodiados por un rey y una reina que duermen en sus tronos mientras que "gigantes negros" vigilan que nadie se aproxime a sus murallas. 

La primera referencia europea moderna se encuentra en la obra Topografía de Tebas y panorama gerneral de Egipto, de John Gardner Wilkinson, publicada en 1835. En dicha obra narra que había oído la historia de un árabe había llegado a la ciudad unos años antes, buscando un camello que se les había perdido en una tormenta de arena, pero que más tarde fue incapaz de volver a encontrar el camino de vuelta.


La mayoría de los buscadores han centrado sus esfuerzos en la región de Gilf Kebir, la "gran barrera", una meseta  de más de 7000 kilómetros cuadrados, situada en la frontera entre Egipto y Libia. Algunas referencias lo sitúan a tan sólo unos días de marcha  hacia el sudoeste desde el oasis de Dakhla (en Egipto) o bien al sureste del oasis de Kufra (en Libia).

Libia, historia reciente
Desde 1912 la región de Libia había sido objeto de la expansión colonial italiana. Mientras parte de la población nativa, especialmente aquella liderada por los Senussi (una tariqua o escuela mística sufí pero también una dinastía de líderes políticos) llevaba a cabo una resistencia irregular contra los ocupantes.

Durante la Gran Guerra el conflicto se intensificó y se extendió al Egipto británico, pero la firma de los tratados de paz garantizaba a Muhammad Idris bin Muhammad al-Mahdi as-Senussi (1889-1983) el título de emir de Cirineica (la parte oriental del país) bajo autoridad italiana. Desde su posición , supuestamente inexpugnable, en el oasis de Kufra, comandaba la lealtad de gran parte de los jeques de la región. La orden se expande mediante el establecimiento de  zawiyas (logias) en distintos oasis y poblaciones, que ofrecían una mínima estructura que unificaba la dispersa sociedad beduina.

La situación era naturalmente inestable, con distintas facciones controlando distintas regiones en el país, a menudo enfrentados entre sí y con los colonos italianos. En 1922 Mussolini, recien llegado al poder en Octubre, lanza la campaña de Reconquista de Libia, ordenando la ocupación, de forma efectiva, de la mayor parte del país. Mientras el emir Idris se exilia en Egipto y sus partidarios continúan la guerra de guerrillas y la resistencia contra dicha ocupación.

Durante los años 20 y 30 la campaña italiana se vuelve más agresiva y más violenta. En paralelo a acciones similares en el Marruecos español y el francés. Las detenciones masivas, los bombardeos aéreos,  las armas químicas, la quema de aldeas y las represalias contra la población civil se cobraron un coste altísimo en la población local.

En 1930 los italianos toman, de forma sorprendentemente fácil, Kufra. Esto provoca una oleada de refugiados que se dirigen hacia Egipto a través del desierto. Se estableció en sus cercanías un pequeño aeropuerto, (Buma) que proporcionaba un punto muy útil para el contacto aéreo entre Italia y sus colonias de África Oriental (Eritrea), y una fortificación, El Tag.

Al año siguiente fue capturado y ejecutado Omar Al-Mukhtar (1862-1931), conocido como el León del Desierto (asad al-ṣaḥrā) un senussi que era uno de los principales líderes militares de la resistencia. Estos éxitos llevan al gobernador de la colonia a proclamar el éxito de la pacificación de Libia en 1932, aunque no la interrupción de las medidas represivas.

Tras la segunda guerra mundial, y un periodo de administración británica, por dar por terminada la historia, el  antiguo emir se convirtió en el rey Idris I de Libia en 1951, para ser derrocado por la revolución liderada por Gadaffi en 1969.

El club Zerzura
Este es un grupo informal, fundado el 5 de noviembre de 1930 en el bar Greek de Wadi Halfa (en Sudán). Luego pasarían a reunirse anualmente para una cena en el Café Royal de Regent Street en Londres. Escogieron la legendaria Zerzura como símbolo de la exploración, del lugar aún no descubierto, del espejismo que conduce a una verdad aún desconocida.

El llamado club se trata más de una especie de hermandad informal (aunque cuenta con su secretario, presidente, etc.)  de exploradores, de gente interesada por la la exploración en el desierto que forman una red de información, montan expediciones conjuntas, comparten técnicas, revisan los libros de los demás...

Entre sus miembros de esta organización destacan los británicos Ralph A. Bagnold, Rupert Harding-Newman o Patrick "Pat" A. Clayton pero también el aristócrata húngaro Lázsló Almásy (cuya vida inspiró, con bastantes modificaciones, la novela y la película de El Paciente Inglés) o el egipcio Ahmed Hassanein

En aquella época las expediciones al desierto se estaban modernizando notablemente, con la introducción de vehículos todo terreno, mejor adoptados al desierto, y el uso de prospección aérea (algunos de estos exploradores eran además pilotos). Todo se tiñe de un romanticismo colonial, y en parte racista, que idealiza el desierto y la forma de vida del beduino, al mismo tiempo que se acaba con dicha forma de vida.

Almásy descubrió en 1932 el paso de Aqaba, el único camino que permite cruzar la meseta de Gilf Kebir, que hasta ese momento debía ser rodeada. Almásy también dió el nombre de Zerzura Wadis a tres valles fértiles situados al norte de la región, pero algunos creen que fue sólo una maniobra de distracción para ocultar la verdadera localización del oasis perdido.


Zerzura y la Segunda Guerra Mundial
La búsqueda de Zerzura ocupará un papel secundario al estallido de la guerra. En septiembre de 1940 Italia lanza un ataque contra Egipto que da comienzo a la campaña del Norte de África y que vincula definitivamente a los senussi con los británicos.

El buscador de Zerzura, Ralph A. Bagnold forma en 1940 la Long Range Patrol (LRP), luego más conocida como  Long Range Desert Group (LRDG), para llevar  cabo misiones de información, reconocimiento y sabotaje tras las lineas enemigas en este escenario. La patrulla estaba formada originalmente por soldados neozelandeses, a los que posteriormente se unieron voluntarios británicos y otros provenientes de Rodesia del Sur (actual Zimbabwe). Otros miembros del Club también se unen al LRDG, utilizando su amplia experiencia en la exploración del desierto para fines bélicos.

Así, por ejemplo, en 1941 Kufra fue tomada por los aliados, con una combinación de fuerzas en que se incluían tropas nativas de Chad, de la Francia Libre comandados por el coronel Leclerc y elementos del LRDG.

Por otra parte Almásy, cuando Hungría entró en el conflicto en el lado del eje, sirvió en funciones muy parecidas para los alemanes, con rango en la Luftwaffe  cuyo mayor éxito fue la Oparación Salaam (1942), en que consiguió llevar a dos agentes alemanes a través del desierto libio para infiltrarse en el Egipto británico (aunque la posterior actuación de los espías fue un fracaso total). Después de la guerra sería juzgado por las autoridades comunistas por colaboración con los nazis, escapó del país y murió en 1951 en Austria.

Diversas fuentes señalan que Almásy estaba vinculado con varios grupos ocultistas, incluida la O.N.T. de Lanz von Liebenfels y posiblemente en contacto con la Ahnenerbe. Otros rumores, aparentemente contradictorios, afirman que en los 30 realizaba labores de espionaje para los fascistas italianos, y tenía relaciones con el movimiento nacional-socialista húngaro de Ferenz Szálasi, o que para el final de la guerra trabajaba en realidad para la inteligencia británica. 

La ciudad de los pájaros
Zerzura se encuentra ciertamente en el interior de la región de Gilf Kebir, a sólo días de marcha del oasis de Dakhla. Se encuentra casi oculta, en un valle humedo, hundido en el terreno y casi invisible desde la superficie. Excavado originalmente por un riachuelo estacional, alimentado por unas ahora casi agotadas aguas subterráneas, y extendido por la labor humana. En el pasado acequias con agua corrían paralelas a las calles y abundantes palmeras daban sombra a las mismas, pero hoy sólo quedan las agostadas canalizaciones llenas de polvo.

Se accede a la ciudad por un estrecho cañón, decorado con pinturas antiquísimas que representan pájaros, pintadas crudamente en color blanco sobre la piedra pardo rojiza. Este motivo, el de un ave con las alas abiertas, se repite, en relieve, sobre las puertas de la ciudad.  Pero para llegar hasta ellas es necesario primero superar a su guardián, el  terrible djinni de Zerzura. 

Parte de la arquitectura de la ciudad, así como la decoración, parecen tener un decidido aire egipcio. Incluso, si se busca lo suficiente entre las construcciones ruinosas puede llegar a encontrarse alguna inscripción jeroglífica que sitúa su construcción, o más bien reconstrucción, en tiempos del faraón Khufu y de su hijo Djedefre (siglo XXVI a.c.)

También hay señales de la presencia de otro sustrato cultural más antiguo (en la zona se han encontrado petroglifos de época neolítica) y algunos restos de cerámica parecen estar relacionados con la llamada cultura Sheikh Mufhta, incluyendo ejemplos de los conocidos como Anillos de Clayton (un objeto arqueológico de uso indeterminado que deben su nombre al ya mencionado P.A. Clayton). También pueden encontrarse abundantes muestras del conocido como vidrio del desierto libio en forma de decoración o joyas.  Pero algunas construcciones de la ciudad, dispersas entre sus calles laberínticas, no parecen tener paralelismo con otras culturas humanas, se trata de torres cilíndricas sin ventanas de una antigüedad evidente y cuya utilidad parece nula.  

El salón del trono está presidido por dos figuras entronizadas, figuras hieráticas de estilo egipcio correspondientes a un hombre y una mujer, de tamaño ligeramente superior al natural. A su alrededor se acumulan algunos artefactos de oro y joyas, así como abundantes piezas de vidrio del desierto, distribuidas de forma aparentemente aleatoria. En el centro de la sala, bajo la mirada de ambas estatuas, una gran losa de piedra bloquea la entrada a un gran pozo. La losa tiene inscrito tres veces el Símbolo Arcano (una de las inscripciones parece totalmente desgastada por el paso de los siglos, pero las otras dos parecen más modernas). Es prácticamente imposible mover la losa sin alguna clase de ayuda mecánica, o explosiva, pero en todo caso si se destruyen o deforman los símbolos arcanos grabados en la misma los seres del interior se encargarán ellos mismos de romper la piedra.

El Djinni guardián (y las seres del pozo)
Según la leyenda árabe los djinn, jinn o genios son junto con ángeles y humanos una de las tres especies inteligentes creadas por Ala a partir de distintos materiales. Se dice que fueron engendrados a partir del "fuego sin humo" (o la parte ardiente del fuego) y, al menos según algunas versiones, habitaron y dominaron la tierra antes que la humanidad. Sin embargo, por sus pecados, fueron derrocados y expulsados de sus dominios por ángeles y sometidos  a su poder.

La versión musulmana de la leyenda de Salomón llama djinn a los demonios que este aprisiona (también habla de sus 72 reyes, número coincidente con las 72 "vasijas" donde el rey sabio habría atrapado a estos). A lo largo y ancho del mundo musulman, sin embargo, el concepto de djinni sirve para ocultar toda una serie de seres diferenciados y con comportamientos muy diferentes.

Lo que vigila Zerzura es un ser que, en la literatura en torno al ciclo de Yog-Sothoth, es conocido con el poco adecuado nombre de pólipo volante, en que el relato de la elevación y caída de esta raza en su enfrentamiento contra la gran raza de Yith muchos millones de años antes del nacimiento del hombre sirve como patrón de la leyenda sobre la existencia preadámica de los djinn (el interesante blog Lovecraftian Science tiene una serie de interesantes artículos sobre esta especie)

Por supuesto además del "guardián" de la ciudad bajo el pozo existen, atrapados desde hace millones de años, otros varios miembros de la misma especie, esperando a ser liberados de los símbolos arcanos que los mantienen aprisionados)

La ilustración de la carta de matón de la criatura es de Sam Manley.

No se nos pueden escapar los paralelismos de esta lugar con la lejana Irem de los pilares.

El suplemento de Achtung Cthulhu para la campaña del Norte de África ofrece su propia versión de los djinns, de Irem  y algunas referencias a Zerzura y la situación en Libia.


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