Escocia en la época de SK: Política y religión (1ª Parte): La Minoría de María Estuardo



Situación general
La política escocesa del siglo XVI y XVII está estrechamente vinculada con la división religiosa del país...  o viceversa, ya que muchas veces las división religiosa parece una excusa o una manifestación de la revuelta política. Así aunque, en cuanto a alianzas internacionales, los católicos tienden a favorecer la Auld Alliance, con Francia, y los protestantes los lazos con Inglaterra estos no son principios universales y dependen mucho de las circunstancias de cada momento y lugar. Además hay que tener en cuenta que el conflicto escocés se enmarca en la disputa internacional más amplia entre dos dinastías católicas (los Habsburgo y los Valois) por el control de Europa, en que a menudo Inglaterra se sitúa del lado de España sin tener en cuenta las diferencias doctrinales.

Los nobles escoceses son un grupo levantisco, orgulloso y complicado, con un ansia de poder familiar y dinástico que eclipsa demasiado a menudo toda preocupación por el bienestar, o la supervivencia incluso, del reino. Las muertes tempranas de Jacobo IV y Jacobo V,  dejando en ambos casos hijos pequeños, a los que esperaba una larga regencia, es el campo abonado para que los nobles ganen más independencia. Escenario que además se complica con la presencia de varios. bastardos de sangre real (el más importante de los cuales será James Stewart, conde de Moray).

Pero sobre todo, y como demostrará su importancia más adelante, la mayor complicación es que la casa Estuardo y la casa Tudor habían quedado estrechamente ligadas por el matrimonio de Margarita Tudor (hija de Enrique VII de Inglaterra) con Jacobo IV, que convertía a sus descendientes en aspirantes válidos a la corona inglesa, si la linea de Enrique VIII se extinguía.

La guerra del duro cortejo (1542-1551)
Así,  a la muerte del rey Jacobo V, en  diciembre de 1542, su única hija legítima, María Estuardo, tiene apenas seis días y se elige al protestante James Hamilton, conde de Arran, como regente. Enrique VIII consigue forzar la firma de un tratado, el Tratado de Greenwich (Julio de 1543), en que se acuerda que María se casará con su hijo Eduardo (el futuro Eduardo IV) cuando cumpla los 10 años.

Pero pronto se desata una lucha encarnizada por parte de aquellos que no están dispuestos a aceptar este acuerdo, ni la sumisión a Inglaterra, y plantean como alternativa la alianza francesa mediante el matrimonio de la reina con el heredero del trono galo: Francisco de Valois (que reinará como Francisco II). Y, aunque dividido, el Parlamento reunido en diciembre decide votar en contra de ratificar el tratado.

Ante la resistencia a cumplir los acuerdos los ingleses invaden, de nuevo, el país, en la llamada guerra del duro cortejo o del cortejo a la inglesa, en cuatro campañas entre 1544 y 1547, culminando con la batalla de Pinkie Cleugh, donde los escoses son severamente derrotados (se calcula que sufren casi 10000 bajas).

Sin embargo la pequeña reina es sacada de Edimburgo y debe permanecer oculta, huyendo de castillo en castillo a veces justo antes de la llegada de sus perseguidores.

Edward Seymour, Duque de Somerset, Lord Protector y regente del rey niño Eduardo VI, ocupa buena parte de las Tierras Bajas, llegando tan al norte como Dundee, y levanto abundantes fortalezas por toda la región. Su plan es que sus partidarios escoceses proporcionen alimentos y otros suministros a dichas guarniciones, pero estas  donaciones voluntarias raramente son suficientes y deben recurrir al saqueo y las requisaciones, aumentando el odio local.

En su ejército, que según las fuentes llegó a reunir 25000 hombres, no se contaban únicamente tropas inglesas y galesas, si no también contingentes de mercenarios alemanes, españoles e italianos. En realidad, y en virtud de las alianzas internacionales, el emperador Carlos V había declarado también formalmente la guerra a Escocia en 1544. Los escoceses respondieron fundamentalmente con actos de piratería contra los súbditos del emperador, especialmente contra el tráfico comercial de los Países Bajos.

Finalmente los partidarios del enlace francés terminan imponiendo su punto de vista. En 1548 el parlamento escocés finalmente aprueba la unión con Francia y envía a la joven reina al continente. Con ella viajan también cuatro doncellas, hijas de algunas de más nobles familias escocesas y de edad similar a la de la reina: Mary Beaton, Mary Livingston, Mary Seton y Mary Flemyng (conocidas como las Cuatro Marías)

El coste de la ocupación, unido a una serie de revueltas en diversos puntos de Inglaterra a partir de abril de 1549, provocan la caída del gobierno de Somerset y fuerzan a los ingleses a reducir su ejército y abandonar muchas de sus fortalezas. La guerra continúa aún, pero ahora con un decidido apoyo francés, y el ejército inglés en retirada, el resultado parece inevitable. En 1550 Inglaterra y Francia firman la paz en el tratado de Boulogne, pero hasta 1551 no se firma la paz entre Escocia e Inglaterra, en el tratado de Norham (el 10 de Junio) y se se retiran sus últimas tropas inglesas del país.

La ascendencia francesa (1551-1560)
Esto no significa por supuesto que acaben las luchas, ni siquiera cuando  Eduardo IV muere en 1553, dejando a su medio hermana católica, María Tudor, en el trono inglés. Aunque esto significa un nuevo acercamiento entre Inglaterra y la corona española y, por tanto, un exacerbado enfrentamiento de ambas con Francia.

El conde de Arran, que además de regente era el familiar legítimo más cercano de la reina y supuesto heredero en caso de que muera sin hijos, es forzado a dejar el cargo de regente en diciembre de 1553 y en abril de 1554 el puesto es ocupado por la Reina-madre, la francesa María de Guisa.

Algunos nobles franceses ocupan puestos en la corte escocesa, el embajador francés incluso se sienta a veces, en nombre de María y Francisco, en el Consejo Real, y tropas y cañones franceses guarnecen algunas de las más importantes fortalezas del país.

Una alianza de nobles protestantes se forma  en 1557 con la intención de reformar Escocia.  Los llamados Lores de la Congregación, va creciendo en número, poder e influencia. Aunque algunas de sus demandas son religiosas también protestan contra el nombramiento de extranjeros para cargos en el país y en general la excesiva influencia francesa en la corte.

Desde su exilio en Ginebra el influyente y carismático reformador escocés John Knox publica en 1558 su The First Blast Against the Monstrous Regiment of Women (traducible como el Primer trompetazo contra el antinatural gobierno de las mujeres) en que carga contra el gobierno de María de Guisa y, en general, el gobierno de las mujeres (lo cual, posteriormente, le provocaría problemas con Isabel I).

Y, como muchas veces, el azar dinástico jugó su papel y arruinó los planes cuidadosamente trazados. María Tudor muere en noviembre de 1558, subiendo al trono su medio hermana Isabel I. Herencia que escoceses y franceses no reconocen, argumentando que Isabel es ilegítima, al no ser válido el matrimonio entre Enrique VIII y Ana Bolena desdes el punto de vista católico, proclamando por su parte a María Estuardo como legítima reina de Inglaterra.

John Knox decide volver a Escocia, desembarcando en Mayo de 1559 y reuniendo multitudes para escuchar sus enardecidos sermones. Estallan algunos motines populares a su paso (que se manifiestan en ataques al clero y destrucción de imágenes en las iglesias). La reina regente ordena la detención del predicador y los Lores se reúnen en torno a él  en Perth para evitarlo.

La reina-madre envía a dos nobles protestantes, uno de ellos el conde de Argyll y jefe del clan Campbell, a negociar con los sublevados pero estos deciden cambiar de bando y unirse a ellos. María de Guisa, con los nobles leales y un pequeño contingente francés se ve obligada a retirarse primero a Edimburgo y luego a Dumbar cuando la capital es tomada por los rebeldes.

Aunque se firma una tregua y unos acuerdos de Leith (25 de Julio de 1559) que garantizan la libertad religiosa, ambos bandos están insatisfechos con la situación. María solicita más tropas desde Francia y los protestantes negocian en secreto el apoyo de los ingleses.

Enrique II de Francia muere, por un accidente en un torneo, en Julio de 1559 y Francisco II, y su reina consorte María Estuardo, son coronados reyes de Francia en septiembre. Pero Francisco es un adolescente enfermizo y débil posiblemente incapaz de engendrar un heredero.

En Septiembre el antiguo regente, el conde de Arran, que hasta entonces había permanecido neutral acepta el liderazgo de los Lores y establece un gobierno provisional, al mismo tiempo que proclama la destitución de Guisa. La llegada de un nuevo ejército francés fuerza a los protestantes a retirarse de vuelta a su bastión en Stirling a finales de ese año.

Solo la llegada de los refuerzos ingleses en enero de 1560, una flota que bloquea el Fiordo del Forth y un ejército que avanza desde Berwick, obliga a su vez a los franceses a retirarse y fortificarse en el castillo de Edimburgo y en el puerto de la ciudad (Leith).

El 11 de junio de 1560, tras una fulminante enfermedad María de Guisa fallece (según las malas lenguas envenenada pero, probablemente, por causas naturales) dejando al bando profrancés sin liderazgo.

Se negocia entonces la firma del Tratado de Edimburgo en el que ingleses y franceses acuerdan retirar a sus tropas (y de paso se reconoce, al menos implícitamente, el título de Isabel como reina de Inglaterra) y se acuerda la convocatoria de un Parlamento para dilucidar la cuestión religiosa. Este, controlado por la facción protestante, se reúne rápidamente y aprueba en agosto la Reforma de la Iglesia. Esta separa a la kirk de la obediencia a Roma, prohíbe en todo el país la misa, y otros sacramentos católicos, y sienta las bases de una reforma doctrinal protestante, de tipo calvinista.

Pero, además, en diciembre muere Francisco II de Francia, rompiendo la unión dinástica prevista. Carlos IX sube al trono y su madre, y regente, Catalina de Medicis (quizás intentando limitar la influencia de la casa de Guisa en la corte francesa) decide no realizar un segundo matrimonio de la escocesa con otro de sus hijos y acaba así con la posibilidad de una unión definitiva de ambas naciones.

En estas circunstancias la joven viuda (de 18 años) es enviada de vuelta a Escocia, junto con las Cuatro marías, desembarcando en agosto de 1561, en un país que había abandonado cuando tenía solo 5. La cuestión de su matrimonio sigue abierta y ni las tensiones interiores ni exteriores se han resuelto.