martes, 26 de mayo de 2009

Objetos de poder: El Ojo de Horus

El Ojo de Horus es tu protección, Osiris, Señor de los Occidentales,
constituye una salvaguarda para ti: rechaza a todos tus enemigos,
todos tus enemigos son apartados de ti.
Fragmento del Libro de los Muertos.
Horus, nombre derivado de la palabra egipcia para halcón, es una de las deidades más importantes del complejo panteón egipcio; se trata de un dios solar y celestial con múltiples atribuciones y advocaciones diferentes. En el antiguo Egipto la representación del Ojo de Horus, llamada Udyat o Wedjat, se convirtió en un amuleto muy extendido, se creía que protegía de las maldiciones y las enfermedades y a menudo aparecía representado en las imágenes de otros dioses vinculados a Horus, o puesto de esta manera bajo su protección. La significación de este símbolo sólo se explica en relación con el sistema mitológico de la religión egipcia. Aunque existen diversas versiones del mito, algunas realmente extrañas, pero aquí seguiré la descrita por E.A. Wallis Budge, autor muy popular en los años 20.

Cuentan que, tras el asesinato y desmembramiento de Osiris, sabio Rey-Dios, Isis su esposa usó su magia para recomponer el cuerpo y poder engendrar un hijo, Horus. Mientras tanto el asesino y hermano de Osiris, Set, se hacía con el gobierno de Egipto. Pero Horus deseaba recuperar el reino de su padre y, tras entrenarse durante largos años, partió a enfrentarse con su tío.

Ambos dioses lucharon entre sí por el control de Egipto, en estos combates ambos dioses fueron gravemente heridos: Set fue castrado mientras que Horus habría perdido su ojo izquierdo. Pero finalmente el Dios-Halcón consiguió derrotar y desterrar a Set, que desde entonces se convirtió en señor de los desiertos y las tierras inhóspitas. Posteriorimente Thot, señor de la magia y dios de la luna, habría creado el Udyat como sustituto del ojo perdido, permitiendole no sólo recuperar la visión si no dotandole además de otros poderes mágicos. Este Ojo posteriormente habría sido depositado como ofrenda en la tumba de Osiris.

Hay que anotar aquí que para muchos estudiosos todo el ciclo mitológico de Osiris estaria basado en personajes y sucesos históricos. Según esta teoría tanto Osiris, como Isis, Horus y Set habrían sido originalmente seres humanos reales, quizás gobernantes de una región del valle del Nilo en la época predinástica, y que tras su muerte sus disputas y luchas habrían sido llevadas del plano histórico al legendario y luego al mitológico. Es en este supuesto en el que debemos situarnos para iniciar la búsqueda del esquivo Ojo de Horus.

La Tumba de Osiris
Como ya hemos señalo el mito sitúa el lugar de descanso del objeto en el mismo lugar donde yacía el cuerpo del padre de Horus. Por ello el primer paso para encontrar la localización del secreto Udyat es saber donde localizar dicho mausoleo.

De salida se nos plantea un grave problema, al menos aparentemente: en el antiguo Egipto existían multitud de "tumbas de Osiris", una por cada nomos (provincia) en que se dividía el país. El relato mitológico explicaba esta multiplicidad debido a la demembración sufrida por Osiris y así cada provincia se preciaba de tener una parte distinta del cuerpo del dios enterrada en su territorio. Eso sí exisían dos tumbas particularmente sagradas la de Abydos (donde se creía que había sido enterrada la cabeza) y la de Busaris (donde se encontraría la columna vertebral) Por supuesto, aunque no deja de resultar curioso, algunas partes del cuerpo se encontraban duplicadas, de la misma manera que suelen hacerlo las reliquicas cristianas medievales. Parece poco probable que el Ojo se encuentre en una de estas tumbas parciales, y más teniendo en cuenta que según la misma leyenda Isis habría recompuesto el cuerpo de Osiris dejando, pues, estas tumbas vacias.

Dejando de lado estas tumbas "falsas" ¿por donde podemos empezar a buscar la verdadera? , son varios los textos antiguos y modernos que hablan de la tumba de Osiris como algo individual y la relacionan directamente con un lugar, Rostau o Rosetau que podemos indentificar con la llanura de Giza. Así en los textos de los sarcófagos (antecedentes del Libro de los Muertos utilizados entre el 2100 a.c. y el 1500 a.c. aprox.) podemos leer:
“ Esta es la casa sellada que está en la oscuridad, con fuego a su alrededor, que contiene el efluvio de Osiris, que fue puesto en Rostau. Ha sido escondido allí desde que cayó de él, y es lo que bajó de él a la arena del desierto; esto significa que lo que pertenece a Él (su cuerpo) fue puesto en Rostau.”
Por ello muchos autores, antiguos y modernos, serios y alucinados, hablan de túneles y cámaras secretas que se encuentran bajo la llanura y sus monumentos, túneles que ocultarían entre otras riquezas la Tumba. Bajo la arena y los monumentos conocidos, las grandes pirámides, la esfinge, los enterramientos menores de sacerdotes y reinas, debe existir un verdadero dédalo de pasillos, contruidos en diversas épocas por distintas manos, para proteger y guardar los secretos que allí se guardan. Estos túneles probablemente han sido plagados de trampas, guardianes y protecciones mágicas.¿Quién ha colocado todas esas medidas de seguridad? y ¿cómo es que nadie ha descubierto aún estos túneles? ambas preguntas tienen una única respuesta.

Los sacerdotes de Sokar
No todo el mundo ha olvidado los túneles que conducen a la tumba de Osiris y los tesoros que estos guardan. Si hemos de creer a nuestros expertos, y algunos de ellos afirman tener firmes pruebas para confirmar sus afirmaciones, existe una orden antiquísima de sacerdotes que ha conservado la tradición de proteger estos lugares, a cualquier coste. Pasando el deber de generación en generación hasta nuestros días, se hacen llamar los Sacerdotes de Sokar o, más brevemente, sokaritas.

El dios Seker, Sokar o Sokaris es una divinidad muy antigua. Era originalmente el dios funerario de la necrópolis de Menfis, la capital del Imperio Antiguo, que en su honor es conocida como Saqqara. En estos primeros tiempos se le consideraba el guardian de la entrada a la Duat, la Tierra de los Muertos, y su barca Nehu trasladaba las almas de los difuntos hacia el otro mundo. En las primeras imágenes en las que aparece era representado como un hombre pero también a menudo como una momia, muchas veces con cabeza de halcón o gavilán. Con el tiempo su adoración decayó en importancia y pasó a ser prácticamente una divinidad menor mientrsa que dioses más modernos usurpaban parte de sus atribuciones. Su figura fue asociada a Ptah, como dios de los artesanos, y luego a Osíris, dando lugar a una deidad que combinaba los aspectos de estos tres dioses, llamada Ptah-Sokar-Osiris.

Sin embargo, aún mientras su culto decaía en importancia, durante siglos los sacerdotes de Sokar fueron los únicos vigilantes de los túneles y de la Tumba: suya fue la responsabilidad de mantener los tesoros allí guardados a salvo, como su dios guardaba la entrada al inframundo y sus secretos. Estos sacerdotes eran ya entonces una orden secreta que sólo se mostraban al nuevo farón tras su ascenso al trono, para proporcionarle una breve visión de los túneles y cámaras donde se guardaba su herencia. Durante los periodos intermedios y las luchas por el poder los sacerdotes desaparecían, nunca eligiendo bando en las guerras civiles, para reaparecer cuando un nuevo faraón ocupaba el trono.

Esta tradición, sin embargo, se vió interrumpida varias veces durante los periodos de dominación extranjera, así como durante el gobierno del faraón hereje Akenatón, que tras su coronación persiguió a los sacerdotes de Sokar e intentó hacerse con los tesoros de los túneles para sí mismo, pero acostumbrados como estaban a trabajar en la oscuridad sobrevivieron a todas las persecuciones para volver a ocupar su puesto en cuanto era posible. La costumbre de llevar al faraón a los subterraneos se interrumpió definitivamente tras el reinado de Nectanebo II (reino 360-343 a.c.) el último verdadero faraón. En ese año los sokaritas sellaron algunas salas y túneles, que ya no volverían a ser abiertos.

Incluso la desaparición de la antigua religión no consiguió acabar con ellos, se adaptaron y se ocultaron bajo ropajes cristianos primero y musulmanes despues, pero sin abandonar la fé de sus antepasados en su corazón.

Membresía
La pertenencia a la secta es hereditaria, en cierta manera: según creen los sacerdotes una parte del espíritu (el ba) de los miembros que han muerto se reencarna eternamente, para continuar su vigilancia pase lo que pase. Normalmente estos sacerdotes reencarnados son reconocidos a muy corta edad mediante profecías y señales varias, ya que los sokaritas siguen practicando diversas formas de adivinación tradicionales. Después pueden comprar o adoptar legalmente al niño, pero si tal cosa resulta imposible el asesinato o el secuestro se consideran herramientas legítimas para librar a su "hermano" de los infieles para ser educado entre sus correligionarios. Por otro lado en muchos casos estos espíritus son identificados en los hijos de los miembros actuales de la secta de forma que en la práctica muchos linajes llevan perteneciendo a la misma desde hace miles de años.

Muy raramente se reconoce el alma de un antiguo sacerdote en un adulto, normalmente un erudito muy interesado en el pasado egipcio y en la preservación del saber, en cuyo caso se le ofrece la oportunidad de unirse a la organización, una oferta cuya única alternativa es la muerte.

Aunque en el pasado sólo aceptaban nativos entre sus filas, durante la expedición de Napoleón a Egipto (1798) creyeron reconocer a uno de sus compañeros en uno de los eruditos franceses que viajaban con este, y tras ser iniciado y volver a su país, creo una rama de la misma en París, Francia, que siguio activa al menos hasta 1845. Entre los dirigentes actuales de la secta se encuentra un occidental, el conservador del Museo de El Cairo y arqueólogo británico Richard Pendelbury (aunque prefiere ser conocido por el nombre que ha adoptado, o recordado, Djedi) que fue iniciado en 1916, cuando llegó a Egipto como miembro de una excavación patrocinada por el British Museum. Desde entonces ha alternado sus deberes como profesor en Inglaterra con anuales visitas a Egipto.

La posesión de reservas secretas de reliquias y tesoros, incluyendo diversas tumbas reales consideradas perdidas, les permiten disponer de efectivo para aquello que necesiten y gracias a estas fuentes de riqueza han ganado contactos con las autoridades de Egipto. Se cree que tienen contactos tanto en la corte como en los grupos nacionalistas que disiente del dominio extranjero (aunque Egipto es técnicamente una monarquía independiente desde 1922 los británicos siguen ejerciendo un gran poder sobre el país y sus recursos)

Además de estos recursos materiales los sacerdotes han trasmitido, y en algunos casos recreado, muchos de los antiguos secretos de la tierra de los faraones, sean estos magia o ciencia desconocida, incluyendo el secreto para animar a las momias que necesiten. El conocimiento de los túneles, que horadan no sólo Giza si no gran parte de El Cairo actual, les permite además moverse sin ser vistos ni molestados por las autoridades.

Los miembros utilizan señales, apretones de manos y claves para reconocerse entre sí y comunicarse mensajes que no pueden ser descubiertos por los extraños.

El Ojo de Horus para SotC

En esencia el Ojo de Horus es un Rayo de la muerte que funciona con energía solar, también podría utilizarse, con la adaptación adecuada, como muy eficaz fuente de energía para hacer funcionar otros ingenios de tecnología extraña. Tiene una limitación, puede funcionar de forma ilimitada mientras se encuentre bajo los rayos directos del sol pero posteriormente guarda muy poca energía de reserva que normalmente se agota tras uno o dos disparos.

Aspectos: ¡El poder del Sol!, ¡El rayo se ha agotado!, Rayo de la muerte, Poder inconcebible
Bonus al daño: +4

Nota: En mi campaña de Adventure! donde el el Ojo hizo su primera aparición era, además, la pieza que El Disco-Solar-Encarnado necesitaba para poder encontrar a la reencarnación de su esposo Akenatón y tenía lugar un enfrentamiento entre ambas sectas egipcias. Todo se complicaba además con la presencia de una doble perfecta de la líder de la Pirámide Secreta que tiene con esta un peculiar lazo psíquico.

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