lunes, 6 de julio de 2009

Bestiario: el zombi haitiano


"Aquellos que con artes mágicas o hipnóticas obligaren a los difuntos a trabajar serán condenados a muerte"
Ley nº 434 del código penal de Port Ducal.


La palabra vudú, o en ocasiones vodoun, vodun o vaudaux, resulta confusa ya que se usa indistintamente para designar a, por lo menos, tres cosas diferentes. Puede referirse a una religión africana, que es hoy practicada aún en zonas de África Occidental, principalmente la república de Benin. Por otro sirve para designar a una serie de formas religiosas sincréticas surgidas por el contacto de esas, y otras, creencias africanas con el catolicismo y las religiones animistas de los nativos americanos en aquellos lugares en torno al Mar Caribe, tan al norte como Louisiana, tan al sur como Brasil, donde se produjo una importación masiva de mano de obra esclava desde esa región de África; como nombre concreto se usa también para referirse a algunas de estas manifestaciones sincréticas, como el vudú de Haití o de Nueva Orleans, para diferenciarlas, siendo otras divisiones conocidas la Santería, el Camdomblé, la Umbanda, la Macumba o el Obeah. Finalmente, en la literatura popular y en el cine la religión del vudú se confunde a menudo con ciertas prácticas mágicas o brujerías, en ocasiones llamadas oanga o en el caso de los EEUU hoodoo, vinculadas a las mismas tradiciones que dicha religión pero diferenciadas de esta. A lo largo de la entrada usaremos el término vudú para referirnos a la religión en su forma haitiana, y ocasionalmente en la de Nueva Orleans (que derica de aquella) y brujería, magia o hechicería para hablar de esas otras prácticas.

La religión de los lwa
Hay que apunta que los practicantes del vudú en Haití normalmente se consideran a si mismos católicos y creen en la existencia de un dios supremo, a quien llaman Buen Dios o Bondye. Sin embargo este dios supremo, como sucede en los mitos de muchas etnias africanas, es un deus otiosus, es decir está apartado de los asuntos mortales y de la Tierra. Por tanto el foco de la religión lo constituyen una serie de seres espirituales de menor poder y entidad, que reciben los nombres de lwas, loas, les Mystères (los misterios), les Anges (los ángeles) o les Saints (los santos). Entre ellos hay espíritus de gran poder, que podríamos calificar como dioses, pero también se consideran lwas a los ancestros y a héroes del pasado africano o de la isla, como por ejemplo Dessalines, líder de la independencia y el primer gobernante del país tras esta.

Ya en Haití, durante el periodo de la esclavitud, estos lwas se camuflaron bajo advocaciones del santoral católico apropiandose de su iconografía. Este es uno de los rasgos más característicos del vudú haitiano, la capacidad de apropiarse de oraciones, símbolos y ceremonias católicas para su propio sistema religioso. Así por ejemplo la figura del pe-savann, un fiel que ha servido durante un tiempo como sacristán en una parroquia católica y ha aprendido allí las oraciones, es fundamental para llevar a cabo los funerales. Relatos de época colonial hablan del entusiasmo de los africanos con el bautismo, que percibían como un acto de gran poder mágico, pero al mismo tiempo por mantener sus creencias ancestrales.

Los lwa se dividen en naciones, nanchons en criollo, como transposición al plano mítico de las diferente etnias africanas, en familias y en ritos separados. Fundamentalmente se suelen distinguir dos grandes divisiones, los lwa Rada (o Rhada) y los Petro ( Don Petro o Petwo). El rito Rada es el más importante, y sus lwas son los más respetados por el conjunto de los practicantes del vudú, se trata de antiguas deidades africanas vinculadas a la tradición del antiguo Dahomey, se les considera lwas "dulces", pacíficos. Los Petro, por el contrario, son considerados lwas "amargos" y se cree que su origen es mucho más reciente, quizás producto de las condiciones de la época de la esclavitud. Existen lwas o familias de lwas que, aunque pertenezcan principalmente a un rito, poseen aspectos que se adscriben a otros ritos distintos, estos espectos suelen compartir un mismo "apellido" que indica la relación entre unos y otros pero distinto nombre.

Esta es por supuesto muy breve y se limita a algunos de los lwa más conocidos o característicos. A veces lo que aparece como un único lwa en una fuente en otras aparece listado como una familia, que agrupa a varios espíritus diferentes, en algunos casos mientras una fuente da a un mismo lwa dos nombres distintos en otras los nombres son tratados como lwas separados . La ortografía de los nombres, en una cultura marcada por la oralidad, también representa un problema para hacer cualquier lista de lwa ya que es imposible registrar todas las formas alternativas de escribir un mismo nombre.

Descargar listado de Lwas (simple) desde Box.net

En ocasiones los lwa más amables son designados como lwas Guineen o lwas de Guinea, esta no se refiere al país africano real si no a una especie de paraíso situado lejos más allá de mares y tierras donde viajan las almas de los muertos.

Ceremonias y vida cotidiana

La práctica religiosa del vudú es algo cotidiano para una gran parte de la población rural de Haití, y en menor medida también en las ciudades, especialmente en los barrios periféricos. En la mayoría de las casas de agricultores hay un pequeño altar dedicado al lwa familiar, normalmente decorado con sus colores y símbolos propios, además de estampas del santo católico que lo representa, allí se le colocan ofrendas símbolicas de comida y bebida. Para las ceremonias más grandes se construyen cabañas-templo, oufó o humfor, donde se llevan a cabo los servicios, en los que los bailes, los cánticos y el ritmo de los tambores sagrados ocupan un lugar fundamental. Se rezan y cantan las oraciones (a menudo incluyendo algunas oraciones católicas), se ofrecen sacrificios animales a los lwa, al ritmo de tambores y otros instrumentos sagrados y se trazan sus símbolos sagrados, o véves, utilizando harina o cáscara de huevo machacada. En determinado momento los lwas son invitados a poseer a los sacerdotes o a los ounsis, a "cabalgarlos" y a través de estos entrar en contacto con los adoradores. Estos adoptan los manierismos del lwa, si por ejemplo son poseídos por Damballah hablaran con siseos y se arrastraran, que permiten a los demás asistentes reconocerlos.

Algunas personas, llamadas ounsis o iniciados, llevan a cabo un ritual de iniciación que les vincula más estrechamente con un lwa que pasa a convertirse en su protector espiritual o lwa-met-tet.

Al frente de cada comunidad de seguidores del vudú se encuentra un houngan u ougan , sacerdote, o una mambo, sacerdotisa, a veces también Papaloi y Mamaloi, respectivamente. Sus funciones incluyen no sólo las propiamente sacerdotales: dirigir las ceremonias, oficiar los ritos,... si no que además ha menudo ejercen como curanderos, fabricantes de amuletos y consejeros. Se cree que el houngan conoce los métodos para traer o alejar, en caso de que sea necesario, a los lwa sin que dañen a los poseídos durante las ceremonias. Además también pueden enviar mensajes en forma de sueños o visiones a sus seguidores pero esto es más raro. El calendario de los oficios vudú está calcado del litúrgico católico al que se superpone, así por ejemplo el 1 de noviembre es la fiesta de los lwa de la muerte, mientras que diversas fiestas patronales sirven para celebraciones en honor de los lwa que se corresponden con esos santos.

Además al houngan y la mambo se les cree dotados de poderes mágicos, que incluyen los secretos de la medicina y los venenos herbales, y la creación de amuletos. En esta última categoría se encuentran los "salva cuerpos", amuletos que se dice vuelven invulnerable a las balas a quien los llevan, los gris-gris, amuletos para la buena suerte creados a partir de hierbas, los wankas, contenedores donde se encierra un espíritu maligno utilizados para traer enfermedades o mala suerte, y otros muchos. En ocasiones tanto venenos como amuletos reciben el nombre de makandales en honor a un famoso rebelde del siglo XVIII. El símbolo profesional por excelencia es el asson, una especie de sonajero hecho con una cabalabaza rellena con vertebras de serpiente en honor de Damballah Wedo.

El bokor (boco o bòkó)
En los límites de la religión vudú se encuentran estas figuras, temidas por la mayoría de los haitianos; hechiceros que sirven a los lwas con "ambas manos" es decir, tanto con la magia blanca como con el poder de la magia negra y la brujería. Estos suelen estar vinculados a ciertos lwas: Barón Samedi por su relación con los muertos, Kalfu como patrón de la magia negra o Grand Bois como lwa de los bosques y los terrenos agrestes.

En ocasiones los términos hougan y bokor se confunden y se utilizan indistintamente para unos y otros, o incluso para designar a un mismo individuo en circunstancias diferentes, llamandosele de una menera cuando lleva a cabo las ceremonias y de otra cuando se dedica a la magia.

Entre los poderes que se suele relacionar con los bokors destacan por supuesto la creación de zombis, pero no es el único que se les atribuye. Por ejmplo se cree que pueden crear un zombi espiritual atrapando el espíritu de un muerto para que les sirva sin un cuerpo.

Un grupo especialmente temido de los bokor son los llamados loup-garou que han adquirido la habilidad de cambiar de forma gracias a su magia, no necesariamente en lobos.

También a veces, en este caso especialmente en Nueva Orleans, se utiliza el método de maldecir a alguien mediante el método de clavar agujas en una efigie en miniatura de este, normalmente a la que se ha añadido algunos cabellos o recortes de uña de la víctima, práctica muy querida por la ficción popular pero poco usada en Haití (según algunas fuentes fue un añadido tardío, de influencia europea)

Se les relaciona a menudo con los baka, potencias malignas de poder limitado que aparecen bajo la forma de enanos, pequeños monstruos o animales. Estos baka sirven como guardianes y protectores, o bien se usan para atacar a los enemigos del bokor o de su cliente, pero su maldad es tan grande que incluso pueden volverse contra su supuesto amo, provocando terribles desgracias o incluso la muerte a este o su familia.

Como se crea un zombi
Para crear un zombi algunas historias dicen que el bokor tan sólo necesita un cadáver enterrado recientemente, sin importar las causas de la muerte; sin embargo la versión más extendida es que este elige a su futura víctima, aún viva, y le hace inhalar un potente veneno llamado poudre (quizás simplemente soplándoselo a la cara), aunque se habla de algunas versiones tan potentes del veneno que el mero contacto hace efecto. Tras unos días la víctima muere y es enterrada, es entonces cuando el bokor la desentierrra y usando ciertos conjuros y ungüentos lo reanima y devuelve a un simulacro de vida, aunque privado de voluntad individual, de alma si se prefiere el término. Esto nuevo zombi está ahora completamente sometido al poder de su creador y es utilizado normalmente para el trabajo en las plantaciones. Continuará en este estado hasta la muerte del bokor, en cuyo momento volverá a la tumba de donde fue sacado. También se liberará, según algunas tradiciones, si prueba una cantidad cualquiera de sal.

En muchos casos ser convertido en zombi era el castigo supremo para aquellos que desvelan secretos de los bokors o las sociedades secretas. en algunas regiones el temor a esta "magia" es tal que se utilizan muchos métodos para evitar que el cuerpo de un ser querido sea reanimado como zombi, desde coser las orejas y la boca del muerto hasta en ocasiones la decapitación.

Entre los estudiosos de mentalidad más científica que aceptan la realidad del fenómeno zombi se suele buscar la explicación del mismo en la química y la psicología. Se cree que el poudre es una sustancia capaz de dejar al sujeto en coma, con un ritmo cardiaco tan ralentizado que usualmente no puede ser detectado. Sería el uso de otros drogas que anularían parcialmente el efecto del poudre lo que permitiría al bokor "resucitar" al sujeto, aunque con evidentes secuelas que serían las causantes de la característica docilidad e impasibilidad del zombi. A esto se uniría además según algunos el papel de la sugestión, si un sujeto cree haber sido convertido realmente en un zombi, adaptará su comportamiento al que ha aprendido debe ser el de un zombi. En algunos casos investigados el supuesto zombi ha resultado ser un individuo que sufre alguna deficiencia psíquica o motriz y que guarda un parecido físico razonable con un fallecido más o menos reciente, lo bastante para ser confundido con él y alimentar aún más las historias.

Fuera de Haití el siniestro individuo Rodil Mocquino, nacido posiblemente en Santo Domingo, utilizó sus conocimientos sobre el vudú y su habilidad como hipnotizador para crear un siniestro culto en pleno Nueva York, alimentandose de la imaginería más siniestra de los bokors. Sus zombis en realidad eran individuos que habían sufrido un proceso de hipnosis profunda (aunque quizás también ayudada por drogas, este extremo no ha sido descrito) y privados así de voluntad y su capacidad de percibir conscientemente el mundo exterior. La amenaza de ser convertido en uno de estos seres sin mente era utilizada por Mocquino para mantener el orden entre sus seguidores y acólitos. Si quieres representar este efecto en el juego puedes utilizar la proeza esclavizar, aunque sólo podras someter a alguien a un trance prolongado como el descrito con un resultado de taken out (aunque trances más breves o menos profundos pueden manifestarse como consecuencias) Para superar este estado otro personaje puede realizar una tirada enfrentada de misterios contra la habilidad del hipnotizador.

De forma curiosa un grupo con tan poco conexión con el Caribe como puede ser el Si-Fan también ha utilizado el miedo a la brujería del bokor en sus planes,reclutando algunos de ellos para su organización. Se cree, además, que el Dr. Fu Manchú consiguió desvelar alguno de los secretos del poudre para crear su propia versión del mismo; su droga , llamada f. Katalepsis, igualmente capaz de provocar un estado de trance indistinguible de la muerte, ha demostrado su utilidad tanto para fingir su propia muerte como para secuestrar a científicos occidentales útiles para su organización (aunque hay informes que aseguran que la droga utilizada por el Diabólico Doctor tiene su origen en antiguas mixturas egipcias o en el veneno del escorpíon indio)

Es decisión del master elegir entre zombis que son verdaderos muertos vivientes e individuos drogados y sometidos a la voluntad del bokor, siempre partiendo del nivel de extrañeza de la campaña en curso como base. En el nivel normal de campaña quizás la más adecuada sea la segunda opción, pseudocientífica, que es la que escogen, por otro lado, la mayoría de autores del medio. La Minion Card que se incluye considera esta última explicación pero si quieres otras que se correspondan más con el típico no-muerto aquí, aquí o aquí pueden serte de ayuda.

En términos de juego el poudre es un veneno de potencia Fantástica (+5) y sutilidad Mediocre (+0), normalmente se arroja contra la cara de la víctima para que la respire aunque según algunas historias puede afectar también por contacto. El efecto sume al personaje en un estado de coma casi indistinguible de la muerte, que sólo puede ser detectado con una tirada de dificultad Excelente de Medicina. Es decisión tuya si este estado puede ser superado por medio de la química convencional o si son necesarios componentes únicos, o el uso de la magia, para conseguirlo. Una persona sometida al proceso completo de zombificación ve muy reducida su fuerza de voluntad, en terminos de juego perdiendo tres niveles en Coraje e Inteligencia hasta un mínimo de Terrible (-2), de la misma manera el Vigor y Fuerza se ven aumentados en un nivel hasta un máximo de excelente (+5)

El vudú imaginario
El vudú es una religión que ha sido muy mal comprendida y, especialmente, mal vista por los europeos y norteamericanos. Basandose en muchos casos en visiones sensacionalistas y exageradas de los aspectos más siniestros de la cultura haitiana y en la confusión entre las facetas mágica y religiosa de la misma. En la mayoría de los casos estas visiones se veían alimentadas, y a su vez contribuían, a los tópicos racistas sobre la población negra, bien retratados como infantiles y serviles o como salvajes y sexualmente amenazantes. La palabra vudú adquiere entonces tintes siniestros, que lo relaciona inevitablemente con el satanismo y la adoración del demonio, al crimen y a la sexualidad desordenada. Aún en el pensamiento de muchos de los haitianos instruídos, una minoría en un país masivamente analfabeto, el vudú se convierte en sinónomo de atraso y barbarie y por ello en objeto de persecución legal y cultural.

Aún en los años 30 muchos de los obras serias que hablan sobre el vudú están fuertemente marcadas por la narración titulada Descripción topográfica, física, civil, política e histórica de la parte francesa de la Isla de Santo Domingo de L.-E. Moreau de Saint-Méry que, entre otras cosas, describe el vudú, principalmente, como la adoración de la serpiente sagrada, danzas lubricas y sacrificios sangrientos. Un ejemplo de la pervivencia de este testimonio, puede encontrarse por ejemplo en el artículo dedicado a Haití en la edición de 1925 de la Enciclopedia Espasa, utiliza la grafia Vaudoux y, además de repetir los tópicos antes citados, afirma que "si bien no ha desaparecido por completo, ha cambiado de naturaleza, convirtiendose en una mera fiesta".

En la era pulp se publicaron dos libros de viajes que tuvieron una gran influencia en ese sentido: The Magic Island de W. E. Seabrook (1929), al que pertenecen algunas de las imágenes incluídas en el texto y que muchos citan como la obra que introdujo la palabra zombi en la lengua inglesa, y The White King of La Gonave (1932) de Faustin Wikrus. Este último libro cuenta historia de su autor, un teniente de marines americano: enviado en su función de teniente a la pequeña isla de La Gonave, frente a la costa haitiana, al llegar allí fue reconocido como una reencarnación del emperador Faustino I y coronado rey de la misma, cargo que ocupó entre 1927 y 1929. Por supuesto también hubo obras que intentaban un acercamiento más respetuoso como Tell my horse (1938) de la escritora norteamericana de raza negra Zora Neale Hurston

En la literatura pulp, los ejemplos de esta interpretación melodramática son, por supuesto, mucho más abundantes que las realistas. Los horrores del vudú aparecen en todos lo géneros, desde la aventura exótica a los relatos detectivescos, algunos ejemplos pueden ser el Black Canaan de Robert E. Howard o el Voodoo Master de William Gibson en La Sombra. Pero además durante la misma época está idea del vudú, y de Haití como una tierra dominada por la magia negra y el temor a los zombis, llegó tambien al cine, en forma de película. Así apareció La Legión de los hombres sin alma/white zombie (1932) y posteriormente en I walked with a Zombie (1941) alcanzando a una población mucho más amplia y mayor influencia en el imaginario popular.


Haití (y el vudú) en la Era pulp
La historia de Haití independiente esta marcada por una serie de dictaduras, conflcitos civiles y por la división histórica entre una élite cultural europeizada, de habla francesa y religión católica, y una mayoría campesina y empobrecida, de habla criolla y religión vudú (aunque es realmente imposible determinar el número real de adeptos al vudú) Esta división se manifiesta en la extraña condición de que el francés sea la lengua oficial y que, desde el concordato de 1860 y tras la caída del emperador Faustino I, el catolicismo sea también la religión oficial del estado. Según diversas disposiciones legales se castiga con penas de carcel de entre seis meses y dos años a quien sea sorprendido llevando a cabo prácticas "supersticiosas". En muchos casos los houngans tomaron la costumbre de aliarse con los poderes locales y cobraron fuerza las sociedades secretas, llamadas en distintas partes de la isla zóbòp, vlenbendeng o champwèl. Se cree que sus miembros vagan por los caminos durante la noche como centinelas y, mediante un pacto con fuerzas sobrenaturales, adquieren grandes poderes mágicos y riquezas materiales. Estas sociedades secretas suelen fabricar pasaportes para sus miembros, que sirven como salvoconductos para circular en paz por los caminos por la noche. Estos grupos también se suelen relacionar con actividades criminales y en muchos casos con la práctica de la magia negra, algunos de sus miembros son, se afirma, brujos de gran poder.

Aunque los EEUU contaban ya con su propia rama del vudú en su territorio los norteamericanos entraron directamente en contacto con la realidad haitiana en julio de 1915, cuando sus marines ocuparon Haití, y un año después la vecina República Dominicana. La causa inmediata de esta intervención fue el asesinato del presidente Guillaume Sam, pero tras esta había muchas otras, la creciente deuda acumulada por el país, el peligro que representaba para la estabilidad en la zona y el riesgo de una posible intervención alemana en "su" área de influencia. Esta ocupación se alargará nueve años en el caso de la República Dominicana y hasta 1934, es decir la mayor parte del periodo que nos interesa, en Haití. La ocupación, bajo motivos aparentemente humanitarios y altruístas, significó la implantación de las grandes empresas norteamericanas en el país, convirtiendose en los nuevos terratenientes. Curiosamente en algunos libros sobre Haití y el vudú aparecen historias que acusan a los norteamericanos de ser durante esa época los principales usuarios de los servicios de los bokor para contar con mano de obra barata para sus plantaciones.

Mientras que las élites urbanas de estos países vieron con cierto agrado, en general, la intervención, no fue así entre la gran masa de campesinos pobres que llevaron a cabo sublevaciones y revueltas violentamente aplastadas. El vudú, que en la mente de los ocupantes se confundía con estas guerrillas y con la magia negra, fue perseguido también duramente en este periodo. Los templos e ídolos son destruídos, los houngas y mambos arrestados. A esta se unieron las campañas antisupersticiosas de la iglesia católica haitiana que se llevaban realizando desde 1860 y continuarían después de la ocupación, llegando a su máxima expresión en la campaña de 1940- 1941. Además miles de campesinos fueron utilizados en régimen de trabajo forzoso para la construcción de infraestructuras, principalmente carreteras, o recluídos en el campo de concentración de Chalbert, al norte de la isla.

Después del fin de la ocupación EEUU siguió manteniendo un gran control sobre la política de la isla apoyando al gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana y a diversos presidentes breves en Haití hasta el ascenso al poder en 1957 de François Duvalier, conocido como"Papa Doc", cuyo gobierno se caracterizó por el uso y abuso del vudú como instrumento del terror político y por el más vergonzoso expolio de las riquezas del país.

El Vudú y los mitos
Algunos investigadores de lo oculto han apuntado que es posible que entre los bokor y las sociedades secretas haitianas podamos encontrar, bajo los ropajes del vudú, grupos de adoradores de los llamados Primigenios y Dioses Exteriores. Bajo las advocaciones de los lwa estos grupos, necesaria y estrictamente secretos, esconden a sus verdaderos amos, y sus ceremonias.

Al contrario que los adoradores europeos los cultistas haitianos no dependen tanto de la lectura de libros impíos si no que la trasmisión de los horribles secretos se producen de forma oral y tradicional, así se han reunido entre los cultistas haitianos abundantes fragmentos de conomiento, incluso fragmentos de obras conocidas de esta literatura, está comprobado que en muchos casos este conocimiento proviene de ediciones francessas de estos libros. Un investigador afirma incluso haber visto en manos de un bokor de los suburbios de Puerto Príncipe, un ejemplar del Cultes des Goules manuscrito de aspecto antiguo, quizas escrito de mano por el propio Conde d'Erlette.

Para evitar ser reconocidos, o quizás por mera ignorancia de sus "autenticos" nombres, estos grupos posiblemente adoren a sus dioses bajo las advocaciones de los lwa o incluso, continuando con el proceso de sincretismo, con las imágenes católicas que estos han adoptado.

Resulta posible ver en el Bondye una, irónica, máscara adecuada para referirse al sultán demoniaco Azathot, igualmente dotado de un gran poder pero totalmente apartado, afortunadamente, de la humanidad.

Kalfu, con su papel de intermediario y de lwa de las encrucijadas, podría usarse para referirse a Yog-Sothot. Nyarlathotep a menudo es relacionado, con el Barón Samedi, o cualquier otra de sus advocaciones. Quizás de forma parecida a su intervención en los cultos de brujas europeos utiliza este disfraz para participar en determinadas celebraciones y enseñar su siniestra hechicería. Agwè Ge-Rouge, con su gran palacio submarino, quizás sirva para ocultar la verdadera identidad de Cthulhu, mientras que rituales en honor de Erzuli Dantor podrían ocultar la adoración de Shub-Niggurath, siniestra manifestación de la fertilidad cósmica. Parece bastante seguro, y ha sido confirmado por diversa fuentes de gran credibilidad, que bajo el nombre de Damballa Wedo, o posiblemente Damballa Ge-Rouge, aunque privado de los rasgos de bondad que le son característicos, se adora en la isla a Yig. También existen dos lwas menores, llamados la Sirena y la Ballena, en algunas versiones madre e hija, en otras esposos (en otras la Sirena es considerada esposa de Agwé), que podrían servir para ocultar el nombre de Padre Dagón y Madre Hidra.

Igualmente puede que los baka, crueles servidores de los brujos, oculten en realidad a algunas de las razas servidoras de los mitos que tengan comunidades en la isla. Es posible que en realidad el mismo nombre baka oculte a toda una variedad de los mismos, siendo un nombre genérico más que concreto. Parece seguro que en un puñado de cementerios de la isla pueden encontrarse regularmente gules y en algunas comunidades costeras la palabra baka pueden referirse principalmente a los Profundos. Por supuesto tampoco sería descabellado que el nombre oculte a una especie desconocida por los expertos.


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