domingo, 19 de julio de 2009

Cosas para ver: Enemigos públicos


Gracias a Universal y a la organización de la Semana Negra hemos podido ver casi un mes antes del estreno en salas la película Enemigos Públicos, dirigida por Anthony Mann y protagonizada por Marion Cotillard, Johnny Depp y Christian Bale. Sin dejar de apreciar la iniciativa es necesario comentar que la organización del evento no fue, precisamente, perfecta y algunos comportamientos deslucen el acto.

La película trata principalmente sobre uno de los más famosos criminales de los años 30, el atracador de bancos John Dillinger, centrándose principalmente en su relación con Evelyn "Billie" Frechette y en la persecución llevada a cabo por el agente del FBI Melvin Purvis. Otros personajes importantes del mundo del crimen de Chicago y el medio oeste, como "Baby Face" Nelson, otro famoso atracador, o Fran Nitti, una de las figuras más importantes del "sindicato" en Chicago también aparecen. Son muchos los personajes reales que aparecen en la cinta, muchos de ellos interpretados por rostros conocidos pese a sólo aparecer en una o dos escenas, sin apenas diálogo. Muchas personas, arruinadas o al borde de la pobreza por la crisis económica, culpaban a los bancos de su situación, especialmente en las áreas rurales del medio oeste, donde muchos granjeros perdieron sus tierras en beneficio de estos bancos por no poder pagar sus hipotecas, concedidas en una época de optimismo inversor. Algunos atracadores, como el mismo Dillinger, alimentaron esta imagen de "Robin Hood", consciente o inconscientemente, con pequeños actos de generosidad y buen humor. No es el caso del ya mencionado "Baby Face" Nelson cuyo comportamiento errático y extremadamente violento era característico, disparando contra policías y agentes sin motivo o lanzándose a intercambios innecesarios de disparos.

Las actuaciones de los tres actores principales son encomiables, y se agradece haber podido disfrutar de sus voces en versión original, algo desgraciadamente excepcional en los cines de mi ciudad. Mientras Bale interpreta a un relativamente integro, pero incapaz, Agente Purvis de forma algo acartonada, el Dillinger de Depp es irónico y carismático, muy lejos de exageraciones histriónicas al estilo de Jack Sparrow. Maron Cotillard cumple durante la mayor parte del film un papel poco llamativo, con pocas ocasiones para lucirse pese a dar perfectamente la réplica a Depp, hasta la escena del brutal interrogatorio en que consigue poner los pelos de punta con sólo un par de frases y una mirada. Destacables son también las apariciones del director del FBI J. Edgar Hoover, interpretado por Billy Crudup, retratado como un hombre obsesionado con el poder y la imagen de su organización por encima de cualquier interés por la ley o la justicia pero con una gran habilidad para manipular los medios. Sin embargo su presencia en la película, que parece central al principio, se diluye según avanza esta hasta casi desaparecer. Stephen Lang, como el antiguo Ranger y agente del FBI Charles Winstead, también hace un papel pequeño pero adecuado.

La película ha sido rodada con cámaras digitales de alta definición lo que hace que en ocasiones tenga unos movimientos de cámara y una calidad de imagen televisiva, que resultas un tanto desconcertantes en un film de época. La presencia de los medios de comunicación en diversas escenas clave, prensa escrita, los noticiarios cinematográficos y, especialmente, la radio sirve también como constante recordatorio del estatus de estos atracadores de bancos como celebridades o, incluso, héroes populares, de forma paralela a las estrellas deportivas o los actores de Hollywood.

El guión no intenta explicarlo todo lo que sucede, y pasan muchas cosas, por lo que en momentos puede ser también algo confuso, con personajes que aparecen y desaparecen, detalles que no son explicados más que de forma indirecta y otros que se dejan a la inteligencia del espectador, pero de una forma u otra todo queda atado al final. La verdad es que a veces se agradece una película en que no todo este explicado con grandes señales luminosas e información redundante, aunque quizás en la escena final en el interior del cine Biograph, mientras Dillinger ve la película El enemigo público número 1 (en inglés Manhattan Melodrama) si resulta algo machacona en su "mensaje". La historia, por cierto, comienza ya en 1933, cuando Dillinger ya es un criminal muy famoso y buscado, apenas sabemos más sobre su pasado que lo que él cuenta en un par de comentarios cargados de humor negro. La película también ofrece un interesante contraste entre la desaparición de los espectaculares crímenes de Dillinger y los ladrones de bancos con las actividades cada vez más lucrativas pero seguras e "invisibles" de las grandes organizaciones mafiosas.

Los sucesos reales han sido manipulados, en algunos casos más visiblemente que en otros, para encajar en la película, por ejemplo se combinan diferentes sucesos en uno sólo para ahorrar tiempo y explicaciones, como el del intento de detención de la banda por parte del FBI en Little Bohemia que se confunde con otros tiroteos y escapadas sucedidas ese mismo año (en realidad uno de los grandes fracasos de la Agencia en este caso ya que, al contrario de lo que muestra la película, todos los miembros de la banda lograron escapar) La ambientación de época es muy buena, elegante, incluyendo el uso de una interesante selección musical.

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