martes, 2 de marzo de 2010

Cosas para leer: Hellboy The Dragon Pool


Tercera novela de este demoniaco personaje escrita por Christopher Golden, en este caso sin ilustraciones de Mignola más allá de la portada, sencilla y con colores planos, muy diferente de la mucho mejor ilustración que sirve de portada al primero de la serie El Ejército Perdido o al segundo The Bones of Giants (que no he leído aún) Estas habían aparecido en 1997 y 2001 bajo el sello de Dark Horse, pero en 2005 Pocket Star Books había comenzado la publicación de su propia serie de novelas basadas en el universo de Hellboy con On Earth As It Is In Hell de Brian Hodge (libro que también será reseñado en este página) apareciendo The Dragon Pool como parte de esta colección en 2007.

La historia comparte muchas características con El Ejército Perdido, quizás demasiadas, creando cierta sensación de formula, de revisión de los mismos esquemas, quizás se nota cierto cansancio del escritor que a menudo cae en personajes, situaciones e ideas similares a las que aparecen en el libro anteriormente citado. Igualmente se trata de una aventura arquelógica en que la ocupa un papel principal la antigua novia de Hellboy Anastacia Barnsfield, en este caso la excavación se encuentra en el Tibet y allí también se producen sucesos paranormales que llevan a los investigadores del AIDP a intervenir.

El tesoro arquelógico en cuestión es en este caso el mítico Estanque del Rey Dragón. Este era un legendario tirano, que en algunas historias es identificado como un verdadero dragón mientras que en otras sólo se le compara con uno por su crueldad, en la región del imaginario lago Tashi., en el corazón del Tibet. Las historias cuentan también que cada año un niño debía ser sacrificado en ese lugar al cruel amo, hasta que un monje errante, caracterizado por su corta estatura gracias a la cual pudo hacerse pasar por un niño, destruyó al malvado y liberó la región de su poder.

Ahora, en las cercanías de las ruinas, se alza un pueblo cuyos habitantes se muestran especialmente esquivos y que guardan un gran secreto. Pese a las tensiones con el pueblo y con el gobierno chino todo transcurre con relativa tranquilidad hasta que la hija pequeña de uno de los arqueólogos es raptada por un misterioso ser, que parece ser mitad hombre mitad dragón y, de nuevo, Hellboy (junto con Liz y Abe) acude al rescate. Al igual que en el caso de El Ejército Perdido (en el que deben cargar con los agentes del MI6) se les une también un siniestro agente del gobierno chino, que parece casi una caricatura con su crueldad y su frialdad.

La novela empieza de forma bastante directa poco a poco parece complicarse con demasiadas páginas que parecen de puro relleno y algunos momentos que resultan algo ridículos. El crescendo de elementos sobrenaturales lleva al final a un combate pretendidamente espectacular pero que resulta algo esperpéntico, con algunas imágenes que recuerdan más a un kaiju que a otra cosa cuando el antiguo mal, finalmente, despierta. La historia actual se entrecruza con recuerdos del pasado de los personajes, fundamentalmente sobre la relación romántica entre nuestro demoniaco protagonista y la intrépida arqueóloga. También es de destacar la aparición del profesor Bruttenholm, un personaje que lamentablemente en el comic muerte demasiado rápido y que tanto en este novela como en la primera película de Hellboy (además de en las películas de animación) demuestra ser un personaje muy interesante y algo desaprovechado por su creador original.

La novela es ligera y, durante la mayor parte del relato al menos, entretenida pero aporta más bien poco al universo de Hellboy y casi nada de interés para el master pulp, que no haya sido visto ya en multitud de fuentes, siendo en definitiva una aportación muy inferior a la serie. Lo único medianamente interesante son algunos detalles sobre la vida, y la muerte, en el Tibet que pueden ser de interés para alguna historia ambientada allí. Para esa función sin embargo un libro de viajes sobre el Tibet puede proporcionar la misma información, y mucha más, y si está bien escrito ser igualmente entretenido. En general una pequeña decepción.
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