martes, 22 de marzo de 2011

Cosas para leer: Iron Man Noir de Scott Snyder y Manuel García



Y continúa la aparición de los comics de la linea Noir de Marvel en nuestro país con esta versión de Tony Stark. En este caso el término Noir está especialmente fuera de lugar, ya que no hay nada de género negro en este comic fundamentalmente de aventuras, muy deudoras de los rasgos arquetípicos de Indiana Jones.

Al igual que el resto de miniseries Noir aquí el guionista, Scott Snynder, se enfrenta a la difícil decisión que está en la base del diseño de esta linea Noir y que, en el fondo, impide que ninguno de los comics sea completamente satisfactorio: el que los personajes sean a la vez reconocibles como versiones de los originales Marvel y v también sean lo bastante distintos para no ser meras copias con cambios de atrezzo. Algunos conceptos, para mi, han fallado por ser demasiado continuistas (como el Daredevil Noir) y otros por tener tan poco en común que apenas merecían ser considerados en relación con los personajes originales (como el X-Men Noir) Aquí lo que consigue el autor es una historia un poco esquizofrénica en que fidelidad y revisión parecen tomar más o menos importancia en diferentes momentos.

Al abrir la historia nos encontramos con Tony Stark, millonario aventurero, viaja por el mundo en busca de reliquias arqueológicas únicas, junto con él viaja su asistente James Rhodes, su amante y secretaria Guiletta Nefaria y su "cronista" Virgil Munsey. Abre el comic con un puzzle arquelógico, un objeto supuestamente místico y aparición de los nazis para arrebatar el tesoro de manos de nuestros héroes (aunque en ningún momento se nos explique como han llegado allí) Si el comic hubiera seguido al cien por cien por ese camino posiblemente pudiera haber sido un buen comic de aventuras, pero como algunos se quejaban no habría sido un comic "de Iron Man".

La aparición del cronista que acompaña al héroe para narrar sus aventuras en forma de ficción (una idea por cierto muy "wold newtoniana") me resulta interesante, aunque se aprovecha poco, más allá de contados momentos puntuales. El primer narrador apenas aparece lo suficiente y en ningún momento se nos permite apreciar la existencia de una relación humana real entre este y el personaje principal. En realidad más bien parece sorprendentemente frío sobre la suerte de este, dejando la sensación de que realmente a nadie le importaba demasiado (y entonces ¿por qué debería preocuparnos a nosotros?)

El dibujo del español Manuel García es correcto sin ser espectacular, consiguiendo representar visualmente algunas escenas que podrían ser confusas de forma bastante clara. La armadura es, posiblemente, la parte más difícil en cuento a diseño y la solventa con bastante calidad (aunque no puedo dejar de notar las diferencias entre la portada dibujada en el interior del comic y la que aparece en las portadas de Mike Fyles) quizás se heche en falta que las aramduras nazis tengan una personalidad más marcada.

Pero es cuando aparece la armadura cuando el mecanismo del comic falla por completo. La unión entre el Tony Stark arqueólogo aventurero y el Tony Stark superhéroe acorazado no queda para nada bien articulada, como si Snyder hubiera pensado más en como convertir a Tony Stark en un personaje pulp y la armadura fuera una obligación que cumplir para que el comic se pudiera llamar Iron Man. El plan de los villanos, es poco claro y parece disperso entre varios planes distintos que tampoco parecen bien unidos; la droga Zemo, un giro que si resulta divertido, las armaduras de combate, el tridente, incluso la máscara de Jade... cada uno de ellos parece un macguffin más que adecuado para una aventura, los tres juntos parecen una mera acumulación, sin verdadera conexión para formar una única trama. El discurso sobre el heroismo que supuestamente trasmite tampoco parece demasiado elaborado ni relacionado con lo que está pasando.

En conclusión me da la sensación de que Snyder intenta introducir demasiados elementos en una historia que hubiera funcionado mejor si la hubiera mantenido más simple, hay demasiados personajes y elementos argumentales para que ninguno de ellos tenga espacio para respirar y definire adecuadamente.

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