miércoles, 5 de octubre de 2011

Organización: los Asesinos

Pocas hermandades antiguas están rodeadas del misticismo y el misterio de los Asesinos si dejamos de lado a los templarios, medievales y sus herederos modernos, con los que les mantienen varias conexiones. La Orden de los Asesinos, los verdaderos terroristas religiosos de la Edad Media, henchidos de furor sagrado y drogas, el terror legendario magnificado por la distancia y el secreto.

El nombre en castellano de Asesinos, del persa Hasisiyun y del árabe Hashshashin, se ha hecho derivar tradicionalmente de la acusación por parte de sus enemigos de su uso del hachís, que ha alimentado las historias espurias de las que hablaremos luego, aunque otros creen que deriva del nombre de su fundador Hassan-i-Sabbah o de Asas la “base” o “fundación” de la fe. En otras ocasiones se les designa simplemente como batinies, nombre genérico referido a todas las sectas esotéricas del islam (es decir que creen en la existencia de un significado oculto en el Corán) Como ya comenté en la segunda parte de mi artículo sobre la Llave de Plata y Randolph Carter Arkon Daraul hace derivar el nombre de Assasm “Guardianes” o “Protectores”.

En el mundo político musulmán medieval la disidencia política y la disidencia religiosa van de la fuego en Alamutmano, la una no se entiende, prácticamente, sin la otra; esta es la historia de un movimiento religioso considerado herético por la corriente musulmana mayoritaria tanto como una facción que buscaba la independencia política.

Para entender el nacimiento de la orden de Asesinos es necesario referirnos a las disputas sucesorias provocadas por la muerte del califa fatimita de Egipto al-Mustansir (1029-1094). Su hijo mayor, Nizar, de cerca de cincuenta años, era el heredero designado por su padre y había recibido ya el reconocimiento como noveno imán. Sin embargo el general de los ejércitos del califato, el poderoso al-Afadal, dispuso el matrimonio de su hija con el hermano de Nizar, el inexperto al-Mustali, y el mismo día de la muerte de al-Mustansir proclamó califa a su yerno. Nizar partió de el Cairo a Alejandría a preparar una insurrección que, tras algunos éxitos iniciales, fue aplastada, y el mismo fue detenido y ejecutado. Sin embargo no todos sus seguidores aceptaron la derrota, la leyenda posterior afirmará que un hijo o nieto de Nizar había recibido la nass, la designación como siguiente imán, y había sido sacado clandestinamente de Egipto y llevado bajo la protección en la fortaleza de Alamut, y de su líder un dai, predicador o misionero, llamado Hassan-i-Sabbah. Estos seguidores de Nizar, llamados pues nizaríes, formarían una especie de estado dentro del estado en un puñado de fortalezas controladas en el norte de Persia y en Siria desde donde lanzarían su desafío contra las autoridades sunnies.

Sería entonces donde, dentro de estas comunidades, nacería la Orden de los Asesinos. La historia no nos permite desvelar completamente las sombras sobre esta primera época de la Orden. Algunos afirman, sin pruebas, que Hassan-i-Sabbah simplemente saco a a luz a unamapa de las fortalezas de los Asesinos en torno a 1140 Orden mucho más antigua, que ahora elegía salir, al menos parcialmente, a la luz.

Durante los siguientes siglos los asesinos se ganaron una siniestra fama como ejecutores sin escrúpulos de sus enemigos, capaces de llegar hasta los más protegidos de ellos y de asesinarlos sin importar las consecuencias. Curiosamente tuvieron una relación relativamente cordial con los cruzados, incluso llegando a haber rumores sobre una conversión en masa al cristianismo de la secta en la década de 1170. Sin embargo tampoco los cristianos estaban a salvo de sus cuchillos y el ejemplo de Conrado de Monteferrato, asesinado tras ser elegido pero antes de su coronación como rey de Jerusalén, es claro.

Es en esta época cuando las primeras historias sobre los asesinos llegan a occidente, pero lo hacen teñidas de la leyenda que tardará mucho en abandonarles. Según esta historia, que se ha demostrado básicamente falsa, el Anciano de la Montaña (traducción literal del título del líder de la rama siria del movimiento) disponía en su fortaleza de un Jardín de las Delicias, una reproducción del paraíso terrenal según la descripción coránica. Cuando el Anciano requería cometer un asesinato uno de sus súbditos era drogado y trasladado a dicho jardín secreto, allí se le daban a probar las delicias del Paraíso y luego, tras nueva dosis de droga, se le devolvía a sus rústicas habitaciones. Entonces se le convencía de que esta había sido una experiencia mística y que si quería volver a disfrutar de los placeres edénicos la única manera era cumplir la voluntad de su señor. Como ya he dicho esta historia ha sido desmontada como pura invención, propaganda antinizarí en gran medida, en los últimos setenta años, sin embargo durante los años 20-30 era aún creída a pies juntillas por la mayoría de investigadores y por muchos escritores de literatura popular, que extendieron esta idea entre sus lectores.

En 1256 Alamut, el corazónimagen legendaria del Viejo de la Montaña y su Jardín de las Delicias de la Orden, fue conquistada por los invasores mongoles, y en la década de 1270 también sus fortalezas Sirias fueron tomadas, en este caso por el sultán mameluco Baybars, desapareciendo el sueño de un estado nizarí. Sin embargo la Orden sobrevivió: en De Vermis Mysteriis Ludwig Prinn afirma haber sido iniciado en los secretos de los Asesinos e Ibn Battuta, historiador árabe de la segunda mitad del siglo XIV, menciona que en su época aún realizaban asesinatos, pero más como sicarios pagados que como parte de un programa de disidencia política y religiosa. Para el siglo XV aparentemente ya no queda rastro de los Asesinos, pero sabemos cuan a menudo estas organizaciones que creemos destruidas no han hecho más que un acto de prestidigitación, de ocultación ante los ojos del público.

Ocasionalmente su mano parece percibirse en algún crimen especialmente llamativo o se rumorea su participación en tal o cual conflicto, pero han podido mantenerse fuera de los libros de historia oficiales desde entonces. Un insistente, pero indemostrable, rumor los vincula con la muerte del Archiduque Francisco Fernando, el elemento detonante de la Gran Guerra.

Posiblemente desde su fundación la Orden de los Asesinos estaba ya dividida en nueve rangos o grados de iniciación, cada uno con sus señales de identificación y enseñanzas esotéricas propias. En un proceso paulatino de adoctrinamiento, el iniciado abandonaba sus creencias, islámicas, originales para serle revelada una verdad mística superior; esta estaría preñada de los sistemas filosóficos-mágicos griegos platonismo, hermetismo y pitagorismo y también, posiblemente, de cabalismo hebreo. Diversos indicios conducen a pensar que estas enseñanzas, en su grado más alto, desembocaban en la adoración de Yog-Sothoth, bajo su advocación de Tawil at-‘Umr. La mayoría de los miembros, sin embargo, nunca abandonaban los dos primeros grados, en que la observancia de los principios coránicos seguía siendo prescriptiva excepto cuando saltárselas fuera necesario para cumplir sus misiones o mantener su identidad en secreto. Alamut-interior-2

Se dice que el lema del noveno grado, y en general de toda la orden, es Laa shay'a waqi'un mutlaq bale kouloun mumkin o “Nada es verdad, todo está permitido” que muchos han considerado paralelo al “Haz lo que quieras, es es la totalidad de la ley” del infame Alesteir Crowley. Esta afirmación ha sido interpretada bien como una cínica negación de toda moralidad, bien como una afirmación mística de la ilusión que representa la existencia. Ambas visiones cobran un significado siniestro al conectarse con las enseñanzas conocidas del culto de Yog-Sothoth.

Nadie fuera de la organización, y sólo los grados más altos de iniciación, sabe donde se encuentra la Nueva Alamut, aunque todo parece indicar que se localiza en algún lugar de Siria o Persia, posiblemente cerca de las antiguas zonas de dominio nizarí. Todo lo que sus empleadores conocen es un mensajero, un punto de encuentro, una dirección postal y sólo a través de múltiples pasos la información termina llegando a manos del el misterioso líder de la organización, en su oculta fortaleza. Se sabe que han trabajado con regularidad para el Si-Fan y para el grupo conocido como los Nueve, incluso hay quien afirma, teniendo en cuenta por ejemplo el número de grados de iniciación antes indicados, que sean en realidad un instrumento de estos. Según algunas fuentes existe una oposición entre este grupo y los herederos de los Templarios, aunque otras afirman que la relación entre ambos grupos es cordial o incluso que ambos comparten en último término objetivos y métodos.

jambiya siriaLa técnica favorita de los asesinos para cometer sus crímenes en la Edad Media era aproximarse a su víctima en un lugar público, normalmente en la mezquita, y apuñalarle sin importarles las consecuencias posteriores. Pero a lo largo de los años se han diversificado y sus agentes son capaces de utilizar múltiples tácticas para llegar hasta sus objetivos, incluyendo el uso muy efectivo de gran variedad de armas de fuego, sin embargo para acabar con la vida de su objetivo principal siguen prefiriendo utilizar la daga tradicional o janbiya. En muchos casos pueden tardar años en realizar un crimen, infiltrando agentes durmientes en posiciones cercanas a la víctima antes de dar el golpe definitivo y perfecto. Los agentes suelen recibir el título de fidai, fieles, y se espera de ellos (y normalmente se consigue) lealtad absoluta.

Además de la verdadera orden de Asesinos de la que hemos hablado hasta ahora existen otros que, sin conocer la supervivencia de esta, han intentando recrear la misma muchas veces basándose más en las leyendas que en la realidad. Así una supuesta Orden de Asesinos cometió una serie de crímenes en Asia Central y Proximo Oriente a principios de siglo antes de ser destruida por las acciones de Francis Xavier Gordon el Borak, incluyendo su propio Jardín de las Delicias y utilizando como arma característica una daga de tres hojas.

Publicar un comentario