viernes, 13 de abril de 2012

Cosas para leer: Kirby Genesis (Tomo 1: Pioneros)


 Nueva reseña de un comic de Dynamite pero, en este caso, un comic de superhéroes y no un ejemplo de neo-pulp. Este primer tomo es un verdadero homenaje al que es, posiblemente, el autor más influyente del género, Jack "El Rey" Kirby (quizás en competencia con su antiguo compañero Stan Lee). Recordemos que El Rey no sólo es, junto a Stan Lee, el creador de buena parte del universo Marvel tal y como lo conocemos (los 4 Fantásticos siempre han vivido de los conceptos genialmente introducidos en la primitiva etapa de ambos en la colección) si no también el creador para DC del 4º Mundo, con personajes como Mister Miracle, Orion o el villano cósmico Darkseid.

Dynamite lo hace resucitando a los personajes que creó en su último estallido creativo, los de los años 80 para Pacific Comics y en los 90 para Topps Comics. En ellos, no puede negarse, quizás el autor no estuviera en su momento más álgido y es innegable que reutiliza conceptos, que ya había utilizado con anterioridad; pero aún en ese caso su creatividad sigue siendo exuberante, ofreciendo decenas de personajes, localizaciones y grandes conceptos. 

el diseño de Kirby para la placaEl comic se abre con el homenajeado autor, utilizando un dibujo muy especial. En 1972 la nave espacial Pioneer 10 fue enviada al espacio, con el objetivo de abandonar el sistema solar, portando una placa que mostraba dos seres humanos y la localización de nuestro planeta, como posible mensaje a inteligencias extraterrestres. En nuestro mundo esta placa fue diseñada por Frank Drake y Carl Sagan y realizada por la esposa de este, Linda Sagan. Pero, al mismo tiempo, el suplemento cultural de  Los Angeles Times ofreció a algunos artistas la oportunidad de  que realizaran su propia versión alternativa de este mensaje, la  que ellos habrían realizado en caso de que se les hubiera dado la oportunidad. En el mundo de este comic es el superheroico diseño realizado por Kirby el que adorna  la sonda espacial y el que es enviado más allá del sistema solar. 

Han pasado los años y, en la actualidad, el mundo ha olvidado casi totalmente ese mensaje; es entonces cuando dos seres gigantescos llegan desde el espacio, con una forma idéntica  a los humanoides que aparecían en la placa. A partir de ese punto la miniserie nos describe  un mundo muy parecido al nuestro que de pronto “despierta” ante las maravillas desconocidas que pueblan no sólo remotos espacios cósmicos si no su mismo subsuelo y prehistoria. Este tomo presenta, así,  a una gran variedad de personajes y también introduce un montón de conceptos, que en su mayoría no son explicados en absoluto.

Junto con los  superhumanos y los elementos más fantásticos se mantiene una trama “humana”, más común, protagonizada por un personaje llamado Kirby Freeman (recordemos que “Free” es el apellido de una de las creaciones más queridas del autor, Mister Miracle) y su entorno, que intenta descubrir que es lo que está pasando en su mundo y se ve arrastrado al centro de un embrollo de proporciones cósmicas.  Se puede decir que estos personajes y este enfoque humano es el factor más moderno en medio de personajes y conceptos más propios de la Edad de Plata. Se trata de un acercamiento similar al llevado a cabo con más gracia en Marvels, el otro trabajo conjunto de Busiek y Ross, y en varios números de Astro City.

El dibujo corre a manos principalmente del para mi desconocido Jack Herbert (aunque podeís ver su galería en devianart) con portadas e ilustraciones puntuales de Alex Ross. Herbert hace un trabajo digno con un estilo realista y coloreado informático, totalmente diferente al “rotundismo” de Kirby, mientras que Ross, con su estilo y coloreado habitual, se reserva para algunas secuencias más espectaculares, ofreciendo páginas en que se combinan personajes dibujados por Ross con los realizados por Herbert. Esta combinación intenta usarse con fines narrativos, por ejemplo es Ross quien dibuja los gigantescos seres venidos del espacio o quien se encarga de dibujar los flashbacks situados en la remota antigüedad de la que proceden algunos personajes, pero no me termina de convencer la yuxtaposición de técnicas; del mismo modo algunos de  los diseños no se vean favorecidos por el coloreado moderno.

Quizás por momentos el homenaje a Kirby cargue demasiado las tintas, no es sólo que suyos sean los personajes y que el protagonista se llame Kirby, ¡es que varios personajes parecen deber su apariencia física a El Rey!.

Tampoco la mezcla de puntos de vista y diferentes personajes ayuda demasiado a mantener la trama coherente, el comic es una explosión de conceptos que se vuelven difíciles de asimilar y más por el escaso tiempo dedicado a algunos de ellos. En un mundo de narrativa descomprimida, en que nada pasa en números y números, parece que en este tomo, por contraste, simplemente pasan demasiadas cosas, demasiado rápido. 

En definitiva un comic que a mi personalmente me ha gustado sin entusiasmarme, un trabajo menor de autores (Busiek, Ross y en su medida Kirby) a los que admiro y repleto de un sentido de la maravilla e inventiva quizás extraños en un mercado del comic que parece haberse abandonado a la vía del supuesto realismo como marca de calidad. Espero que los siguientes números ofrezcan algo más de profundidad y trasfondo a los personajes creados y que el ritmo se calme lo suficiente para contar una historia más coherente. 

Para saber más, aquí podéis leer una interesante entrevista con los autores sobre este comic. Como nota curiosa se aclara que los dibujos estilo cartoon que aparecen en el flashback de Kirby Freeman son obra de Alex Ross (mostrando verdadera versatilidad) y no de Jack Herbert como parecen suponer la mayor parte de las reseñas.
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