sábado, 20 de octubre de 2012

Cosas para leer: Turf de Jonathan Ross y Tommy Lee Edwards

 
Jonathan Ross, presentador de radio y televisión al parecer famosísimo en Gran Bretaña, y fan reconocido de los comics hace aquí su primer trabajo profesional como guionista, al menos que yo conozca. El comic intenta mezclar demasiados ingredientes genéricos, resultando en una mixtura que, aunque con destellos y momentos puntuales brillantes, resulta demasiado saturada, demasiado excesiva,  para poder disfrutar de cada uno de ellos. A la trama principal, de vampiros que intentan tomar el control del mundo criminal neoyorkino a finales de los años 20, se une la historia de la amistad entre un criminal “local” y un fugitivo  ladrón alienígena.  Esta división es especialmente notoria en el número 1, en que la presencia de la trama alienígena es totalmente superflua, limitándose a un inserto que no tiene relación ninguna con los eventos principales.  Pero además pese a la aparentemente rompedora mezcla de géneros no consigue en ningún momento destacar por su originalidad, cayendo a menudo en el  lugar común más previsible.  

Pese a esta dispersión, que se acentúa con el creciente plantel de personajes que van sumándose al reparto según adelantamos en la trama, y ciertos momentos con  diálogos expositivos  excesivamente largos (especialmente en el denso nº1)  el comic es entretenido y cuenta con algunos momentos brillantes. Los primeros ataques de los vampiros, por ejemplo, o aquellas protagonizadas por el corrupto policía Pete O’Leary, que termina siendo para mi  el personaje más memorable, en su abyección, del reparto. Destaca también cierto toque de humor, cruel en ocasiones, que incluye el juego de referencias de los títulos de los distintos capítulos, siempre alteraciones de filmes clásicos  de género negro que Panini, en una decisión a mi entender acertada debido a los cambios de título en muchos casos entre las versiones originales y españolas de los títulos o las dificultades de la traducción literal,  explica en breves notas.

El dibujo de Tommy Lee Edwards, autor muy metido en el mundo del cine (del que ya hablé brevísimamente aquí), me parece magnífico, siendo el punto fuerte de este Turf. Pero de la misma manera que el guión no consigue manejar con soltura todos los elementos que lo componen el dibujo parece desenvolverse mucho mejor en las escenas de género negro o meramente sobrenatural, espectaculares los primeros ataques vampíricos, que en las de ciencia ficción, donde no consigue el mismo nivel de inmersión que en las otras.  La recreación de distintos ambientes urbanos está cargada de personalidad y ayuda mucho a dar cierta solidez a una historia tan dispar e irregular;  tugurios de mala muerte, siniestras mansiones de clase altas, comisarías o almacenes abandonados… el único defecto es puntualmente un abuso de las sombras  y lineas “superfluas” que emborronan el dibujo.

Resumiendo para mi un comic muy irregular, que consigue un aprobado, con algunos momentos quizás un bien, en el guión pero un notable alto en el dibujo. Divertido a ratos, entretenido en su mayor parte pero no lo suficiente de ninguna de las dos cosas. Por cierto leer este comic a la vez que el Omertá puede provocar extrañas conexiones mentales.
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