miércoles, 27 de febrero de 2013

Cosas para leer: Kirby Genesis (Tomo 2: La humanidad futura)


La segunda parte de la miniserie realizada por Alex Ross, Kurt Busiek y  Jack Herbert comparte la mayor parte de los vicios y virtudes del tomo anterior (ya reseñado aquí), la combinación del dibujo de ambos autores sigue dando lugar a algunos momentos extraños, el guión sigue dando bandazos y, en general, consiguen un homenaje más voluntarioso que inspirado.

En este tomo sin embargo nos encontramos con una parte más expositiva, en que algunos de los misterios revelados en el tomo anterior se aclaran, mientras que otros quedan, pese a la supuesta revelación, igualmente difusos y mal definidos. Intentar contar bastante, sin contar demasiado, es un arte peligroso y en esta ocasión Busiek se queda a medio camino. Quizás autores más dotados para la insinuación hiperbólica, como Morrison o Moore, habría conseguido un resultado más redondo.

Pero este tomo es, sobre todo, una gran pelea en la que intervienen gran parte de los personajes presentados en las páginas anteriores, en diferentes niveles y formando una maraña de bandos que consigue volverse tremendamente confusa. Hay demasiados personajes, demasiados niveles de acción para que algo realmente destaque y al final los diferentes elementos parecen funcionar de forma independiente, como si la conclusión fuera la de dos o tres historias que “colisionaran” en el mismo punto, más que otra cosa.

Continúa el homenaje a la creatividad de “el Rey”, los dibujos de Ross son espectaculares, pero cada vez más escasos, y Herbet parece dar muestra de cansancio en algunas páginas bastante por debajo del nivel de números anteriores.

El tomo termina dándonos la sensación de que la mayoría de personajes han sido infrautilizados (resulta difícil intentar recordar algún rasgo de la personalidad diferenciador entre ellos) El mayor reproche a la miniserie, en su esfuerzo por mostrarnos tantas creaciones de Kirby como sea posible se olvida de lo más importante, contar una historia que merezca la pena.
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