jueves, 13 de agosto de 2015

Cosas para ver: Ant-Man

Marvel está llevando a cabo una política sorprendentemente efectiva de, en vez de agotar a sus personajes más famosos, dar cancha cinematográfica a personajes menores o menos populares expandiendo su universo cinematográfico y potenciando los vínculos con películas de personajes más populares. Además de ser una idea posiblemente muy lucrativa, los productos de Capitán América probablemente ya vendan bien, ha dado entrada a una serie de películas inesperadas, como este "Hombre Hormiga". Ant-Man coge dos encarnaciones de uno de los vengadores menos populares, pero innegablemente icónico, el Hombre Hormiga,  para insertarlo en la continuidad interna de las películas aprovechando distintos elementos ya presentados en filmes anteriores.

La película es, sobre todo, eficiente: consigue entretener y divertir sin salirse demasiado de una fórmula pero sin resultar repetitiva ni cansina. En esta ocasión el personaje principal sigue el modelo marcado por el irónico Starlord de Guardianes de la Galaxia, estando lejos del estoicismo del héroe tradicional. Scott Land (Paul Rudd) es un criminal, pero honrado, que intenta rectificar su vida tras salir de la cárcel, pese a que los problemas con la ley y con su ex-mujer parecen dejarle pocas opciones. Sin embargo su vida cambia cuando consigue un misterioso traje que le permite encogerse y comunicarse con las hormigas y se ve implicado en una trama de armas de alta tecnología, empresarios desalmados y conspiraciones de Hydra que no desentonaría en Iron Man o el Capitán América.

Los elementos vistos ya tantas veces: el villano con un origen paralelo al del héroe, las escenas de entrenamiento, el malvado empresario sin escrúpulos, etc., se resuelven con cierta gracia y ligereza, sin gravedad fingida, con humor. Por ejemplo las "espectaculares" peleas entre el héroe y su némesis al ritmo del Disintegration de The Cure o en las vías del tren, parodiando los cada vez más grandiosos despliegues de destrucción de los filmes de superhéroes. Los actores principales resuelven sus papeles con solvencia, especialmente Paul Rudd que es el chico bueno, pero no "demasiado" bueno, con mala suerte perfecto, El villano Darren Cross, interpretado por Corey Stoll, es quizás lo menos interesante entre los papeles principales. 

La película tiene defectos, por supuesto: algunos personajes superfluos, trama en exceso tópica, algunas escenas sobrantes... una de las principales aquella dedicada a unir a nuestro héroe con otros personajes de la franquicia, que resalta como un pegote forzado en medio de la película. 

Sin embargo en general su sinceridad en su propuesta consigue que la sensación final sea que hemos pasado un rato divertido ante la pantalla, que los personajes han cambiado y han evolucionado ante nuestros ojos, y  y nos ha dejado con ganas de ver algo más. 

Puntuación: 6/10

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