martes, 20 de octubre de 2015

Cosas para leer: Los Eternos de Jack Kirby



Este tomo de "edición limitada" (aunque no dejo de preguntarme lo que implican 1500 copias en el mercado nacional) presenta la totalidad de los 19 números y un annual de la colección  original de The Eternals, creada por Jack Kirby tras su retorno a Marvel en 1976. Tristemente se trata de una obra inacabada, ya que las ventas no acompañaron a este peculiar proyecto de el Rey.

En muchos sentidos los eternos son una continuación-revisión de los conceptos presentes ya en la saga del Cuarto Mundo, a la que se sumaba un importante componente de las teorías de Von Daniken sobre "astronautas ancestrales". Dos razas ocultas, los deformes Desviantes y los perfectos Eternos, enfrentados desde hace milenios, salen a la luz cuando se anuncia la llegada de unos misteriosos "Dioses del Espacio". Ambas razas resultan ser un  producto de los experimentos de esos mismos dioses sobre la primitiva humanidad, unos dotados de infinita variabilidad genética y los otros de inmortalidad y un total control de su estructura corporal. De forma recurrente se nos muestra como estos seres, Desviantes y Eternos, son responsables de muchos de los mitos de la humanidad, recuerdos corrompidos de sus hazañas y sus nombres. 

El autor parece centrarse más en la situación fantástica del contacto entre la humanidad y esas razas ocultas y la llegada de los gigantescos dioses espaciales que en enfrentamientos con villanos. Como en los mejores comics de los años 60 y 70 el comic es increíblemente rico en nuevos conceptos e ideas que apenas son explorados y dejados de lado, como la Unimente o la existencia de distintas colonias de Eternos, para pasar a otra cosa. 

Los personajes son, sin embargo, pretendidamente arquetípicos y un poco acartonados. El protagonista, aunque son muchos los personajes que ocupan temporalmente el foco, Ikaris no deja de recordar a Orion de los Nuevos Dioses (y a su vez parace inspirar el Capitán Victory de obras posteriores), sin embargo en la parte del mal no hay un Darkseid o una presencia equivalente: este panteón está claramente desequilibrado hacia el lado de la luz, mientras que sólo Kro se destaca entre las fuerzas de las tinieblas. Los personajes humanos tampoco resultan muy lucidos, especialmente la a veces desesperante Margo Damian. Lamentablemente gran parte de las tramas se ven cortadas y sin continuidad mientras que la colección, posiblemente por imposiciones editoriales, va tomando caminos más convencionales en los últimos números.

El arte es Kirby puro, dinámico, algo tosco en la anatomía, impactante y con una fabulosa facilidad para crear tecnologías imposibles y paisajes cósmicos. Poco creíble cuando recrea supuestas ruinas históricas, nada más que ver el supuesto "ropaje inca" que aparece un poco más arriba, resulta sin embargo inconcebible pensar en términos de dioses cósmicos sin los diseños del maestro. El diseño de vestuario y fisonomías, especialmente de los monstruosos desviantes, resulta uno de los puntos fuertes de la colección y de toda la obra del Rey. 

En un principio nada parece indicar que estos comics transcurran en la misma continuidad de los comics Marvel, excepto alguna referencia a SHIELD (otras referencias a la Cosa o a Hulk parecen indicar más que se trata de seres de ficcción que reales) y en realidad ofrecen todo un marco histórico-mitológico nuevo que rompe con lo establecido. Sin embargo años después Roy Thomas, que fue el gran sistematizador del universo Marvel, no sólo integraría a los Eternos y sus dioses Celestiales en él si no que se convertirían en parte fundamental de la prehistoria del mismo. 

Con los años los Eternos, al igual que los personajes del Cuarto Mundo, han tenido multitud de apariciones e intentos de devolverlos a la vida, siempre de vida igualmente breve.  Resulta curioso que estas dos obras, que presentan tantos paralelos conceptuales, hayan tenido igualmente  un efecto "cosmológico" tan fuerte en sus respectivos universos frente a una vida comercial tan breve.  Parece que se trata de un comic que resulta más interesante para los creadores de comics, que aprecian las ideas que Kirby bosqueja, que para los lectores, que  esperan quizás algo más de acción y personajes convencionales.

En cuanto a esta edición en concreto una colorida portada que recuerda el coloreado de la cuatricromía (que ampliado así recuerda a una de las obras de principios de los 60 de Roy Lichtenstein) mientras que el interior intenta reconstruir el color original sin efectos por ordenador pero también sin las tramas propias de ese antiguo sistema de impresión. El tomo se abre con una introducción del entintador Mike Royen y se cierra con dos breves artículos de Robert Greenbergen sobre la historia editorial de la colección y el destino posterior de sus personajes. También reproduce los textos escritos por Kirby para las secciones de correo del primer y segundo número de la colección.

Una obra que merece un lugar en la estantería junto con la Saga del Cuarto Mundo, interesante por su papel mitográfico y su creatividad desbordante pero un poco limitado en el campo del argumento y los personajes. 

Puntuación: 8/10
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