miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cosas para leer: Capitán Victoria y los Rangers Galácticos de Joe Casey, Nathan Fox y otros.


Dynamite recreo los héroes creados por el gran Jack Kirby,  en la miniserie titulada precisamente Kirby: Génesis (reseña de la parte 1 y la parte 2) y este tomo (publicado originalmente como miniserie) representa el intento de ampliar este universo.

Curiosamente el personaje elegido, el Capitán Victoria, es también un lazo con las creaciones anteriores de "el Rey" ya que, aunque no pudiendo hacerlo explícito por cuestión de derechos se trata en parte de una continuación de su saga del Cuarto Mundo. Nuestro protagonista se convierte en nieto de un poderoso tirano cósmico, llamado Blackmass, e hijo de su rebelde vástago, trasunto de Orion. 

Al guión nos encontramos a Joe Casey, guionista que ya realizó su propio homenaje a Kirby, pero con personajes originales, en la desconcertante Gødland (Image, 2005-2012) con Tom Scioli a los lápices. 


Nada más empezar el tomo el Capitán Victoria muere en acto de servicio, pero eso no significa entre los Rangers galácticos necesariamente el final. Como muchas veces antes, se nos cuenta, una sección espacial de su nave comienza a descargar la conciencia del protagonista en un cuerpo clónico  pero algo falla, la sala de clonación es destruida y dos "vainas" son lanzadas a puntos distantes en el espacio, una de ellas previsiblemente a la Tierra, aunque ninguna estaba completamente desarrollada. Así el texto se divide en tres hilos diferentes, siguiendo a cada una de las vainas y a la tripulación de la nave, en un camino que parece conducir a la reunión. Como buena historia de origen planta las semillas para continuar desde aquí hacia nuevos derroteros y deja abiertos interrogantes a contestar en futuras entregas.

Si la anterior miniserie servía para dar pistoletazo de salida al universo en esta Casey realiza una recapitulación y recreación del personaje, para recrearlo en una encarnación diferente de la antigua, así que en el fondo estamos ante una historia de origen, que cae en algunos de los tópicos más repetidos de estas... sin embargo el proceso se realiza con el bastante estilo como para no parecer repetitiva. 

La escritua no intenta imitar el tono ampuloso de las sagas cósmicas de El Rey, demostrando que Casey es, en ese sentido, un mejor escritor. Sin embargo el torrente de información, y tecnojerga, es mucho y por momentos se hace excesivo para nuestro sistema digestivo, perdiéndose piezas valiosas en medio del caos; siguiendo las distintas tramas páginas sobrecargadas de texto alternan con otras prácticamente mudas provocando constantes cambios de ritmo que resultan un poco extenuantes. 

El dibujante principal es Nathan Fox, con un estilo que recuerda mucho a Paul Pope, otro fan de reconocido de Kirby. Resulta extraño ver los diseños con un estilo tan marcado y a la vez tan distinto al del autor original, pero hace que el cómic parezca menos un homenaje y más una reimaginación del concepto.

A lo largo de estos 6 números distintos autores se encargan de diferentes secuencias, con estilos muy marcados, principalmente flashbacks que nos ayudan a situar al personaje y que nos van descubriendo distintos aspectos del mismo. Se trata de un aporte bastante irregular, con algunas  de una adecuación bastante dudosa, por ejemplo la labor de Benjamin Marra, que es curiosamente el dibujante que más cae en la imitación de Kirby aunque casi recuerda más a un Steranko en horas bajas. Mención especial en conjunción con el dibujo merece el psicodélico coloreado de Brad Simpson y las portadas, dominadas por siluetas y formas abstractas, realizadas por el mismo Nathan Fox.

Para resumir, un buen comic de ciencia ficción heroica, con un ritmo irregular y arte impactante, en su mayoría. 

Puntuación: 6/10


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