miércoles, 17 de febrero de 2016

Cosas para leer: Zenith Fase Uno, de Grant Morrison y Steve Yeowell

Reedición en español de una de las obras primerizas de Grant Morrison, serializada originalmente en la mítica 2000AD entre 1987 y 1992,  se trata de un primerizo acercamiento a los superhéroes, que muestra ya diversas obsesiones del guionista en acción, si bien se puede decir que sus conclusiones son diametralmente apuestas a la que puede extraerse de obras posteriores.

Editado ya anteriormente en España por Dude Comics en un formato algo extraño, más cuadrado de lo que viene siendo habitual, en el año 2002 la nueva edición corre a cargo de ECC, en formato más tradicional y con un diseño de portada más contemporáneo. 

Zenith  es un insufrible personaje, una estrella mediática egocéntrica y pagada de si misma, que aprovecha la fama de ser el único superhumano  activo para vender sus discos y promocionarse. El mundo de Zenith no es el nuestro, aunque los parecidos son muchos también lo son las diferencias, la Segunda Guerra Mundial acabó en esta realidad con  un bombardeo atómico sobre Berlín en el que murieron los dos primeros metahumanos conocidos, el nazi Masterman y su contrapartida británica, Maximan. Posteriormente, en los años 60 y 70, otro grupo de metahumanos llamados Nube 9 sirvió durante un tiempo al gobierno británico, para luego convertirse en iconos del pop y la contracultura y terminar desapareciendo o perdiendo sus poderes. Precisamente de dos de esto iconos de los años 70 es hijo nuestro protagonista. Sin embargo la despreocupada vida de fiestas y promociones de discos de Zenith tiene que terminar cuando Masterman, títere de fuerzas más oscuras. reaparece de pronto, desvelando de paso que no todo lo que se ha contado sobre Nube 9 y sus componentes es cierto. 

Como suele ser común en los comics británicos de los años 80, aprovecha para lanzar sus pullas contra el gobierno conservador de Margaret Thatcher, pero también contra la generación de los 60 y sus ideales hippies, o quizás contra el fracaso de los mismos. Uno de los personajes principales, de esta manera, es Peter St. John, antiguamente conocido como Mandala y hoy Miembro del Parlamento por el partido conservador y aspirante a ministro en el gobierno de la Dama de Hierro. 

Zenith representa una generación más cínica, menos comprometida en un sentido u otro, que desprecia a unos y otros por igual. No es profundo, no es reflexivo, es superficial y algo estúpido, una cara bonita que poner en portada, el superhombre convertido en espectáculo. Frente a las fanfarrias nacionalistas de la Segunda Guerra Mundial y la  revolución contracultural de los 60 Zenith es pura fachada, sin ninguna construcción ideológica que lo sustente. 

En el comic se mezclan algunas obsesiones y conceptos que serán recurrentes en la obra del escocés: los seres supradimensionales (convertidos aquí en amenazas cthulhuoideas y no en benefactores "de la quinta dimensión"), ciertos toques autobiográficos (sin duda hay algo del joven Morrison en Zentih), las drogas psicodélicas o las referencias a la cultura pop. Morrison está ahí, aunque todavía su estilo no esté completamente formado y muchos de sus dardos fallen en alcanzar sus objetivos. Por ahora algunos de estos elementos juegan únicamente un papel secundario pero alcanzaran su paroxismo en los futuros, espero que cercanos, volúmenes, donde todas las referencias que ha ido dejando caer cobren sentido e importancia. 

También es cierto es que esta "Fase 1", como se subtitula el tomo de forma algo rimbombante, parece por momentos alargada, como si necesitara llenar páginas para poder introducir referencias, siendo las reminiscencias del pasado más interesantes muchas veces que lo que nos está contando en el presente narrativo. 

Steve Yeowell, un dibujante que posiblemente ha tenido siempre sus mayores éxitos, a nivel internacional al manos, al lado del guionista escocés (especialmente el primer arco de Los Invisibles) y que ha seguido trabajando con regularidad para 2000AD.  Para tratarse de una obra primeriza muestra un estilo bastante formado, en un efectivo blanco y negro. Demasiado a menudo los fondos brillan por su ausencia y a en este volumen Yeowell parece no haberle pillado el tranquillo totalmente al protagonista, cuyo aspecto parece variar demasiado entre viñetas, pero por lo demás un trabajo muy sólido y efectivo. Sus momentos más conseguido son los surreales paisajes psicodélicos del clímax de este primer arco, algo realmente difícil de conseguir sin la ayuda del color pero que resuelve con nota. 

Esperando los siguientes tomos del personaje, especialmente las fases 3 y 4, donde las semillas plantadas por Morrison en estos números (y en la algo anodina Fase 2) dan, por fin, sus frutos.

Puntuación: 8/10
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