lunes, 27 de marzo de 2017

Cosas para ver: Iron Fist de Netflix


Bueno, sigue la  producción televisiva de Marvel ofreciéndonos la aparición del último Defensor que nos faltaba, en la que  en mi opinión es la más floja de las series hasta el momento, y además rodeada de polémica. Algunos se apresuran a profetizar el fin de la producción de netflix y el fracaso de las siguiente serie de los defensores y, si nos ponemos, el mismo fin de la Marvel cinematográfica, personalmente creo que no es para tanto, que es un paso atrás, pero su calidad no es tan abismal como algunas críticas quieren hacernos pensar. 

Finn Jones no está a la altura de los otros protagonistas, pasando de la no actuación a la sobreactuación con demasiada facilidad. Parte de la culpa es un personaje que parece demasiado torturado, casi enloquecido, durante gran parte del metraje y en otros momentos simplemente con un ceño fruncido eterno que no consigue que parezca duro, si esa es la intención. Personalmente creo que resulta más simpático en sus momentos más amables, especialmente en los episodios iniciales en los que su inocencia, su llegada a un mundo que no entiende ya, no parece sustituida por furia adolescente. Los papeles femeninos principales, Colin Wing (Jessica Henwick), y Joy Maechun (Jessica Stroup) son bastante flojos, y en general sus acciones y decisiones dependen de los hombres que las rodean más que de ellas mismas. Incluso el repetidamente maltratado Ward Maechun (Tom Pelphrey) tiene más independencia y agencia en la trama. Pero de nuevo tenemos que destacar en el lado de la oscuridad, o al menos la penumbra, a Harold Maechun (David Wenham) como el papel más interesante de ver y que termina empujando la trama hacia adelante. 
Creo que un punto débil de Iron Fist frente a otras series es que en otros casos los guionistas han sabido aprovechar muy bien, especialmente en el caso de Daredevil, todo el material del personaje para ofrecer una historia memorable que recoge elementos de épocas y autores diferentes, cierto que Iron Fist posiblemente no tenga nada comparable a las mejores historias del Diablo de Hell's Kitchen, pero hecho en falta más elementos de, por ejemplo, la magnífica etapa de The Inmortal Iron Fist, de Ed Brubaker, Matt Fraction, David Aja y Travel Foreman,  que podría haberse convertido en una buena historia para televisión o al menos proporcionar una imagen más coherente y fuerte de la personalidad del protagonista.

Algunos pasos adelante de las producciones anteriores, el uniforme de Daredevil ya como parte de su identidad, las referencias a un universo más grande, brillan prácticamente por su ausencia. Mientras que el diseño de producción evoca una y otra vez los colores del traje del personaje (he de admitir que decir "verde" y "amarillo" se convirtió en un juego durante la serie) lo más parecido a verlo con uniforme son algunas escenas en la ciudad perdida... o más bien en sus cercanías porque igualmente nos quedamos con las ganas de entrar en ella, supongo que limitaciones del presupuesto.

Visualmente la serie sigue mostrando un acabado cuidado, con planos estudiados y escenarios urbanos más refinados, pero en el campo de los combates quizás ha sido una desilusión que el Arma Viviente no tenga ningún combate a la altura de los protagonizados por Daredevil. En general esta serie podría haber sido, por los elementos fantásticos, la más atrevida de la Marvel en Netflix se ha quedado a medio gas, imitando demasiado a las series anteriores.

Sobre la polémica racial creo que Netflix ha sido extremadamente torpe con la materia, aunque estaba en una situación en que era difícil salir con bien. Vayamos por partes:

Creo que el argumento de que un personaje creado hace cuarenta años sea blanco, cómo lo son en su mayoría de los héroes del cómic americano, no significa NECESARIAMENTE que una adaptación contemporánea tenga que mantener esa característica, la actualización del origen de los personajes desde un supuesto nacimiento en los 50 hasta los 90 creo que exige reflejar una sociedad más diversa y menos segregada

También entiendo que hacer ese cambio habría sido igualmente polémico para los puristas (y sin querer igualar, para nada, una cosa con la otra para algunos racistas, ya ofendidos recientemente con Netflix por Dear White People), y, por otra parte, hacer a Danny Rand oriental habría caído en otro estereotipo no menos criticable.. 

Pero, manteniendo al rubio Danny Rand de los comics si eso es lo que querían hacer, un movimiento inteligente habría sido destacar el papel generacional de Puño de Hierro, por ejemplo empezando la serie con una escena del pasado o aprovechar algunos tiempos muertos para introducir historias de antiguos portadores del manto. En vez de eso destacan una y otra vez que Danny es el elegido, el Puño de Hierro definitivo, como si una cultura milenaria estuviera allí únicamente para proporcionarle superpoderes. Quizás si hubieran conseguido representar la alienación de Danny frente a su pasado de forma más efectiva, es decir la forma en que ya entiende/conecta con la sociedad en la que nació su papel de extranjero en su propio hogar hubiera resultado efectiva, creo, para minimizar el efecto chocante de lo que parece pura apropiación cultural. c 

Por otra parte creo que la historia vital del personaje es importante, y debemos tenerla en cuenta en defensa de Puño de Hierro, dejando de lado viejos conceptos raciales la cultura es más definitoria de la identidad personal (por ejemplo la forma en que se ha criado una persona desde los 9 a los 24 años en el caso de Danny) que una serie de rasgos fenotípicos. ¿Sería Rand menos ofensivo si hubieran puesto un abuelo chino en su árbol genealógico? o ¿habría sido peor exigir un porcentaje de orientalidad para permitirle aprender kung-fu? no creo que sean preguntas fáciles.


Puntuación: 6/10
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