Cosas para leer: Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay de Michael Chabon


Esta novela, en realidad, no es sobre superhéroes, si no la historia de dos creadores de un ficticio personaje nacido en la Edad de Oro, el Escapista. Joe Kavalier y Sammy Clay, el dibujante y el guionista, son dos personas y dos personalidades muy diferentes y, también, dos historias personales unidas por el destino pero divergentes. Los temas del escapismo (real y metafórico), de la resistencia ante el fascismo, de la identidad y la duda se conjugan en ambas realidades, la más fantástica del Escapista y la más prosaica, aunque con su fantasía también, de sus creadores, reflejándose como en una serie de espejos deformantes.

En ellos es posible ver cierta imagen reflejada de varios de los pioneros del género, con ecos de Siegel, Shuster, Simon y, sobre todo, Kirby en varios personajes. Por su parte el Escapista, del que se nos cuentan algunos momentos de su carrera, aúna características de diversos héroes, especialmente del Scott Free/Mister Miracle de Jack Kirby (su historia de origen es prácticamente idéntica) pero también de otros como el Capitán América o Batman, o héroes pulp como La Sombra. La novela se convierte en una historia alternativa del nacimiento del género y de una época de la historia Americana que va de la Gran Depresión a la postguerra mundial.

Especialmente se reflexiona sobre como el cómic de superhéroes nace en muchos casos desde la alienación; como esos jóvenes autores, muchos de ellos inmigrantes o hijos de inmigrantes, muchos de ellos judios (que eligieron adoptar nombres artísticos anglo-irlandeses para integrarse), creando  desde esa marginalidad un género tan característicamente americano como el superheroico. Resulta m por ello, paradójico que hoy, cuando algunos personajes y series intentan introducir una necesaria diversidad en el mercado algunos paladines pretendan negar la condición política de esa uniformidad impuesta, incluso autoimpuesta. En el caso de uno de los personajes, además, también su orientación sexual le convierte en un marginado a un nivel adicional y Chabon explora magníficamente sus dudas y sus tribulaciones en este sentido.

La novela tiene un par de momentos en que el ritmo flojea, e incluso hay  partes que parecen insertas sin tener relación directa con el resto de la trama,  o que parecen largas disgresiones, interesantes pero que no parecen tener relación con el hilo principal de la narración. 

Con posterioridad a la novela Dark  Horse publicó una colección de comics sobre el personaje de El Escapista, Michael Chabon presents: The Amazing adventures of the Escapist. Una colección irregular que tendía demasiado a la parodia fácil, que se hacía algo repetitiva. La ausencia de un hilo narrativo común o un tono claro (algunos cómics fingían ser números históricos de la colección "real" del Escapista, imitando distintos estilos y épocas, pero otros intentaban imitar la división entre mundo real y ficticio de la novela, con menor éxito) no ayudan al resultado total. Destaca sin embargo una labor gráfica con ilustraciones e historias de leyendas del medio, incluyendo el último trabajo publicado del gran Will Eisner.

Aún más tarde Brian K. Vaughan guioniza una miniserie mucho más interesante, The Escapists, que si maneja con habilidad la división real-ficción al estilo de la novela. En este caso gira en torno a un nuevo guionista que adquiere los derechos del personaje para lanzar su propia versión. 

Los rumores sobre las adaptaciones audiovisuales de la historia, al cine o la televisión, han ido y venido a lo largo de los años con promesas de adaptaciones que nunca han llegado a cumplirse y que parece que no van a resucitar proximamente. 

Una novela magníficamente escrita, que gira en torno de un fragmento de historia del cómic, dependiendo más de sensaciones y pensamientos que de la narración del argumento en sí.

Puntuación: 9/10