Cosas para leer: El legado del diablo de Jerôme Félix y Paul Gastine


Parece que últimamente la multiplicación de editoriales que se dedican al cómic francés han encontrado un filón con la publicación de obras en formato integral, que permite leer obras completas a un precio, relativamente, asequible. Junto con los grandes clásicos (magnífica aunque escape del alcance de este blog es la edición de Blueberry) se publican también obras menores que posiblemente se ven favorecidas por esta publicación completa. Tal es el caso de este El Legado del diablo, editado por Yermo Ediciones.

El guión de Jerôme Félix sigue la estela de las teorías de Lincoln y Child sobre Rennes-le-Château, ajustando la cronología de algunos eventos para que coincida con los años 30. El autor reconoce esta deuda, ofreciendo incluso una breve bibliografía sobre el tema en el cómic. Una serie de pistas, iniciadas por el In Arcadia Ego de Poussin, lleva a un gran secreto oculto en las cercanías del famoso pueblo francés, por el camino se mezclan misteriosas conspiraciones y referencias a otros famosos misterios. En su contra una diva, que trabaja para los nazis, y un tercer jugador, cuyas intenciones seguirán siendo un misterio durante la mayor parte del tomo.

Pero el tratamiento del material resulta caótico y superficial, las referencias se acumulan sin coherencia y se salta de una localización a otra, sin verdadero sentido. Da la sensación de haber repasado por encima uno de estos libros y haya decidido meter en el guión todo lo que ha visto, sin preocuparse demasiado por los pasos intermedios o justificar los saltos lógicos de los personajes. 

El final, aquello que debería dar unidad o coherencia a todo lo anterior, falla completamente contradiciendo gran parte de lo establecido hasta el momento, y poniendo en duda la inteligencia de todos los participantes, resolviendo de forma apresurada los elementos pendientes. La explicación de lo sucedido depende en tan gran medida de sucesos aleatorios y decisiones improbables que la suposición de que todo formaba parte de un plan parece más una explicación a posteriori, una forma de terminar algo que se le ha ido de las manos, que una decisión autoral lógica. 

Pero en cuanto al guión lo peor es el desarrollo de personajes, estos son un conjunto de tópicos y cliches resueltos de forma confusa y poco convincente. La relación entre la pareja protagonista, el pintor Constant y la aventurera Diane, no sigue ninguna evolución lógica. En general las reacciones de los personajes femeninos, que encuentran incomprensiblemente irresistible al protagonista, resultan estereotipadas y poco creíbles. Diane, la chica dura y sexy con un pasado traumático, renuncia a cualquier ambición o plan personal sin ningún buen motivo, más allá de ese injustificado enamoramiento antes mencionado. 

El dibujo de Paul Gastine  sigue una evolución muy notable desde el primer volumen hasta el último. Las primeras páginas tiene un estilo levemente reminiscente de la linea clara, con elementos caricaturescos y con un buen ojo para los elementos arquitectónicos y tecnológicos, pero las últimas ha evolucionado hasta un estilo más realista y mucho más detallado, mejorando en todos los sentidos, incluido el narrativo. Los siete años transcurridos entre el primer tomo y el último justifican este cambio, además estamos hablando de un autor aún joven con posibilidades aún de seguir evolucionando.

En conclusión, un tomo con materiales interesantes, con un dibujo que mejora sensiblemente hasta un grado altísimo a lo largo de sus páginas pero que no consigue compensar completamente un guión fallido.

Puntuación: 5/10 

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