martes, 4 de mayo de 2010

Cosas para leer: Silhouette, Jesús Alonso Iglesias y Victor Santos

El popular dibujante Victor Santos adopta el papel de guionista en esta historia ambientada en el París ocupado del año 1942. El tomo se presenta en una correcta tapa dura y con buen papel, incluye además del comic en si un breve relato pulp, con ilustraciones de Victor Santos, y entrevistas con los dos autores. Personalmente me resulta curioso constatar cierta falta de conocimiento de ambos de los pulps como medio, siendo su fuente más los homenajes contemporáneos que el medio en sí mismo (laguna de conocimiento hasta cierto punto comprensible, y generalizada) Por ello tenemos elementos que recuerdan poderosamente a las exitosas franquicias de Indiana Jones y Hellboy pero que no eran tan comunes en los años 30.

El dibujante, Jesús Alonso Iglesias, es un desconocido en el mundo del comic, aunque con una larga experiencia en el campo de la animación, lo que parece haber dejado su poso en su habilidad para la narración. El estilo de dibujo mantiene un difícil equilibrio entre los elementos realistas, una magnífica ambientación por ejemplo, y cierto toque caricaturesco (más marcado en algunos personajes que en otros) Las influencias de autores como Mignola son notorias, siendo el universo de Hellboy y the Lobster un claro referente también en la trama y en los personajes. La estética es para mí el principal valor de esta obra.

El tomo nos presenta a un aventurero enmascarado, en un entorno poco común para estos: su papel no es la lucha contra el crimen convencional, si no una lucha de resistencia contra la ocupación nazi de la capital francesa y por tanto un crimen a una escala mucho más amplia. Poco nos cuentan los autores sobre el pasado del personaje, su verdadera identidad o el origen de sus habilidades por encima de la normal, detalles todos que podrían ser material interesante para futuras entregas o aventuras de este justiciero. El diseño de este Silhoutte es similar al utilizado para la versión Noir de Spiderman (recientemente comentada aquí), aunque quizás las armas resulten más naturales en este héroe dispuesto a usarlas que no en el personaje de Marvel. En el papel de villanos tenemos, tanto al responsable de la ocupación militar alemana, que aparece como un personaje relativamente simpático, incluso noble, y el siniestro mal absoluto representado por el agente de la Anherbe y sus planes de implicaciones paranormal. La naturaleza de dicho plan, lamentablemente, suena a ya leída (sin ir más lejos es terriblemente similar a la ya utilizada en la miniserie, también publicado por Dolmen, Círculo Justiciero). Pero prefiero no entrar a detallar más, para no desvelar demasiados de los secretos de la misma. Los personajes son más esbozados que tratados en profundidad, quizás siendo demasiado breve el espacio para realizar un mejor estudio de las motivaciones, deseos e intenciones de todos los implicados.

En general la superficialidad de los guiones, efectivos eso si, me resulta una de las peores características de la obra del autor valenciano. Este suele partir de conceptos e ideas interesantes, si bien algo manidas, pero el desarrollo raramente consigue cumplir las expectativas suscitadas en mi por esas premisas iniciales.
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