El popular dibujante, Víctor Santos adopta el papel de guionista en esta historia, ambientada en el París ocupado del año 1942, dejando la labor de diseño y dibujo a Jesús Alonso Iglesias. El tomo se presenta en una correcta tapa dura y con buen papel, incluye, además del comic en si, un breve relato pulp, con ilustraciones del mismo Víctor Santos, y entrevistas con los dos autores. Me resulta curioso constatar cierta falta de conocimiento directo de ambos de los pulps (especialmente en el caso de Santos que ha vuelto una y otra vez sobre el tema) como medio, siendo su fuente más los homenajes contemporáneos, que el medio en sí mismo (laguna de conocimiento, hasta cierto punto, comprensible, y generalizada) Por ello tenemos elementos que recuerdan poderosamente a las exitosas franquicias de Indiana Jones y Hellboy, pero que no eran tan comunes en los años 30 (la trama sobrenatural, el papel de los nazis como villanos...).
El dibujante, Jesús Alonso Iglesias, es hasta ahora un desconocido en el mundo del comic, aunque con una larga experiencia en el campo de la animación, lo que parece haber dejado su poso en su habilidad para la narración. El estilo de dibujo mantiene un difícil equilibrio entre los elementos realistas, una magnífica ambientación por ejemplo, y cierto toque caricaturesco (más marcado en algunos personajes que en otros). El uso del blanco y negro (supongo que, al menos en parte, obligado por cuestiones editoriales) funciona perfectamente para acentuar la estilización de los personajes y los diseños. Las influencias de autores como Mignola en el uso de la luz y la sombra son notoriasm, no tanto en la narrativa y la estructura de página, siendo el universo de Hellboy y the Lobster, como dijimos, un claro referente también en la trama y en los personajes. La estética es para mí el principal valor de esta obra.
El tomo nos presenta a un aventurero enmascarado, en un entorno poco común para estos: su papel no es la lucha contra el crimen convencional, si no una lucha de resistencia contra la ocupación nazi de la capital francesa y, por tanto, un crimen a una escala mucho más amplia. Poco nos cuentan los autores sobre el pasado del personaje, su verdadera identidad o el origen de sus habilidades por encima de la normal, detalles todos que podrían ser material interesante para futuras entregas o aventuras de este justiciero.
El diseño de este Silhoutte es similar al utilizado para la versión Noir de Spiderman (recientemente comentada aquí), aunque, quizás, las armas resulten más naturales en este héroe dispuesto a usarlas, que no en el personaje de Marvel. En el papel de villanos tenemos, tanto al responsable de la ocupación militar alemana, que aparece como un personaje relativamente simpático, incluso noble, y el siniestro mal absoluto, representado por Svarstein, el agente de la Ahnenerbe, y sus planes de implicaciones paranormales. La naturaleza de dicho plan, lamentablemente, suena a ya leída (sin ir más lejos es terriblemente similar a la ya utilizada en la miniserie, también publicado por Dolmen, Círculo Justiciero). Pero prefiero no entrar a detallar más, para no desvelar demasiados de los secretos de la misma.
En general los personajes son más esbozados que tratados en profundidad, quizás siendo demasiado breve el espacio para realizar un mejor estudio de las motivaciones, deseos e intenciones de todos los implicados (son solo 55 páginas dedicadas principalmente a escenas de acción). Por cierto, algunos guardan un cierto parecido con los personajes y los actores de la serie británica Allo, Allo (originalmente emitida entre 1982 y1992, es una comedia ambientada en un pequeño pueblo francés, ocupado por los nazis que se emitió en España, si no me equivoco, en algunas cadenas autonómicas).
En general la superficialidad de los guiones, efectivos eso si, me resulta una de las peores características de la obra del prolífico autor valenciano Víctor Santos. Este suele partir de conceptos e ideas interesantes, si bien algo manidas, pero el desarrollo raramente consigue cumplir las expectativas suscitadas, en mi, por esas premisas iniciales. Por ejemplo, su revisitación del noir en Pulp Heroes (de clara inspiración tarantiniana y en la Sin City de Frank Miller) o de los supersespías en Black Kaiser (con la ovbia referencia a Steranko) resultan entretenidos, competentes pero, personalmente, nunca termino de conectar con sus personajes o verme inmerso en la historia.



"Personalmente me resulta curioso constatar cierta falta de conocimiento de ambos del pulp original,"--> Me temo que aqui me he liado un poco. ¿Es un personaje galo preexistente o es una referencia al pulp en general?
ResponderEliminarY por ele,mentos... ¿sociales? ¿tecnologicos? ¿O alguna incognita historica resuelta solo hoy en dia?
No, no existe un personaje de pulp francés en quien basarse, perdón por la confusión.
ResponderEliminarLo digo por el uso de elementos narrativos como los nazis haciendo experimentos arcanos que son más cosa de Hellboy e Indiana Jones que de los pulps o los seriales reales. No me invento nada además en la entrevista ambos reconocen ese desconocimiento :)
¡Ah! Gracias por aclarar la duda ^^ En ese sentido yo diria que es un elelemento que se espera porparte del fan moderno del pulp. Y en el pulp, hay que cumplir ciertas expectativas del lector.
ResponderEliminarImagino que los autores de la sprimeras decadas del siglo pasado habrian usado esos elementos de haberlos conocido en su dia.
Quiza suna manera de de cir "Eh, nos mola el pulp, pero tambien somos autores actuales".
Si, sin duda es lo que el público espera pero resulta un poco monótono. Siempre he querido destacar que una de las "grandezas" del pulp era la infinita variedad, sus ramificaciones genéricas más extrañas y esa uniformidad... (y que conste que yo también he usado a los nazis y monstruos en mis partidas, e incluso en el blog, pero sin convertirlo en el hilo conductor)
ResponderEliminarTouche. ahi he sido pillado y tienes toda la razón Cadvalon. Los nazis en realidad son villanos mas de hoy en dia. Porque sabemos mas cosas de ese regimen, claro. En su epoca, bueno, igual me falla la memoria, pero creo recordar haber leido algo sobre grupos pro-alemanes en los mismos USA antes de la guerra.
ResponderEliminarUna variedad alucinante y magnifica. Es dificil encontrar algo que al menos no le resulte interesante a uno.
El grupo de presión pro-nazi más importante fue el bund germano americano. Muchas personas de origen alemán, con más o menos conocimiento de lo que representaba realmente el nazismo, lo apoyaron durante años. Además muchos empresarios americanos de primer orden siguieron haciendo negocios con la Alemania Nazi hasta bien avanzada la guerra europea. En EEUU durante la mayor parte de los 30 había una verdadera guerra cultural en torno a los nazis y la posibilidad de una guerra europea, con posiciones que iban desde el apoyo (en muchos casos como contrapeso a la rusia estalinista) a la confrontación, pero pasando en muchos casos por la indiferencia ("esos son problemas de los europeos en los que no deberíamos volver a meternos") Y claro, los autores de pulp se encontraban divididos al igual que la sociedad general, sin ir más lejos recuerdo algunos pulps claramente anti-intervencionistas de Doc Savage (escritos por Lester Dent)
ResponderEliminarPero además es que aún cuando en los pulps los villanos eran claramente alemanes (aunque muchas veces más parecidos al tópico "huno" de la primera guerra mundial que a los nazis) para no ganarse animadversiones, ni ofender a posibles lectores de dicho origen, muchas veces se usaban países imaginarios para camuflarlos (por ejemplo la invasión purpura del Operator 5 tiene mucho de esto o la aparición de sosias de Hitler y Mussolini en la poco afortunada, como predicción al menos, Los Tambores de Fu Manchu)
Ua fuente fascinante para estudiar la sociedad de la época. Y ademas puede ser hasta divertida.
ResponderEliminarSe me olvidaba: ¿quien dijo que los pulps no hablaban de temas importantes?
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