viernes, 12 de agosto de 2011

Jugando a El Rastro de Cthulhu

Una de las razones del ritmo de publicación extremadamente bajo de estos últimos tiempos, al menos una de las buenas razones, es que últimamente el ritmo de juego de mi grupo habitual ha sido más intenso de lo que se había convertido en norma. No hablaré aquí de la campaña de Canción de Hielo y Fuego ni de la continuación de nuestras aventuras en Rokugan, pero si he pensado que puede ser interesante comentar las sensaciones de las partidas de Rastro de Cthulhu que hemos estado jugando durante este último mes y algo.

Esta ha sido mi primera oportunidad para probar como director este sistema, mi única experiencia hasta el momento había sido un par de partidas como jugador con Zonk-PJ “a los mandos”, así que era un estreno tanto para mi como para mis jugadores, que directamente nunca habían probado el sistema. Normalmente como director soy muy dado, demasiado dado, a la improvisación y raramente uso partidas prefabricadas, lo cual convierte esta serie de partidas de nuevo en una novedad, ya que mi intención es dirigir alguno de los módulos aparecidos en Sombras sobre Filmland y Asombrosos Relatos Arcanos.  Esta falta de costumbre en dirigir partidas creadas por otros, y de esquema más cerrado, me ha jugado un par de malas pasadas, pero creo que nada demasiado grave.

Para empezar decidí comenzar la muy cinematográfica Muerte en el Nilo, que se resolvió en apenas dos sesiones. Es realmente una partida bastante lineal, pero eso demostró ser un valor mientras yo y mis jugadores luchábamos por acostumbrarnos a aplicar un sistema nuevo. En un principio resultó más complicado de lo que esperaba el hacer que los jugadores utilicen sus habilidades de investigación de forma fluida y sin necesidad de indicaciones más o menos sutiles. El combate final quedó algo desangelado por mi propia confusión sobre el sistema y por que la selección de habilidades de los personajes resultaba más bien inútil en la situación concreta.

El segundo módulo elegido fue Soñando con Drácula que igualmente resultó bastante divertido. He de decir que mis jugadores llevaron a cabo una estrategia mucho más “agresiva” de lo que el módulo insinúa, lo que me llevó a apartarme un tanto del guión en muchos momentos, y aquí fue donde mi improvisación terminó jugándome malas pasadas llevando la partida por unos derroteros un poco extraños, y totalmente imprevistos, antes de reconducirse más o menos hacia el final. Mi intención de ir reduciendo el nivel de consejos, sobre que habilidades usar o cuando, más o menos se cumplió pero varios de los jugadores seguían teniendo problemas con ello, especialmente con las habilidades de investigación interpersonales. De todas maneras algunas escenas me parece que resultaron de forma bastante satisfactoria.

En general la sensación de las partidas y el juego son buenas. Los jugadores parece que se divierten con sus personajes, aunque  en ocasiones no entiendan muy bien el sistema. Como pegas personales  la principal es que el sistema, fuera de la investigación y el tema de la cordura, no me termina de emocionar, por algún motivo me resulta frío. Creo que un motivo es que los personajes carecen de reserva en las habilidades utilizadas y eso parece reducir el sistema a algo demasiado aleatorio.  Respecto al sistema de Cordura aún no lo hemos utilizado a fondo ya que ninguna de las dos partidas ha resultado ser especialmente devastadora en ese sentido, pero espero que eso se solucione muy pronto…
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