lunes, 19 de marzo de 2012

Cosas para leer: El Detective Marciano, de John Ostrander y Tom Mandrake


Y nos trasladamos mentalmente del Marte pulp de John Carter al marte del comic de superhéroes, en este caso el hogar del "Cazador de hombres marciano", J'onn J'onzz. En español esta serie fue publicada en dos tomos estilo digest (a los que se corresponden las portadas que encabezan la reseña) por parte de Planeta permitiéndonos disfrutar de esta etapa de un tirón y a un precio asequible.

El Detective Marciano es un personaje clásico de DC, creado en 1955 nada más y nada menos, que ha tenido más presencia como personaje en las series dedicadas a la Liga de la Justicia que bajo su propia cabecera. Entre el final de las Crisis y 1997 su papel más memorable habría sido ser el hombre serio en la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis, pero en ese último año Grant Morrison decidió incluírle en su espectacular relanzamiento de la JLA y, además, hacerle casi protagonista del primer arco de la nueva colección, el enfrentamiento con el Hyperclan. El éxito de dicho colección fue fundamental a la hora de darle su propia cabecera ( es evidente por ejemplo en como, en muchos números, la muletilla "desde las páginas de la JLA" adornaba la portada). Desgraciadamente las ventas no acompañaron a las buenas críticas y tras un 36  números finalmente la colección cerró, desde entonces J'onn ha sufrido los cambios aparentemente erráticos de una editorial que no tiene muy claro que hacer con el personaje: nuevos uniformes, cambios de actitud, muertes y resurrecciones.

Los encargados de realizar la colección fueron dos veteranos John Ostrander (Manhunter, Hawkworld) y su colaborador habitual Tom Mandrake,  que acababan de terminar una interesante etapa en la colección de El Espectro (a la que si es posible dedicaré también una entrada en el futuro) Se encontraron con un personaje cuyo pasado era prácticamente un lienzo en blanco tras las crisis, cuya historia estaba fundamentalmente aún por escribir. Ostrander utiliza elementos aportados por la continuidad pre-crisis y por los distintos autores que habían trabajado con el personaje desde entonces para crear una serie que prácticamente recrea al Detective Marciano y su entorno, convirtiendo un personaje sistemáticamente secundario en un  protagonista.

 Hay constantes que son comunes a todas las versiones del personaje, J'onn J'onzz es un marciano de piel verde pero con poderes de cambio de forma, que llega a la tierra a mediados de los 50 y adopta la identidad de John Jones, un policía terreste, para combatir el crimen. En un principio, en las primeras historias, se supone que es una solución temporal mientras espera a poder volver a su planeta pero mucho después "descubrimos" que en realidad es el último superviviente de su raza. Con los años además sus poderes se ampliaron, incluyendo la telepatía además de poderes al estilo de los de Superman (vuelo, superfuerza, supervelocidad "visión marciana",...)

Para algunos lo que más llama la atención de este personaje son sus similitudes superficiales con Superman (y un uniforme que hace enarcar más de una ceja). Lo más interesante de esta serie es como Ostrander aprovecha los rasgos propios del personaje para distanciarlo de cualquier otro. Basándose en sus poderes de multiforme y telépata relativiza, por ejemplo, el concepto de identidad secreta, haciendo que J'onn cuente con toda una miríada de identidades distribuidas por todo el mundo, no como un truco o una estrategia para combatir el crimen (como haría Batman) si no como parte de un acercamiento casi de antropólogo a la experiencia humana.  

En sus encuentros con Superman Ostrander marca, más si cabe,  la fundamental diferencia entre el kryptoniano y el marciano, mientras que el primero ha sido criado en la Tierra y piensa en si mismo fundamentalmente como un humano, J'onn era un adulto, un padre de familia incluso, cuando su cultura murió, siente simpatía por los humanos, quiere entendernos pero no es uno de nosotros. Pero Ostrander no se limita a contarnos como es el personaje, nos lo muestra en acción y aprovecha estos elementos para tejer sus historias. De la misma forma, aprovechando toto el material previo a su gusto, redefine el origen y la "mitología" del personaje, y de paso una parte de la historia del universo DC, con números que nos llevan al pasado, incluso al más remoto, e igualmente al futuro más lejano que consiguen situar al personaje como el corazón del universo DC.

Tom Mandrake dibuja casi la totalidad de los números de la colección y esto ayuda a dar un aspecto uniforme a la misma, lo  que acentúa su condición de una única historia larga unitaria.  Muestra la flexibilidad de su estilo adoptando un registro más heroico, muy distinto a la oscuridad y la deformación expresionista que caracteriza su Espectro, aunque aún utiliza estos recursos cuando la historia lo requiere. Es un estilo rotundo, en ocasiones algo tosco que algunas críticas negativas califican de descuidado, a mi entender injustamente. Se nota la buena sintonía con el guionista ya que el estilo de uno y otro se ajustan perfectamente; al igual que Ostrander profundiza en la psicología del personaje, Mandrake trabaja las expresiones faciales del héroe para trasmitir esa personalidad.
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